Marzo-2004

 

El hambre, la explotación y la represión

matan más que todas las guerras

 

El pasado 16 de marzo, la FAO (Programa Mundial de Alimentos de la ONU) anunció la interrupción del suministro de alimentos a seis millones y medio de personas en Corea del Norte ante la falta de fondos de la agencia. Naciones Unidas sólo podrá alimentar a 100.000 personas en febrero y marzo y, por ello, lanza un llamado “dramático”: “Corea del Norte se encuentra sumida en una crisis de alimentos de consecuencias imprevisibles. Mujeres embarazadas, niños y ancianos únicamente reciben la mitad de la ración diaria mínima necesaria para sobrevivir”.

 

 El pasado 4 de Febrero, la OIT (Organización Internacional del Trabajo, organismo de la ONU) señalaba que el trabajo infantil no es rentable, los beneficios económicos, si se erradica el trabajo infantil, serían muy superiores a los costos involucrados en la operación. Se calcula que más de 180 millones de niños trabajan en condiciones que violan las normas internacionales.

Erradicar el trabajo infantil costaría 760.000 millones de dólares en un programa de 20 años (construcción de escuelas, maestros, compensación económica a las familias…). Los beneficios a lo largo de dos décadas serían de más de 4 billones de dólares.

 

El pasado 28 de Noviembre, la Cruz Roja Internacional confirma que Estados Unidos mantiene en jaulas, entre los “combatientes enemigos”, a algunos niños de doce años en el campo de concentración de Guantánamo. “Esperamos que este problema se solucione rápidamente”. E instó el director de dicho Organismo a que “se aclare lo más rápidamente posible la situación de los alrededor de 600 prisioneros de Guantánamo, encarcelados desde hace dos años sin juicio. Este vacío es inaceptable”. Señaló que, aunque “Estados Unidos son directamente responsables de su integridad, según el artículo 1 de la Convención de Ginebra, su suerte incumbe a los 191 países signatarios, obligados a respetar y hacer respetar la Convención”.

 

El pasado 28 de Noviembre, Eric Toussaint (Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo) afirmó que los países del sur reembolsan más de lo que reciben. El total de la deuda de los países del Sur (más la ex URSS y antiguos países socialistas de Europa del Este) alcanza los 2,45 billones de dólares. Cada año reciben nuevos préstamos. El año pasado estos países pagaron 350.000 millones de dólares por servicio de la deuda y recibieron como nuevos préstamos 250.000 millones de dólares. Es decir, que tuvieron que reembolsar 100.000 millones.

“En los últimos 20 años, los países de la periferia reembolsaron ocho veces lo que debían antes de la crisis de 1982 y hoy se encuentran cuatro veces más endeudados. La deuda ya ha sido pagada varias veces, la que queda tiene que ser anulada”.

“Anular estas deudas, que sólo suponen el 5% de las deudas a nivel mundial, no supondría un terremoto financiero. Pero los acreedores no quieren por dos razones: el servicio de la deuda es un buen negocio (350.000 millones $) y, segundo, los acreedores quieren aprovecharse de su situación para imponer condiciones políticas y económicas a los países endeudados, en lo que utilizan al Banco Mundial y al FMI”. Los acreedores no la anularán, a no ser que les obliguen los países deudores negándose a pagar.

 

Esta sección suele estar repleta de datos sangrantes, que hablan de millones de víctimas inocentes y anónimas, a las que nadie llora. Algunos ejemplos más:

 

La OIM ha registrado a un total de 1.002 niños en edad escolar que han sido vendidos para realizar trabajo forzoso en comunidades pesqueras de la región del Volta y las regiones centrales de Ghana. La mayoría son niños con edades comprendidas entre los 3 y los 14 forzados a trabajar en la industria pesquera.

 

El pasado 30 de Enero, el Vaticano atacó en un acto sin precedentes, con aspereza y sin medias tintas, a las multinacionales farmacéuticas, a las que acusó de «genocidio» por no bajar los precios de las medicinas contra el sida en África. «En Europa y América del Norte la enfermedad es cada vez menos mortal y cada vez más crónica, mientras en Kenia, por ejemplo, mueren 400 personas al día. ¿Por qué esta diferencia? Por la acción del genocidio de los carteles farmacéuticos, que se niegan a bajar los precios en África, a pesar de que sus beneficios en 2002 fueron de 517 millones de dólares». “Hay en el mundo más de 2,5 millones de niños enfermos de sida y el año pasado murió uno de cada cinco. Estos niños mueren porque no tienen medicinas”, acusó monseñor Paul Joseph Cordes. «Hace falta una gran presión pública para convencer a las casas farmacéuticas de que bajen sus precios».

 

LAS VÍCTIMAS INOCENTES NO TIENEN COLOR… Y SON MILLONES EN NUESTRO MUNDO.

 

d.t.