Mayo-2006

 

La Historia delata nuestra tendencia a dominar

 

Aparecemos más como copiadores, que como originales. Los humanos tenemos una historia de repeticiones, siempre tejida con los mismos mimbres: a base de mentiras y de dominaciones.

Los poderosos con la sartén en la mano. Los políticos y medios de comunicación  encargados de dar color a las fachadas. Los pensadores haciendo formulaciones para ellos mismos sobre el desarrollo, el tercer mundo, las políticas,…Los jerarcas eclesiásticos proclamando valores abstractos…

 

Te cuentan que los países africanos son pobres en recursos y que, azotados por las sequías y hambrunas, son incapaces de avanzar al mismo ritmo que los países europeos. No mencionan los enormes recursos de esos países. Para pocos recursos Japón, ¿y alguien lo considera un país subdesarrollado?.

Cuentan que la principal causa del atraso de los países africanos es la corrupción de sus gobernantes y empresarios. ¿Acaso es menor la corrupción en los países desarrollados? En occidente son frecuentes los escándalos de gobernantes, de financieros, de empresas multinacionales, quiebras repentinas, millones que desaparecen…¿Y aquí por qué no se relaciona esa corrupción con el nivel de desarrollo de nuestros países?.

No nos cuentan que los orígenes del subdesarrollo tienen que ver con la colonización, con la esclavitud, con el expolio, llevados a cabo por fuerzas externas dominantes. El desarrollo de Europa se produjo a costa del subdesarrollo de África.

“Los tópicos siempre refuerzan las propias convicciones, pero no explican la realidad”. (1)

 

Los países europeos competían entre sí para asegurarse el mejor acceso a las zonas a explotar.

A mediados del s.XVI España se convirtió en el poder económico y político más importante. El emperador Carlos V no sólo gobernaba en España sino también sus posesiones de ultramar y en Europa al sur de Italia, los Países Bajos y Austria.

Hasta que emergió Holanda, cuyo desarrollo y comercio se fundamentó en su flota. Sus 6.000 barcos a mediados del s.XVII equivalían a los barcos del resto de países europeos juntos. Los holandeses protestantes expulsados hacia el norte del país eran banqueros, comerciantes y artesanos que establecieron empresas textiles, pesqueras, de construcción naval y otras especializadas. Y no eran más de un millón de habitantes, frente a los 16 millones de franceses o 20 de españoles. El lucrativo comercio con los países del Báltico, del Mediterráneo y del Índico les mantuvo a la  cabeza, hasta que emergió Gran Bretaña como potencia económica líder. Sucedió a Holanda como primera potencia naval, lanzó la revolución industrial y pasó a ser el centro de los capitales de inversión. Su declive llegó a comienzos del s.XX, y tras las dos guerras mundiales cedió su puesto a Estados Unidos.

Todos estos movimientos estuvieron enmarcados por guerras diversas. Es una simplificación querer limitar el enfrentamiento entre Europa y África, o entre el mundo occidental frente al tercer mundo.

 

Curiosidades de la historia…¿Cómo se han ido forjando los traslados del poder?. Nos encontramos con protagonistas y causas de enorme actualidad en nuestros días.

Veamos algunas claves: El gobierno parlamentario, conservador y nacionalista iraní pensó en nacionalizar sus recursos petrolíferos, que estaban totalmente controlados por la compañía británica Anglo-Persian, después llamada Anglo-Iranian, que ejercía un robo manifiesto. La presión popular obligó al Shah a nombrar a Mossadeq primer ministro iraní, quien puso manos a la obra para nacionalizar la industria. Los británicos se enfurecieron, porque querían todo el beneficio. Fue provocado (¿por quién?) un levantamiento popular en Irán, que no pudo sofocar el Shah. Entonces, un golpe anglo-americano restauró al Shah en el trono. Sucedieron 25 años de terror que desembocó en la revolución de 1979. Uno de los resultados del golpe fue que Estados Unidos se quedó con el 40% del negocio del petróleo iraní, que hasta ahora había sido 100% británico. Así comenzó el desplazamiento de poder hacia Estados Unidos. Estamos hablando de hace más de 50 años…

El New York Times publicó un editorial aplaudiendo el golpe y añadía que “los países subdesarrollados con ricos recursos han aprendido una lección sobre el gran coste que ha de pagar uno de ellos por haber caído en el furor del fanatismo nacionalista. También enseñó otra lección a los ‘Mossadeqs’ del mundo, la de que deberían pensarse muy mucho lo de intentar nacionalizar sus propios recursos que en realidad son de occidente y no de ellos mismos”. (2)

El algodón hizo funcionar la Revolución Industrial en el s.XIX, igual que el petróleo mueve el mundo industrial en el s.XXI. Estados Unidos, que tenía mucho algodón en aquella época, conquistó Tejas y un pedazo de México para asegurarse el monopolio del algodón y en consecuencia poner de rodillas a Gran Bretaña, cuyo poderío dependía en gran parte de este recurso. De esta manera Estados Unidos forzaría más la caída de su enemigo británico.

