Noviembre-2000

El 13 de septiembre se publicó un nuevo informe sobre la situación mundial, esta vez elaborado por el Banco Mundial, ni más ni menos. En realidad, los datos de estos Organismos Internacionales coinciden con los Informes de la ONU. En el Mundo más rico de todos los tiempos, existen más pobres que nunca.                                            

EL PROBLEMA ES BIEN CONOCIDO... ¿PERO QUIEN APORTA SOLUCIONES?                                          

INFORME DEL BANCO MUNDIAL 2000/2001

El Informe sobre el desarrollo mundial 2000/2001: Lucha contra la pobreza analiza la evolución de la miseria en la década de los noventa. También plantea salidas a un problema que define con amplitud. Para ello ha tenido en cuenta su estudio Las voces de los pobres, realizado con los testimonios de 60.000 desfavorecidos. "Ser pobre es tener hambre, carecer de cobijo y ropa, estar enfermo y no ser atendido, ser iletrado y no recibir formación; además, supone vulnerabilidad ante las adversidades y a menudo padecer mal trato y exclusión de las instituciones", define el banco, dedicado a tutelar el desarrollo de los países pobres.

"La situación de miseria se mantiene a pesar de que las condiciones humanas han mejorado más en el último siglo que en todo el resto de la historia de la humanidad", apunta el informe. Añade que "la riqueza mundial, las conexiones internacionales y la capacidad tecnológica son mayores que nunca". Sostiene que el crecimiento económico es imprescindible para reducir la miseria, pero reconoce que a veces no basta para crear las condiciones que permitan mejorar la vida de las personas y frenar la desigualdad.

• Pobreza en la abundancia. "En un momento de riqueza sin precedentes para muchos países, 2.800 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, viven con menos de dos dólares diarios", subraya el banco. De ellos, 1.200 millones, que suponen una quinta parte de la humanidad, deben conformarse sólo con un dólar (193 pesetas). Cerca del 70% de este grupo más desfavorecido se reparte entre el África subsahariana y el sur de Asia.

• Evolución distinta. En términos generales, el número de desheredados que viven con menos de un dólar diario descendió notablemente en el este de Asia (de 420 millones en 1987 a 280 millones en 1998) y, en menor medida, en el Magreb y Oriente Medio. Se incrementó sostenidamente en África subsahariana, sur de Asia y América Latina. El mayor aumento de la miseria se registró en los países ex comunistas de Europa del Este y Asia central, que realizan una transición hacia la economía de mercado.

• Desigualdad creciente. La distribución de las mejoras económicas ha sido tremendamente desigual. El ingreso medio en los 20 países más ricos es 37 veces mayor que el de los 20 países más pobres, y esa brecha se ha duplicado en los últimos 40 años. Por otra parte, la incidencia de la pobreza puede variar de forma importante dentro de cada país.

• Escuela y salud. El informe destaca avances generales en ciertos aspectos vinculados a la pobreza, como la escolarización. En los países ricos, menos de uno de cada 100 niños muere antes de cumplir los cinco años, pero esta cifra se quintuplica en los más pobres, donde la desnutrición puede alcanzar a la mitad de los menores. La esperanza de vida en el África subsahariana es de 52 años, 25 menos que la media en los países desarrollados.

• Descenso insuficiente. Entre 1987 y 1998 (periodo de referencia del estudio), el porcentaje de personas que viven con menos de un dólar diario ha caído del 28% al 24%; sin embargo, dado el crecimiento de la población, el número total de desfavorecidos se ha incrementado. La mejoría porcentual es inferior a la que se necesitaría para lograr el objetivo mundial de reducir a la mitad la pobreza del planeta en 2015.

• Mejor en el Magreb y Asia. África del Norte, Oriente Medio y, especialmente, Asia del Este han reducido la pobreza. Pese a ello, en esta última zona se ha dejado sentir el zarpazo de la crisis económica en países como Indonesia, Corea del Sur y Tailandia. En el sur de Asia, la miseria continúa su avance: las personas que subsisten con menos de un dólar diario han pasado de 474 millones a 522 millones. El informe destaca el caso de China, donde ha aumentado mucho la riqueza, pero también la desigualdad.

