Julio-2006

 

Ave Bush, los que van a sufrir te saludan

 

Desde hace muchos años en Estados Unidos no huele a libertad, sino a guerra. Lo lamentamos por su población y por la población de muchísimos países del Planeta.

El país que dispone de la mayor “estatua de la libertad” es el mayor constructor de armamento y provocador de guerras.

El mundo fue convertido en un tablero de ajedrez, donde juega Bush y algún convidado de piedra. Mueven sus fichas, comen, matan, dan jaques a jefes de estado, se cargan peones,… En la partida, inexorablemente se cumple la voluntad de los jugadores.

 

No había pasado una hora de las pruebas de lanzamientos de misiles, y Corea del Norte estaba denunciada, e inmediatamente reunido el Consejo de Seguridad de la ONU preparaba su condena y sanciones.

Para esa misma fecha, Israel llevaba varios días, por no decir meses o años, bombardeando los territorios palestinos. Haciéndose rogar, la ONU intentó alguna resolución condenatoria, que enseguida fue vetada por Estados Unidos, uno de los cinco en el mundo con derecho a veto.

No puede permitirse que Corea del Norte disponga de misiles capaces de alcanzar la costa oeste de Estados Unidos. Menos aún cuando se comenta que puede estar desarrollando su capacidad nuclear.

Sólo los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China) pueden tener legalmente armas nucleares y realizar pruebas. El resto de países del mundo, mejor ni lo intenten…Salvo que Estados Unidos lo autorice, como pasa con Israel.

 

En julio, Bush ha cumplido 60 años. Lo ha querido celebrar en la base militar Fort Bragg, se dirigió a los 3.500 soldados con su mensaje de aniversario: “los estadounidenses derrotaremos el resurgir de la insurgencia en Afganistán y de la violencia en Irak, porque el enemigo es vulnerable”.

Como buen imperialista continúa con su guión: Occidente está amenazado por el islamismo, que pretende cambiar el mundo mediante el terror. El presidente se considera a sí mismo líder de la batalla ofensiva contra los enemigos de la libertad.

Unos días antes, Bush y la secretaria de Estado Condoleezza Rice participaron en la Convención Anual de los Bautistas del Sur. Ante 18.000 “mensajeros de Dios” explicaron que gobiernan en aras de propagar la justicia divina con vistas al advenimiento del Fin de los Tiempos. La administración Bush se identifica con la justicia divina: recorremos el mundo, no para saquear sino para proteger, no para someter sino para liberar, no como los amos de otros sino como servidores de la libertad… si no es América ¿quién unirá las demás naciones a la conciencia de la defensa internacional de la libertad de religión? ¿Quién si no América unirá a las naciones que aman la libertad para defender la libertad y la democracia en el mundo? A casi cinco años de la tragedia del 11 de septiembre, Estados Unidos dirige una gran coalición de Estados en una guerra global contra el terrorismo. Cuando es posible, llevamos a los terroristas ante la justicia. Y cuando es necesario, hacemos justicia con los terroristas. Fue ese el destino que nuestras tropas reservaron la semana pasada al terrorista Zarkaui y ahora él no hará más daño, no matará más, no aterrorizará nunca más a gente inocente…”

 

Aumentan por días las denuncias, externas e internas, contra las extralimitaciones del gobierno norteamericano.

La Corte Suprema estadounidense acaba de invalidar los tribunales militares que actuaban en la base de Guantánamo: Según la sentencia del Tribunal, los juicios de esos tribunales son ilegales y violan tanto las leyes estadounidenses, como la Convención de Ginebra de 1949 sobre prisioneros de guerra y el código de justicia militar estadounidense.

Bush ha prometido considerar esta conclusión del alto Tribunal, que no supondrá, según él, la “puesta en la calle de asesinos”.

Acaba de denunciarse el espionaje financiero que está realizando Estados Unidos en todo el sistema bancario mundial.

En Mayo, la ONU solicitó oficialmente el cierre de Guantánamo y declaró el derecho de los prisioneros a un juicio justo.

No cesan las denuncias contra: las violaciones en Guantánamo, las prisiones clandestinas instaladas en varios países, las torturas ejercidas por el ejército norteamericano, los vuelos y traslados secretos e ilegales de personas, los controles de correspondencia y de llamadas telefónicas dentro del propio país, la desaparición por parte de agentes de la Inteligencia de 55.000 páginas del Archivo Nacional relacionadas con operaciones clandestinas de varios gobiernos norteamericanos, el control sistemático y obsesivo de la información científica y la supresión de resultados de la investigación que no gustan o no interesan, etc.

 

La fuerza se ha convertido en hábito, es un ejercicio cotidiano.

EE.UU. goza hoy de una primacía planetaria: desde 1980, la población penitenciaria se ha triplicado con creces, hasta llegar a 2.130.000 detenidos a mediados de 2004. El porcentaje de detenciones es el más alto del mundo: 726 encarcelados por cada 100.000 ciudadanos, 7 veces más que en Italia. Datos aún más relevantes si se considera que en EE.UU. los detenidos son sólo un tercio de la población sujeta a sanciones penales: más de 4 millones están sometidos a medidas cautelares como la libertad condicional y la libertad vigilada, lo que eleva a unos 6 millones y medio el número de personas que sufren alguna forma de tratamiento penal.

 

Bush y su gobierno están consiguiendo atraerse todas las miradas y todo el odio del mundo. Se lo están ganando a pulso y con sangre.

Pronto todos le saludaremos: Ave César de la muerte.

¿O será ésta una conclusión parcial, tendenciosa, demagógica, antiamericana,…?

Pues los hechos están ahí y cantan por sí solos.

 

d.t.