Octubre-2003

 

Las cifras asustan, la explotación y la miseria matan

 

500.000 mujeres fueron introducidas en España en el 2002 para su explotación.

España se ha convertido en país de tránsito para la explotación de mujeres y el año pasado entraron por sus fronteras 500.000 mujeres africanas, asiáticas y americanas para ser prostituidas en el país o en el resto de Europa, según la Asociación AFESIP.

La presidenta de la asociación, la camboyana Somaly Man, Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional en 1998, aseguró que España es una puerta de entrada utilizada por las mafias.

Algo contó en Gran Canaria sobre la realidad de su tierra: Que en Camboya su organización ha atendido a 3.000 mujeres. Resulta difícil su integración por ser repudiadas por los camboyanos. Unas mujeres que siendo niñas fueron vendidas a burdeles, violadas y prostituidas en un país en el que las mujeres no tienen derechos. Como ejemplo citó que, si a los diez años no tienen clientes suficientes, son castigadas y golpeadas. Asimismo, si alguna acude a la policía para denunciar su situación es devuelta al burdel por el propio agente porque en Camboya "se compra todo con dinero, las personas, la ley y el Gobierno", motivo por el que es difícil detener a los pedófilos, que pagan su libertad y luego son protegidos, apostilló.

La propia Man fue vendida y torturada y subrayó que "es terrible ver a un europeo con un niño o una niña de tres o cuatro años". El 80 por ciento de esas mujeres sufre sida y muchas de ellas quedan embarazadas de niños a los que en numerosas ocasiones abandonan, algunos con malformaciones y enfermos.

Una niña puede ser vendida por su propia madre, violada por su propio padre, o entregada por su madre para que su segundo marido la viole y vengarse así de su primer esposo, expuso Man en un intento de dar a entender que las atrocidades contra niñas no tienen límite en Camboya.

(Telépolis, 17-7-2003)


Más 1000 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema, según la ONU.

No se trata de pobreza, sino de “pobreza extrema”, como indica el Informe anual del PNUD publicado en Julio/2003.

El mismo Informe reconoce el vacío de las promesas que hizo la Asamblea de la ONU en el año 2000: reducir a la mitad para 2015 de las personas que viven con menos de un dóla al día y mueren de hambre; reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad infantil y en tres cuartas partes la mortalidad materna; reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso a agua potable, etc. etc. etc. Palabras, palabras, palabras.  

El Informe confiesa que África Subsahariana no cumplirá esa meta hasta dentro de 145 años.

De los 59 países señalados como “prioritarios”, en 31 de ellos no sólo no han mejorado las cosas, sino que han empeorado.

(El Periódico, 8-7-2003)

 

Pobreza y contaminación acosan al planeta.

Un informe del Worldwatch Institute advierte, entre otras cosas, del aumento de la desigualdad entre ricos y pobres y de que 815 millones de personas pasan hambre mientras la mayor parte del cereal se destina al ganado.

La pobreza, la enfermedad y la degradación ambiental amenazan directamente la estabilidad mundial. Así de contundente se pronuncia el informe Signos vitales 2003 elaborado por el Worldwatch Institute de Washington.

El informe considera que los 11 millones de niños que han perdido a su padre o a su madre por culpa del sida, los 14,4 millones de personas que mueren cada día por enfermedades infecciosas y los 12 millones de refugiados existentes son nítidos indicadores de un mundo en el que el sufrimiento se dispara.

Mientras la economía mundial ha crecido siete veces desde 1950, la desigualdad en la renta per cápita entre los 20 países más ricos y los 20 más pobres se ha doblado desde 1980. "La incapacidad para reducir los niveles de pobreza contribuye a una inestabilidad que se expresa en el terrorismo, la guerra y las enfermedades contagiosas", afirmó el director del proyecto Signos vitales, Michael Renner. "Un mundo inestable --añadió-- no sólo perpetúa la pobreza, sino que amenaza la prosperidad que ha logrado la minoría rica".

Otras cifras del Informe:

En los países industrializados se consume tres veces más carne que en los pobres.

La economía "se gestiona contra los intereses de los pobres". Así, recuerda que los 300.000 millones de euros (49,8 billones de pesetas) anuales que los países ricos dedican a la agricultura logran abaratar los productos entre un 20% y un 50% por debajo del coste de producción, en perjuicio de los agricultores pobres que ya no pueden competir. Esta dinámica conlleva que en algunos países --el informe cita a México, Perú y Colombia-- los agricultores apuesten por cultivos de opio, coca o cannabis.

Pobreza y enfermedad son primas hermanas. El índice de mortalidad infantil en la zona pobre del planeta es 13 veces superior al de la zona rica. La falta de agua potable, alcantarillado, medicamentos y alimentos propician enfermedades infecciosas que matan, todos los años, al doble de personas que el cáncer. Y sólo el 4% de los infectados por el sida de los países pobres tiene acceso a medicación (el 70% de los seropositivos viven en el África subsahariana).

Las guerras también intensifican la pobreza y el sufrimiento. La casi totalidad de los 50 conflictos armados del mundo de los últimos años se han producido en países pobres.

Cambio climático: El 2002 fue el segundo año más cálido, tras el 2001, desde finales del siglo XIX. Unas temperaturas altas que provocan más fenómenos metereológicos adversos y con ellos, catástrofes. El informe subraya que hay 50 millones de refugiados ambientales por la sequía, inundaciones y por la construcción de embalses.

El grueso de las catástrofes relacionadas con el clima recae en los países pobres, pero los responsables de este desequilibrio son los países ricos. EEUU, con menos del 5% de la población mundial, produce el 24% de las emisiones de carbono, que contribuyen al cambio climático.

(El periódico, 6-7-2003)