Junio-2007

 

Entre la colección de comentarios sobre “Otro mundo posible” que

ofreció la Agenda Latinoamericana, se incluyó éste de José María Vigil.

Nos parece muy interesante y adecuado para esta sección.

 

Otro EEUU es posible

 

Caminamos de hecho hacia un solo mundo

El «nexo social», lo que constituye a un colectivo humano en sociedad y no en mera acumulación desagregada de personas, se está simultáneamente ampliando e intensificando, de forma que cada vez estamos en sistemas sociales más amplios, más fuertes y más ligados entre sí. El mundo se hace más pequeño porque la sociedad se hace más abarcadora. Vamos inevitablemente hacia –y en buena parte estamos ya en- un solo mundo.

Este único mundo está de hecho gobernado por los países más fuertes, que son a la vez los más ricos, con EEUU a la cabeza. El mundo resulta ser una oligarquía plutocrática mundial, y sus gobernantes gobiernan en función de sus propios intereses económicos, contra los intereses de los pobres.

Nos preguntamos: este país, EEUU, con tanta responsabilidad en la situación actual del mundo, ¿podría adoptar una postura distinta, favorable a los pobres, y ayudar a generar la propuesta del nuevo orden mundial que el mundo necesita? ¿Es posible un EEUU distinto?

 

Asumir jurídicamente la mundialización

El problema actual del mundo no es la «globalización», sino, precisamente, que la globalización en curso es sesgada y parcial. La globalización neoliberal sólo globaliza los intereses de los grandes, y no se hace cargo de los intereses de los pobres; éstos quedan excluidos.

La solución del mundo es la globalización, pero «otra globalización», una globalización «integral»: todos debemos quedar englobados en los intereses de todos, en «un solo mundo», gobernado y administrado como si de una misma familia se tratara.

Bastaría aceptar «de derecho», positiva e inteligentemente, el «hecho» inevitable de ese proceso de mundialización en curso. Adelantarse al fenómeno y asumirlo. Declararnos jurídicamente una única sociedad mundial, una única familia humana, en una única nave espacial, la Tierra. Y comenzar a serlo de hecho. Ello es necesario,

          -por ética: la fraternidad humana nos obliga, por encima de sentimientos patrios diferentes;

-por egoísmo: mejor vivir en una «sociedad» de naciones, que en una jungla donde una nación con el 6% de la población acapara el 50% de las riquezas, explotando al resto del mundo y defendiéndose de esta mayoría del mundo a base de ejército y policía mundial…

-hasta por supervivencia: el camino actual nos lleva a la ruina.

Ante este panorama, nos preguntamos: ¿y si EEUU, adalid de la globalización neoliberal, asumiera «la otra globalización», la globalización de la solidaridad?

 

Tras el 11 de septiembre

La reacción de EEUU tras el 11 de septiembre ha sido la más primitiva, la venganza de una guerra infinita (la ley del Talión fue un avance en la historia, porque precisamente venía a controlar y poner límite a la venganza; sólo se podría exigir «ojo por ojo»); inmadura y sin salida (una espiral de violencia y terrorismo); totalmente ilegal (contra los Derechos de los Pueblos y de las Instituciones Internacionales); desestabilizadora de la convivencia internacional (con olímpico desprecio de la ONU), y contradictoria incluso con la proclamada tradición democrática estadounidense.

Lo cual está en continuidad con la historia de EEUU:

-expansionismo territorial avasallador y de rapiña,

-expansionismo comercial: quiere acaparar el mercado mundial, ser el proveedor del mundo.

-expansionismo político: quiere controlar los regímenes de los demás países, supeditarlos a sus planes, cambiar regímenes que no se sometan, imponer el american way of life (el modo de vida americano)

-expansionismo militar: incontables intervenciones militares de EEUU desde su mismo origen;

-la doctrina Monroe: América para los americanos (del Norte!);

-el «Destino manifiesto»: la nación elegida, fundamentalismo religioso, aunque parezca civil…

Hace ya mucho tiempo expresó Bolívar el sentimiento latinoamericano: «Los EEUU parecen destinados por la Providencia a plagar de males a la América Latina en nombre de la Libertad». Hoy es más bien en todo el planeta donde se extiende la convicción de que el peligro real más amenazante para la paz y el bienestar mundial es precisamente EEUU.

 

El EEUU actual no es sostenible

EEUU está en una relación malsana, disfuncional, con el resto del mundo… Ha ganado sus guerras de ocupación contra Afganistán e Irak, pero ha perdido la paz; ha conseguido una victoria militar, pero ha sido el gran derrotado ante el mundo: nadie duda de que es un «forajido» internacional, ayuno de legitimidad. Todo el mundo ha venido a saber en los últimos meses que el país está gobernado por un «renacido» de las sectas fundamentalistas, preso bajo las garras de los halcones de las multinacionales (la mayor organización internacional de la explotación económica).

