Noviembre 2003

 

Inhumanidad quiere decir eso, inhumanidad

 

Hace unos días, un amigo me decía, más en broma que en serio, que acababa de leer esta página Web y le daba ganas de suicidarse. Lamentamos que esta página pueda poner malos cuerpos. La cosa no es para tanto, es tan sólo cuestión de alargar un poquito nuestra mirada y nuestra conciencia más allá de las paredes del hogar y de nuestro término municipal.

Es humano dar sepultura a nuestros seres queridos y recordarles el 2 de Noviembre visitando sus tumbas. Pero, ¿Es humano que, ese mismo día, aparezcan las costas de Cádiz sembradas de cadáveres de inmigrantes, víctimas de unas políticas discriminatorias y de unas mafias sin escrúpulos? ¿Cuántos centenares de personas han perdido ya su vida y sus anhelos de vivir en aguas del Estrecho?.

Es humano que cuidemos nuestra salud, que controlemos nuestro ácido úrico y que tantos miles de personas de los países del Norte estemos preocupados por el colesterol y el exceso de peso. Pero, ¿Es humano que 840 millones de personas se estén muriendo de hambre, según recordó la ONU el pasado 16 de Octubre, “Día Mundial de la Alimentación? ¿Cómo justificar que unos cuantos países dominen todo el mundo, o que el 20% de la población se apropie del 80% de los bienes del mundo?

Es muy humano que queramos tener hijos y cuidarlos y educarlos y ayudarles a crecer. Pero, ¿Es humano que cerca de 78 mil mujeres entre 15 y 19 años mueran por abortos inseguros cada año en el mundo, como dice un reciente informe de Naciones Unidas (FNUAP)? ¿No son precisamente las adolescentes las más vulnerables a la violencia sexual, llegando al 30% las violadas en países como la India, Jamaica, Malí, Tanzania y Zimbabwe? ¿Cómo calificar lo publicado por la Organización Mundial de la Salud de que “las mujeres africanas tienen un 175% más de posibilidades de morir en el parto que las de los países desarrollados”?

Es humano exigir que se haga justicia y que se castigue a quienes vulneran los derechos de las personas. Pero, ¿Es humano que en este año se hayan ejecutado a más de 200 personas condenadas a muerte, como denuncia Amnistía Internacional en el “Día Internacional contra la Pena de muerte” (10 de octubre)? ¿Acaso la muerte equivale a la justicia, o más bien es una violación de los mismos cimientos del valor humano y la dignidad? ¿Cómo justificar que entre los ejecutados se cuenten menores de edad, deficientes mentales, personas con inadecuada asistencia letrada o de dudosa culpabilidad?

Es humano que tengamos una vivienda, lo más digna posible, para poder vivir con nuestras familias y que busquemos un lugar tranquilo y seguro para residir y convivir con otros vecinos. ¿Es humano que el 32% de la población urbana mundial viva en barrios deprimidos, lo que supone unos 1.000 millones de personas, según alerta Naciones Unidas en un informe reciente, con motivo del Día Mundial del Hábitat (6 de Octubre)? ¿Por qué hay que admitir que haya personas, suponemos que iguales en dignidad que las demás, que estén condenadas a vivir en la marginalidad?

Cómo no va a ser humano formar una familia, en la que desarrollarse y compartir y crecer y protegerse y amarse. Pero, ¿Es humano que cada año el tráfico de niños alcance a 1.200.000, la mayoría destinados a la prostitución, como acaba de denunciar UNICEF? ¿Cómo calificar los 8.500 millones de euros de beneficios que este tráfico de menores reporta a las bandas mafiosas?

Dejémoslo aquí. Yo sólo quería decir que humanitario es todo aquello que favorece a las personas y respeta su dignidad y, por tanto, sus valores. Y que inhumanidad quiere decir eso, inhumanidad.

Para cerrar este comentario pueden valer una declaración de Amnistía Internacional, con motivo del “Día Mundial para la Eliminación de la Extrema Pobreza”:

“La persistencia de la pobreza, y en particular la situación de más de mil millones de personas que viven en extrema pobreza en el mundo, constituye la crisis de Derechos Humanos más grave de las que se viven en la actualidad”

“La Declaración Universal de los Derechos Humanos y las consiguientes normas internacionales en la materia abogan por "una vida en dignidad, en la que todas las personas cuenten con un nivel adecuado de vida y de acceso a los bienes esenciales que dan contenido práctico a ese tipo de vida, como alimentos, agua, techo, educación, trabajo y cuidados médicos". La persistencia de la pobreza supone la negación de esos derechos y, por tanto, también de la dignidad humana".

“Las personas que viven bajo la extrema pobreza sufren abusos contra sus Derechos Humanos a causa de la marginalización y la exclusión que caracterizan a la pobreza en todo el mundo. La relativa falta de poder de los pobres perpetúa la sistemática negligencia de los Gobiernos para mejorar su situación. Asimismo, les hace más vulnerables frente el ejercicio arbitrario del poder estatal, abocados a sufrir abusos contra todo tipo de Derechos Humanos".

"Para defender sus derechos, la población debe tener acceso a un trato igualitario por parte de la Policía, los tribunales y los responsables gubernamentales encargados. No obstante, a los pobres se les niega en demasiadas ocasiones este acceso y lo cierto es que en muchos casos se enfrentan a un trato discriminatorio por parte de esas instituciones".

"La pobreza constituye un abuso contra los Derechos Humanos y su persistencia aumenta los abusos, al tiempo que la marginalización incrementa la vulnerabilidad ante tales abusos y mina los esfuerzos para imponer y defender los derechos".

“La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo dos, establece que todos los seres humanos "nacen libres e iguales en dignidad y derechos". Estas palabras se contradicen, "en un mundo globalizado", con el hecho de que haya un tan alto número de personas viviendo en condiciones que les niegan su dignidad y de que aumente la distancia entre ricos y pobres, tanto entre los países como dentro de ellos".

 

d.t.