Mayo-2007

Porque lo digo yo

 

Porque lo digo yo” es la razón de los sinrazón, ya sea entre niños que juegan, entre adultos forofos de un deporte, o entre gobernantes prepotentes… A falta de argumentos, se erigen a sí mismos como fuentes del saber, como varas de medir, como centros de verdad. Algo muy propio, por cierto, de los tiranos, de los dictadores, de los imperios…

 

Desde que Irán inició su programa nuclear, reivindicando su derecho a disfrutar de energía nuclear como otros muchos países, en contra de la voluntad de Estados Unidos, automáticamente se situó en el “eje del mal” definido por la administración norteamericana. Irán tiene mucho petróleo y goza de una situación geoestratégica que interesan sobremanera a Estados Unidos y, para colmo, es un país que se resiste a someterse a la voluntad de la potencia dominante.

En estos momentos se ha concentrado en el Golfo Pérsico la mayor fuerza aeronaval nunca vista allí: tres potentes grupos de portaaviones de EEUU (el “Nimitz”, el “Eisenhower” y el “Stennis”), apoyados por otro portaviones francés (el “Charles De Gaulle”). Les acompañan numerosos cruceros, fragatas, submarinos y buques de apoyo, armados con los más potentes ingenios de la guerra moderna. Se encuentran a pocas millas de las costas iraníes.

Estamos como siempre: se valora verbal y públicamente la diplomacia, pero realmente se cree en la fuerza de los cañones. Es una vieja estrategia de todas las potencias colonialistas en los dos últimos siglos.

 

Voces inocentes surgirán preguntando si es justo este proceder salvaje, alegarán que se utilizan diferentes varas de medir a favor de unos o en contra de otros, preguntarán por las razones…

Tal vez la única respuesta que reciban sea la de siempre: “porque lo digo yo”.

Los crímenes de ls grandes potencias terminan convirtiéndose en “meros errores”, las “injusticias” en “victorias democráticas”… Y ante semejante despotismo, a las víctimas sólo les quedan dos caminos: la tumba y el odio.

Veamos dos ejemplos ilustrativos y alusivos al tema, servidos por A. Piris.

El primero se produjo en mayo de 1987, ahora hace 20 años, cuando en las mismas aguas del Golfo Pérsico, una fragata estadounidense recibió el impacto de dos misiles, lo que causó un incendio y graves averías en la nave, así como la muerte de 37 miembros de la tripulación. El atacante fue un cazabombardero iraquí que confundió al buque con una unidad naval iraní. Recuérdese que por entonces transcurría el séptimo año de la guerra entre ambos países, guerra en la que el gobierno del presidente Reagan apoyaba a Sadam Husein contra el régimen de los ayatolás iraníes.

La reacción de los medios de comunicación de EEUU fue sorprendente: en vez de arremeter contra Irak, el país causante del incidente, la prensa se volcó contra Irán, acumulando epítetos a cual más denigrantes. Reagan declaró: “De ningún modo les consideramos hostiles [a los iraquíes]. El malo de la película es Irán”. Miembros del Senado declararon que Irán era “un beligerante que carece de normas y de moral” y que “patrocina el terrorismo y el secuestro de aviones”. ¿No les recuerda esto la retórica que atribuía a Irak las culpas del 11-S?

Poco más de un año después se produjo el segundo incidente que merece la pena recordar. El “Vincennes”, un crucero lanzamisiles de EEUU, navegando en aguas territoriales iraníes, derribó un avión comercial de este país, produciendo la muerte de cerca de 300 personas. Sesenta y seis niños viajaban en el Airbus del vuelo Irán Air 655 aquel fatídico día, hacia una colonia de vacaciones a la que nunca llegaron.

El Pentágono se excusó manifestando que el crucero había tenido que “defenderse” porque sospechó que el piloto del avión de línea había mostrado la intención de atacar al buque de guerra o estrellarlo contra él. Según testimonios de otros buques estadounidenses, también desplegados en la zona, el avión comercial estaba en esos momentos ganando altura y dentro de los límites del pasillo aéreo habitualmente utilizado.

Pues, para pasmo del lector, sepa que cuando el “Vincennes” regresó a su puerto base en San Diego (California), recibió una bienvenida fervorosa y todos los miembros de la tripulación fueron condecorados como participantes en acciones de combate. El oficial coordinador del combate aéreo del buque (el responsable de decidir cuándo y cómo atacar a los posibles objetivos aéreos) fue condecorado con la medalla de excelencia naval por “su heroico comportamiento y su capacidad para mantenerse sereno y responsable bajo el fuego enemigo”. Los ciudadanos de Vincennes (Indiana) recolectaron dinero para erigir un monumento en el pueblo que da nombre al buque, no a la memoria de los iraníes inocentes muertos en el incidente, sino del buque cuyos disparos los aniquilaron.

 

Si Estados Unidos decide atacar o invadir a Irán, asistiremos a un espectáculo similar al que desarrolló para invadir a Irak: Una red de mentiras condenatorias contra Irán se extenderá por todo el mundo, habrá apoyo de los gobiernos occidentales más o menos explícito, las teorías de los medios de comunicación serán favorables casi con unanimidad, el Consejo de Seguridad de la ONU aceptará la redacción de resoluciones que proponga el gobierno norteamericano y tendrá que respaldarlo más o menos,… Total, que si Estados Unidos decide atacar, lo hará, pese a quien pese.

Y la población iraní pagará con la muerte todos los pecados: el de tener petróleo en su territorio, el de su excelente situación geoestratégica, el del despotismo del imperio norteamericano, el de la indefensión ante todos los organismos e instituciones internacionales…

Cuando conoces este juego de maldad, resulta grotesco escuchar a los “profesionales de la palabra” haciendo juegos malabares en los medios de comunicación para vestir de verdad y humanitarismo lo que son simples canalladas.

 

d.t.