Diciembre-2000

Habrá que recordar la celebración del Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza

y el Día Mundial de la Alimentación. Efectivamente, habrá que recordarlos

aunque se hayan celebrado hace unos días, en el mes de Octubre pasado.

Y es que vamos a unas marchas...que no nos queda tiempo ni para pensar...

 

El 17 de Octubre era el Día de la Erradicación de la Pobreza. ¡Casi nada con el enunciado!

Antes poco menos que se celebraba el Día de la Madre y poco más... Ahora hay "Días" para todo... Ya se encargarán el Corte Inglés y otros Cortes similares de que se compre "algún regalito para el caso".

Ciertamente, esta Celebración no se presta a muchos regalos...por ello los regalos se suplen con discursos y declaraciones de Altos Representantes de las Naciones Unidas u otros Organismos importantes. La verdad es que este asunto de la Pobreza tampoco es que esté para muchos discursos.

La extensión de la pobreza se ha convertido "en la mayor amenaza para la promesa del nuevo milenio", aunque el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aún tiene esperanzas de que esto no ocurra. Cumplir con este desafío pasa por dar un nuevo enfoque a la globalización, aumentar las ayudas y extender y fortalecer la democracia, según un discurso del director del PNUD, Mark Malloch, con motivo de la celebración de la significativa jornada.

 Se habló de la cara más negra de la pobreza:

·  1.200 millones de personas viven con menos de un dólar al día

·  40 millones mueren cada año de hambre

·  100 millones de niños trabajan en las calles

Podemos imaginar que el Sr. Malloch habló de esperanza, de que por "muy desalentadores que sean los problemas, ahora disponemos de muchas respuestas", de que " la extensión de la pobreza no puede seguir siendo una opción", de que "la lucha contra la pobreza extrema requiere de un nuevo enfoque de la mundialización para hacerla menos excluyente", de que "la nueva globalización debe comenzar por crear un campo de juego igualitario para todos, pero para ello, el mundo desarrollado debe actuar con seriedad y materializar sus promesas",...

Incluso el  Sr. Malloch recordó al mundo rico sus compromisos:

·  condonación de la deuda

·  supresión de las subvenciones anuales a la agricultura

·  implicación seria en ayudar a los países en desarrollo en la lucha contra enfermedades como el sida

. ayudar de forma urgente a los 48 países menos desarrollado a que creen una capacidad real de lucha y sacar partido de la complejidad del comercio moderno y los sistemas de inversión.

TODO MUY BIEN Y MUY BONITO, Sr. Malloch.

 

Algo muy parecido ocurrió con el Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre.

Aquí el regalo fue un Informe de la FAO, recordando que 826 millones de personas pasan hambre. Y además vino a decir que son mentira los objetivos marcados en la cumbre mundial en Roma de 1996, donde decían que en el 2015 se querían reducir los hambrientos a 400 millones. A este paso, dice la FAO, ni en el 2.030.

El director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, subrayó la contradicción de que en los tres últimos decenios el número de personas hambrientas haya disminuido sólo un 14%, mientras que la disponibilidad de alimentos por persona aumentaba en cerca de un 32%.

Al menos el lema está bonito "Un milenio libre del hambre". Por cierto, el Sr. Hartwig De Haen, subdirector del departamento Económico y social de la FAO, afirmó que las mujeres por su fisiología, son las principales víctimas. El experto afirmó que el hambre crónica -la falta de entre cien y cuatrocientas calorías diarias necesarias- lleva a los niños a no concentrarse en la escuela, a las madres a dar a luz bebes prematuros y a los adultos a que les falte energía para poder trabajar.

Y se añadieron las pistas que siempre se repiten: Que para acabar con el hambre es necesario mejorar la educación, el acceso al agua potable, saneamientos, servicios sanitarios y sociales y, solamente en los casos más extremos, la ayuda alimentaria directa. Que la solución a esta lacra pasa a través de la estabilidad política, el crecimiento económico sostenible, la reducción de la pobreza y una mejora en la producción agrícola básica.

Por nuestra parte, vaya como regalo este poema malawi:

 

Tenía hambre,

y habéis fundado un club con fines humanitarios,

en donde se discute sobre la falta de alimentos.

¡ Os estoy agradecido !

Estaba desnudo,

y habéis examinado seriamente las consecuencias de mi desnudez..

¡ Os estoy agradecido !

Pero yo tengo todavía hambre,

estoy todavía sólo, desnudo, enfermo,

prisionero y sin techo.

Tengo frío.