 

Los movimientos de los países imperialistas para controlar a sus países colonizados no son algo nuevo ni se limitan a las zonas petroleras.

Al finalizar la primera Guerra Mundial, los británicos sucedieron a los turcos como dueños de Irak. Cuando invadieron el país se enfrentaron a una resistencia anti-imperialista. Los británicos vieron conveniente poner una fachada a su intervención: colocar una fachada árabe dirigida y administrada bajo guía británica.

Fue una táctica llevada a cabo en todo el imperio: tener estados independientes pero con gobiernos débiles que necesitasen del respaldo imperial para su supervivencia. La población era prescindible.

Los nazis en la Europa ocupada también gobernaron mediante colaboradores. En todos los países encontraban muchos dispuestos a ejercer de fachada y mantener a raya a la población. Los miembros de la resistencia popular eran considerados terroristas.

Igualmente actuaron los rusos a la hora de gobernar en la Europa Oriental, mediante fachadas con gobiernos brutales.

 

El Imperio se basa en una concepción racista del ser humano. La idea de la superioridad de unos sobre otros es inherente al imperialismo. No pisas el cuello al otro porque tú eres bruto, sino porque el otro se ha portado mal y merece ser castigado.

En toda ocupación: la humillación y la degradación del ocupado es la norma. Lo que a su vez estimula lógicamente la resistencia del ocupado.

Y junto a la idea de superioridad está la de acaparar los recursos y el poder y mantener a raya a sus competidores, de manera que no se atrevan a amenazar al líder. Cualquier medio vale para justificar este fin, aunque lo habitual es que se disimulen, se encubran, se camuflen los objetivos y las formas de alcanzarlos.

            “No hay poder imperial en el que no se encuentren amenazados algunos intereses o incluso directamente bajo ataque. Si estos intereses no eran de Roma, eran de los aliados de Roma; si Roma no tenía aliados, entonces se inventaban éstos. Si lo anterior era del todo imposible entonces era el honor nacional el que había sido dañado. La guerra siempre se presentaba bajo un manto de legalidad. Roma estaba siempre bajo ataque de enemigos mal intencionados, siempre luchando por un espacio vital. El mundo estaba plagado de enemigos y era el deber manifiesto de Roma defenderse de sus designios agresivos”. (3)

¿No les suena a las razones esgrimidas por el gobierno estadounidense antes de sus numerosas invasiones en Nicaragua, Panamá, Afganistán, Irak, Cuba, etc, etc,?

 

Todo Imperio necesita diseñar unas políticas internacionales que le permitan mantener su posición de dominio. Dos políticas de este tipo son: el empleo de la fuerza y el recurso a la guerra como algo necesario e inevitable.

         “Muy sencillamente, a los estadounidenses del siglo XX les gusta el imperio exactamente por las mismas razones que a sus antepasados les gustaba en el siglo XVIII y XIX. El imperio les provee de continuas oportunidades, riqueza y otros beneficios y satisfacciones, lo que incluye una sensación psicológica de bienestar y poder”. (4)

Y esto nos sugiere una cuestión delicada: ¿quiénes son realmente los beneficiarios de las políticas imperialistas?

Gobernar Irak, por ejemplo, no es barato y alguien ha de pagarlo. Alguien ha de pagar a las multinacionales que primeramente destruyeron a ese país y a las que ahora lo reconstruyen. ¿Son los contribuyentes de Estados Unidos los que pagan en ambos casos? ¿Se trata de un regalo de los contribuyentes a las multinacionales a costa de Irak? ¿Se trata de un traspaso de riqueza de la población en general a un sector económico minoritario?...

Los ejemplos son numerosos. ¿Quién financió el famoso y benevolente Plan Marshall? Los contribuyentes estadounidenses. De los 13.000 millones de dólares del plan de ayuda, dos mil fueron directamente a los bolsillos de las empresas petrolíferas estadounidenses. Pero no quedó la cosa ahí. Lo que se pretendió fue cambiar la economía de Europa del carbón al petróleo y así hacerla dependiente de Estados Unidos. Europa tenía mucho carbón pero nada de petróleo. El engorde de las multinacionales petroleras norteamericanas estaba asegurado.

Pero esto no puede presentarse así. El Imperio venderá sus políticas como beneficiosas para todos, empezando por su propia población, pues de lo contrario tendría que admitir su propia degradación moral.

 

d.t.

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(1)Todo el comentario  hace referencia a la unidad didáctica de Agustín Velloso: “Educación y Desarrollo”

(2) Refer. A una entrevista a Chomsky

(3) Joseph Schumpeter, economista austríaco.

(4) William Appleman, historiador.