Agosto-2002

¡Vaya por Dios!, y eso que decían que era una manía mía. Bueno, ahora lo dice un organismo con gran autoridad y habrá que tenerle más respeto. A finales de Julio se ha publicado el Informe anual del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano) y algo dice la política y de los políticos. ¿No será que se ha confundido lo que es simplemente un “sistema electoral” con lo que es realmente “un sistema democrático”?

El PNUD y su informe anual

Una democracia a la medida de los grandes

El proceso de democratización de los años 80 y 90 ha perdido fuerza y numerosos países han recaído en procesos autoritarios que afectan sensiblemente toda perspectiva de desarrollo humano. Así lo afirma el informe del PNUD, que se considera uno de los instrumentos estadísticos y análiticos más compactos de todo el sistema internacional. «Profundizando la Democracia de un Mundo Fragmentado» se titula, y constata una cada vez más irreversible polarización económica que hace del hambre y la miseria dos males de difícil -casi imposible- extinción en el actual marco del sistema planetario dominante. La globalización profundiza la brecha ya enorme entre ricos y pobres. El organismo de las Naciones Unidas reconoce que en la década pasada el número de personas que padecen hambre se ha reducido solamente en seis millones anuales. Si esta tendencia continúa a tal lentitud, se necesitarán más de 130 años para liberar el planeta de este flagelo.

Democracia "formal" en entredicho. «La crisis de la democracia formal y representativa es uno de los aspectos centrales de nuestro informe» admite el responsable de la elaboración del informe, Sakiko Fukuda-Parr. Impera una crisis universal: el desgano por la participación electoral marcada por el aumento del abstencionismo; la brecha creciente entre la clase política y el ciudadano de la calle y la delegación de éste de su capacidad de decidir a partir de una marcada apatía participativa. El informe del PNUD constata que 140 de los 200 países organizan elecciones pluralistas. Sin embargo, sólo 82 de ellos (un 57 %) podrían ser considerados (siempre según los parámetros de la ONU) como «completamente democráticos» en el sentido de garantizar el respeto a los derechos humanos, asegurar la existencia de una prensa libre y de una justicia independiente.

Cero democracia internacional. El Informe enfatiza el carácter poco democrático de numerosas instituciones internacionales, tales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los tres, igualmente criticados en los últimos años por el ascendente movimiento anti-globalización neoliberal y por numerosas organizaciones que exigen reformas y reestructuraciones democráticas.

El documento indica que, por ejemplo, al seno de la OMC, incluso si cada país dispone teóricamente de un voto, las decisiones más importantes son tomadas por un pequeño grupo de naciones poderosas. La influencia de Estados Unidos, Canadá, Japón y la Unión Europea es dominante. En tanto las naciones más empobrecidas del otrora "Tercer Mundo" no tienen prácticamente ningún poder real de negociación y de incidencia. El PNUD indica que los procesos de consulta, negociación y decisión en la OMC deben «convertirse en realmente transparentes, abiertos, participativos y democráticos». La OMC debe evitar de «dar la impresión de ubicarse al lado de los países más poderosos en detrimento de las naciones en desarrollo» advierte.

Por otra parte, el Informe critica que en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sólo siete naciones poderosas concentran casi la mitad de los votos y de la capacidad de decisión. Los Estados Unidos y Europa se reparten, regularmente, la capacidad de designar las cabezas de ambas instituciones.

¡Pobre el ser humano!...¡Pobre Latinoamérica!. En una de sus conclusiones el PNUD señala que un gran número de países que concentran la mitad de la población mundial, viven un evidente retardo en cuanto al cumplimiento de los objetivos del desarrollo del Milenio, definidos hace dos años en el marco de las Naciones Unidas. Al ritmo actual, sólo 55 países (el 23 % de la población mundial) han partido con buenas posibilidades para cumplir con los ochos objetivos de dicho plan. Por otra parte, el PNUD denuncia una constatación condenatoria: casi 130 países corren el riesgo de no asegurar un crecimiento suficiente como para reducir a la mitad la pobreza que viven sus pueblos de aquí al año 2015. Cincuenta de esas naciones han registrado un crecimiento negativo en los últimos 10 años.

(En base a la información recibida desde Naciones Unidas, Ginebra, SERPAL, 24 de julio de 2002)