Octubre-2006

 

Asomarse al libro de la vida

 

¿Por qué muchos de ustedes siempre buscan las páginas negras del libro de la vida? ¿Por qué hablan siempre de las cosas negativas y no de todo lo positivo que hay en la tierra?...

Por vergüenza, simplemente por vergüenza. Porque cuando en una familia de cuatro miembros solamente uno vive bien y los demás sobreviven, da vergüenza hablar de ese que goza placenteramente, de ese que está sobrado de bienes y oportunidades, mientras los otros tres sufren en la necesidad.

Por vergüenza y por justicia…Y es una situación que nos salpica a todo el mundo. Aquí “nadie se escapa con todas las plumas”…

Decía Jean Ziegler, responsable de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación: “el orden mundial no es sólo asesino, sino absurdo, pues mata sin necesidad. Hoy ya no existen las fatalidades. Un niño que muere de hambre hoy, muere asesinado”.

 

Y dicho eso, si quiere, hojeamos un poco ese libro de la vida:

 

* Cada cierto tiempo salen las referencias al agua. En los países desarrollados nunca se le dio importancia. A los niños nunca nos enseñaron a preocuparnos por ese líquido, tan de uso diario, tan sobrado,…tan “de la casa” (para beber, para asearnos, para regar, para lavar el coche, para bañarnos, para lavar la ropa, para fregar,…). Tan  sólo abrir un grifo y ¡ya!...

¡Qué difícil para un niño del primer mundo entender que el agua escasea en el mundo…! Pues así, es. De los más de 6.000 millones de habitantes del planeta, hay 1.000 millones que no tienen acceso a agua potable y unos 2.600 millones carecen de saneamiento.

Mucho más difícil es que entiendan que el agua sucia mata a 4.000 niños y niñas cada día.

UNICEF afirma que el agua contaminada y la falta de servicios sanitarios básicos se cobran la vida de más de 1,5 millones de niños y niñas todos los años.

Además, "muchos millones más sufren una interrupción de su desarrollo, y su salud es socavada por diarrea o enfermedades relacionadas con el agua" contaminada, indicó.

Este era precisamente uno de los ocho Objetivos de Desarrollo  de las ONU para el Milenio, acordados en septiembre de 2000 por 189 líderes del mundo.  Por cierto, no hablan bien del cumplimiento de dichos Objetivos.

 

* Los Objetivos de Desarrollo del Milenio sin visos de cumplirse en el 2015.

Ya lo ha anunciado Kofi Annan en su último y pesimista discurso en Naciones Unidas: “Los acontecimientos de los últimos diez años no sólo no se han resuelto, sino que han acentuado los tres grandes desafíos que se enfrentaban: un mundo con una economía injusta, el desorden y el amplio desprecio por los derechos humanos y el respeto de la ley". Todo lo cual lleva al incumplimiento para 2015 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La Alianza Española contra la Pobreza insiste en que los acuerdos mínimos contra las peores dolencias del planeta (pobreza, falta de educación, mortalidad infantil, desigualdad entre géneros, Sida y graves problemas de salud, atropellos medioambientales…) no se están cumpliendo en los plazos acordados.

 

* Trabajo de los niños. Dice Pérez Betancourt que la realidad es la cifra multimillonaria de niños que en el mundo siguen obligados a trabajar duramente para subsistir. El eufemismo, los intentos oficiales de enmascarar esa verdad. La vergüenza, el sentimiento que debemos experimentar los adultos ante la prolongada impotencia para barrer con esa lacra llamada 'trabajo de niños'.

En octubre de 1973 la revista UNESCO se escandalizaba al publicar: '...aunque parezca increíble, todavía existen en el mundo más de 40 millones de menores de 14 años que trabajan, según un informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT)'. Treinta y tres años después, informes oficiales de la OIT y la FAO estiman en 218 millones los niños trabajadores, mayoritariamente en países del Tercer Mundo. De ellos, 126 millones en edades entre cinco y 17 años ejercen labores peligrosas. Muchos de esos menores sometidos a condiciones de esclavitud y prostitución.