• América Latina y Caribe. El número de pobres creció en torno al 20%. Entre 1989 y 1996, la miseria descendió en países como Brasil, Chile o República Dominicana, pero creció en Venezuela o Ecuador. El estudio señala que los grupos indígenas sufren problemas específicos como la escolarización menor que el resto de la población.

• Europa del Este y la ex URSS. El Banco Mundial destaca que han sufrido una evolución "especialmente negativa". Las personas que subsisten con menos de un dólar diario han pasado 1,1 millones a 24 millones; sin embargo, existen diferencias. En Bielorusia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Lituania, Polonia y Ucrania, menos del 5% de la población vive con una cantidad inferior a dos dólares diarios. En Rusia, el porcentaje se eleva al 19%. Aún es más alto en repúblicas ex soviéticas de Asia como Kiguicia (49%) y Tayikistán (68%). "La experiencia de la transición económica, especialmente en los países de la ex URSS, ilustra intensamente que las reformas del mercado sin instituciones domésticas eficaces puede fracasar a la hora de facilitar el crecimiento y reducir la pobreza", afirma el informe.

• África subsahariana. Es otra zona con el farolillo rojo del Banco Mundial. Los pobres han pasado de 217 millones a 291 millones. La miseria ha aumentado en países como Sierra Leona -el más pobre del mundo-, Burkina Faso, Nigeria, Zambia o Zimbabue; sin embargo, se ha reducido en otros como Ghana o Uganda.

Deuda y recetas contra la miseria

El Banco Mundial considera que parte de la solución a la pobreza radica en dar más atención al alivio de la deuda de los países pobres y en lograr que la cooperación para el desarrollo sea más eficaz. También son importantes cuestiones como combatir el sida. Con todo, considera que no hay una fórmula única para luchar contra la miseria.

"Tenemos muy claro que la solución a la pobreza no es la misma en todos los países. Además, el remedio no es sólo económico, sino que se precisan también otras acciones sociales y culturales que dependen de cada nación", declaró a EL PAÍS una de las redactoras del informe del Banco Mundial, la economista italiana Giovanna Prennushi. "Los países ricos también tienen su papel. Deben abrir sus mercados a los bienes de las naciones en desarrollo", añadió.

El economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, también ha insistido en que, pese al papel fundamental del crecimiento económico para reducir la pobreza, es necesario "un cambio institucional y social para reforzar el desarrollo de los pobres". Por eso, la institución plantea una receta con tres ingredientes básicos para luchar contra la pobreza.

En primer lugar, se deben incrementar las oportunidades económicas de los desfavorecidos, facilitándoles el acceso a la tierra y a la educación. También es preciso desarrollar su capacidad de influencia sobre las decisiones que les afectan y eliminar las discriminaciones por sexo, raza, grupo étnico o condición social. Por último, resulta necesario reducir la vulnerabilidad de los más pobres ante la enfermedad, las crisis económicas, el desempleo, los desastres naturales o la violencia.

500 millones de dólares para frenar el sida que arrasa África

Vacuna 'poco rentable'

La entidad, que tutela el desarrollo de los países pobres, destaca la necesidad de hallar una vacuna contra el sida y señala dos razones para los escasos avances obtenidos: las dificultades científicas y los motivos económicos. "Hay muy pocos incentivos de mercado para invertir en una vacuna contra el sida que fuera efectiva y se pudiera costear en los países en desarrollo. África sólo supone el 1% del mercado mundial de medicamentos", dice.

También destaca que la inversión en investigaciones sobre vacunas contra el sida es "bastante baja", entre 300 y 350 millones de dólares al año. "La mayor parte de la investigación se centra en una vacuna que se pudiera comercializar en Norteamérica y Europa Occidental. Cada año sólo se gastan entre 10 y 25 millones de dólares en una vacuna para los subtipos del virus de los países en desarrollo", afirma. "Sin embargo, se gastan más de 2.000 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo de tratamientos contra el sida, dirigidos sobre todo al mercado que representan los tres millones de enfermos de los países industrializados". "Y lo que es cierto para el sida, también lo es para otras enfermedades", zanja.