Noviembre-2001

No quedan muchos argumentos para quienes

cínicamente se encierran en sus propios análisis sociales

y no entienden la realidad más allá de la prensa.

Esas personas suelen acusar tranquilamente de “tremendista”

a todo aquel que defienda que el mundo no está mejorando.

Al menos les dedicaremos datos oficiales.

 

Martes, 16 de octubre de 2001

La FAO constata un retroceso mundial en la reducción del hambre

El número de desnutridos se mantiene o empeora en 67 de los 99 países afectados

El hambre es testaruda y no decrece al ritmo previsto. La Cumbre Mundial sobre Alimentación de 1996 se propuso reducir para el 2015 los 800 millones de hambrientos a 400 millones, pero el informe que ayer presentó la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) alerta de que ese descenso sólo podrá alcanzarse en 2060.

'Está claro que hay un retroceso en la reducción del número de personas desnutridas', concluye la FAO. En vez del ritmo previsto de reducción de 20 millones de personas hambrientas al año, ahora será necesario un descenso de 22 millones, indica el informe Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2001, elaborado con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que hoy se celebra.

De los 815 millones de hambrientos, 777 millones -180 millones menores de 10 años- viven en países en desarrollo; 27 millones, en países en transición a la economía de mercado, y 11 millones, en el mundo industrializado. En 32 de los 99 países afectados por el hambre, el número de desnutridos descendió en los años noventa. Pero en el resto no hubo mejora, e incluso en algunos el hambre se agravó. Entre los casos de mejora, China presenta un descenso de 76 millones de desnutridos, pero sigue siendo el segundo país, tras India, en personas mal alimentadas. En el otro extremo, la República Democrática del Congo vio aumentar hasta 17 millones, en una población de 48 millones, el censo de hambrientos.

La FAO no mencionó ayer el probable agravamiento de las condiciones alimentarias en las zonas afectadas por la guerra de la OTAN contra Afganistán. Sin embargo, el Banco Mundial avisó, a principios de mes, de que la crisis podría hacer que el crecimiento de los países menos desarrollados disminuyese entre un 0,5% y un 0,75% el próximo año. La FAO solicita acciones públicas en favor de las víctimas de la desnutrición y centrar la investigación y desarrollo en cultivos productivos y mejores sistemas de pesca.

 

COMENTARIO

 

Del 11 de septiembre al 11 de octubre murió de hambre más de un millón de niños en el mundo

 Todos los días mueren de hambre 35.615 niños y hoy 11 de octubre no será una excepción

Las cifras son pavorosas, y las indiferencias imperdonables. Según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) todos los días mueren de hambre más de 35.600 niños en el mundo, lo que implica el silencioso sacrificio de 13.000.000 menores por año, un número casi seis veces mayor al total de víctimas que provocó en cuatro años la I Guerra Mundial (1914-18) que fueron 9.000.000 de seres humanos, e incluso superior en el mismo lapso, a las que causó la II Guerra Mundial (1939-45) en la que perecieron 40.000.000 de personas.

El hambre, como un flagelo brutal en los países más pobres de nuestro Planeta, e incluso en los bolsones de miseria y despiadada marginación de las naciones ricas, es un subproducto combinado de la ideología de la indiferencia, la concentración absurda de la riqueza, la cruel desigualdad en la distribución de los recursos mundiales, el abuso de poder en las relaciones de intercambio, la ambición insaciable de los dueños de las nuevas tecnologías, la expoliación del trabajo de las grandes mayorías, y el hipócrita discurso de "la igualdad de oportunidades".

Cada cien días se muere de hambre frente a la ceguera y la indiferencia de aquellos que podrían evitarlo, un número de niños que equivale a más de todas las víctimas que perecieron en la Guerra de Vietnam (1957-75) que dejó cerca de 3.300.000 muertos, de los cuales 3.250.000 fueron vietnamitas, en su inmensa mayoría pertenecientes a la población civil.

Y hoy, 11 de octubre, cuando se cumple un mes de la trágica muerte seis mil víctimas en los ataques en la ciudad de Nueva York, que justificadamente conmovieron a la opinión pública mundial y provocaron una ola de repudio generalizado, y con seguridad darán lugar a un luctuoso recordatorio y a comprensibles muestras de dolor, ojalá que con igual piedad nuestra humanidad tome conciencia de que en estos treinta días han muerto de hambre más de un millón de niños, cuyo sacrificio tampoco debiera pasar inadvertido.

Ignacio Gonzalez Janzen (Peace News)