En verdad el trabajo infantil bajo condiciones de explotación no cesará mientras persistan estructuras de poder basadas en la injusticia social como método para el enriquecimiento de unos y el progresivo empobrecimiento de casi todos.

'¿Nos consideramos civilizados? ¿Merecemos ser llamados humanidad cuando tomamos a niños, niñas y adolescentes y abusamos de ellos para obtener beneficios y poder?', pregunta Kailash Satyarthi, presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil.

La FAO afirma que hoy el 70 por ciento de los niños trabajadores labora en la agricultura, muchas veces en condiciones de peligro y en horarios prolongados, expuestos a plaguicidas y otras condiciones de insalubridad, también presentes en la minería y la construcción, dos de las otras ramas que ocupan a más infantes a escala mundial.

Todos los años se celebra el 12 de junio el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que en 2007 se dedicará a la agricultura, a fin de crear conciencia en todo el mundo sobre este tema. Sin desmeritar esa iniciativa, en realidad la humanidad debería de celebrar una jornada permanente contra las formas capitalistas de opresión y explotación en el mundo, porque la vida de todos los días ha probado hace mucho tiempo que es en ellas donde radica el virus social generador de ese mal crónico del trabajo de niños en condiciones de explotación.

 

* Los países pobres como basurero. En la sección “Otros Pueblos empobrecidos” comentamos algunos ejemplos, como las muertes y envenenamiento en Abidján (Costa de Marfil) debidos a los desechos tóxicos transportados hasta allá por el buque Probo Koala, cuya carga fue embarcada en Amsterdam.

La exportación ilegal de residuos contaminantes de países industrializados a naciones en desarrollo es rutina. Según Greenpeace, "inspecciones de 18 puertos marítimos europeos en 2005 descubrieron que 47 por ciento de desechos destinados a la exportación, incluyendo basura electrónica, eran ilegales".

Solo de Gran Bretaña, al menos 23.000 toneladas de basura electrónica no declarada o del mercado "gris" (de equipos reacondicionados a nuevo) fueron embarcadas ilegalmente en 2003 a Asia sudoriental, África, China e India, según Greenpeace.

En Estados Unidos, la Silicon Valley Toxic Coalition (SVTC, Coalición de Silicon Valley contra las Sustancias Tóxicas), organización no gubernamental que hace campaña contra la exportación de desechos electrónicos, estima que entre 50 y 80 por ciento de la basura electrónica recolectada para su reciclaje es enviada a países en desarrollo.

La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, admite que 50 por ciento de las exportaciones de residuos que parten de puertos del bloque no cumplen con la legislación internacional. La Comisión anunció en junio que a partir de 2007 reforzará la aplicación de sus propias leyes.

Un peligro particular presenta la exportación de barcos cuya vida útil está por finalizar, contaminados con asbesto y residuos electrónicos, a desguazaderos de Asia.

Este año, el gobierno francés fue forzado a abandonar la exportación de su portaaviones militar Clemenceau, contaminado con asbesto, al astillero de Alang, en el occidental estado indio de Gujarat.

Pero otro buque, el SS Norway, anteriormente propiedad del gobierno francés y que se dice contiene 1.250 toneladas de asbesto, espera ser desmantelado en el mismo desguazadero.

Se sabe que el asbesto, una fibra mineral que puede ser fácilmente inhalada, causa cáncer y asbestosis, una fatal enfermedad pulmonar. Su uso fue común en diversas industrias, sobre todo en la construcción, como aislante y protector del fuego.


Son cosas del libro de la vida. Siempre queda flotando la misma cuestión, la misma constante: ¿Será que una cuarta parte de la humanidad vive en el derroche a costa de la miseria de las otras tres partes?.

 

d.t.