Nunca ha habido en el mundo un consenso tan unánime de que EEUU ha perdido la cabeza, la compostura y la razón, quedándose sólo con la razón de la fuerza. Nunca en toda su historia EEUU ha tenido en su contra una opinión mundial tan amplia y tan profunda.

EEUU está entrando en un camino insostenible:

-quiere encerrarse en una fortaleza, protegiéndose del mundo, con los escudos antimisiles intercontinentales, la guerra de las galaxias, las ciudades fantasma de autodefensa,…

-quiere tener un ejército dispuesto a actuar en «cualquier oscuro rincón del planeta», amenazando a todo el que no se pliegue a sus planes imperialistas y violando la soberanía de los demás Estados, atacando con «guerras preventivas» a cualquiera que le pudiera hacer frente, aunque no se lo haga;

-quiere ser el policía mundial, el controlador universal, con una CIA con «licencia universal para matar y para realizar acciones encubiertas»;

unilateralismo» es el nuevo nombre del viejo «imperialismo»…

 

Si EEUU fuera diferente...

En la perversa situación actual del mundo, el peso principal actual (iniciativa, responsabilidad, complicidad, participación cuantitativa) lo lleva EEUU. Pero si en el pueblo de EEUU surgiera una conciencia nueva, una «mayoría moral» consciente del daño que su país ha hecho al mundo –en realidad esa «mayoría» existe ya en EEUU, pero todavía como minoría-, consciente también de sus grandes posibilidades para ayudar a la comunidad mundial, y de su gran responsabilidad de llevar a cabo esa reforma mundial, EEUU podría ayudar a cambiar el mundo radicalmente:


• Tratando de acabar finalmente con las grandes injusticias:

         -Poniendo fin a la situación actual de balance negativo para los pobres, por la que países pobres son de hecho exportadores de capital neto hacia los países ricos, o sea que «los pobres del mundo acaban financiando a los ricos».

         -Aboliendo la Deuda Externa: fijación de unas condiciones y de una tasa de interés por encima de la cual no se puede prestar a un país;

-Declarando la nulidad de muchas deudas externas injustas ya en su concepción o en su desarrollo, y fijación de un período máximo de extinción para todas las demás.

 

• Estableciendo un mecanismo de reparación histórica                                        

         -respecto a las prácticas históricas clásicas lesivas para los pueblos pobres: conquistas, invasiones, guerras, esclavitud…                    -respecto a las prácticas empobrecedoras de los países pobres en la actualidad: fuga de cerebros, fuga de profesionales, fuga de capitales, robo de conocimientos…

-respecto a la secular explotación económica de los pueblos pobres, devolviendo en forma de ayuda al desarrollo e inversión generosa para la solución de las grandes carencias mundiales (hambre, falta de agua, educación, salud).

 

• Dando pasos para establecer un gobierno mundial

-Renuncia a toda pretensión de hegemonía, unilateralismo, imperialismo, colonialismo, privilegios, exención de los foros jurídicos mundiales, ausencia de los acuerdos mundiales (humanitarios, ecológicos, contra las armas…)

-Restablecimiento del orden mundial en una Nueva Sociedad de las Naciones Unidas, verdaderamente democrática, sin vetos privilegiados, con fuerza de coerción y exclusividad en el uso de la fuerza.

-Renovación de las instituciones mundiales desde criterios democráticos y de cooperación, y no plutocráticos y de competitividad: BM, FMI, OMC…

-Creación de los Foros mundiales de justicia: el Tribunal Penal Internacional y foros complementarios.

 

Conclusión
Que EEUU cambie, es de capital importancia para el mundo. Esta es una de las tareas más importantes para la Humanidad ahora. Por eso, que se concientice la población que elige al «gobierno de facto» del mundo, ha de ser uno de los principales objetivos de los militantes de todo el planeta.

Carlos Fuentes dice que la principal diferencia entre el César actual y el de la vieja Roma imperial es que el actual tiene que ir a elecciones cada 4 años… Y Comblin asegura que la gran resistencia que hará cambiar a EEUU vendrá del interior de EEUU.

La construcción del «otro mundo posible» pasa también por la consecución del «otro EEUU posible».

La lucha no es pues sólo en el Sur, sino también en el Norte. Necesitamos hacer alianzas con el Sur que hay en el Norte (donde, como en todas partes, «ni son todos los que están, ni están todos los que son»).

La batalla es de conciencia, y no es, en última instancia, entre EEUU y el resto del mundo, sino entre los que se dan cuenta de qué altermundialidad necesitamos y los que se empeñan en una globalización egoísta, homicida, suicida.