Diciembre-2005

 

¿De qué niños hablamos...?

 

En ciertos países, hablar de Navidad es hablar de fiestas, grandes fiestas. Unas fiestas en las que tienen bastante protagonismo los niños. Es la época de los regalos y de los juguetes. Son las fechas más importantes para los pequeños.

 

Pero de qué niños hablamos...Es importante hacer la aclaración, para evitar confusiones.

Datos como los que ofrece el Informe 2006 de Unicef hacen chirriar los oídos y las conciencias. No todos los niños disfrutan de regalos y de juguetes en estas fechas; muchos ni en estas fechas ni en ningunas.

 

El reciente Informe de Unicef se presenta con un titular tan significativo como escalofriante: “EXCLUÍDOS E INVISIBLES”.

Ya se pueden imaginar las alegrías que cuenta el susodicho Informe:

 

Sus vidas pasan desapercibidas para los ciudadanos, para las instituciones e, incluso, para sus propias familias. Les está muy bien puesto el nombre: “excluídos e invisibles”.

 

En los países desarrollados nos cuesta entender todo esto. Es más, nos tapamos los oídos y las conciencias: “Lo sentimos mucho. Aquí nuestras leyes lo dicen muy claro: todos tenemos los mismos derechos, todos los niños tienen los mismos derechos.

No sabemos por qué haya tantos niños desgraciados por otras partes. Ni sabemos por qué, ni queremos enterarnos. ¡Por favor, que tampoco se enteren nuestros hijos!. Nosotros lo que queremos es que nuestros niños sean felices, queremos lo mejor para ellos, en la salud, en los estudios, en sus amistades,...”

 

Y así funciona la vida: Unos sufriendo y rabiando y otros, unos metros o kilómetros más allá, disfrutando de todos los caprichos y creyendo que todo el mundo vive así de bien como ellos.

Unos viven toda su vida con la ilusión de conseguir alguna cosita...Otros viven como ilusos derrochando.

Y ahora díganme: ¿Qué pintan las leyes escritas diciendo que “TODOS SOMOS IGUALES”? ¿Qué pinta la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas? ¿Qué es eso de “universal” si sólo disfrutan de los derechos unos pocos?.

Por eso, cuando hablemos de la infancia o de los niños, habrá que preguntarse: Pero, ¿de qué niños hablamos...?

 

d.t.