Agosto-2007

 

A través de la lente de los derechos humanos

 

A través de esa lente pretendemos mirar algunos de los acontecimientos actuales.

Por ejemplo, es raro que LA POBREZA se vea a través de la lente de los derechos humanos. Más bien a menudo se percibe como algo trágico pero inevitable, e incluso como responsabilidad de aquéllos que la sufren. En el mejor de los casos, los que viven en la pobreza –países e individuos— se describen como infortunados; en el peor de los casos, como haraganes e indignos.

Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, decía: “Hoy en día la pobreza prevalece como el mayor problema de derechos humanos en el mundo… Los vínculos entre los derechos humanos y la pobreza son evidentes: las personas a las que se les deniegan los derechos –las víctimas de la discriminación o la persecución, por ejemplo— tienen más probabilidades de ser pobres. Por lo general, encuentran difícil o imposible participar en el mercado de trabajo y tienen poco o ningún acceso a los servicios básicos y los recursos. Entre tanto, los pobres en muchas sociedades no pueden disfrutar de sus derechos a la educación, la salud y la vivienda simplemente porque no están a su alcance. Y la pobreza afecta a todos los derechos humanos: por ejemplo, los bajos ingresos pueden impedir el acceso de las personas a la educación, un derecho “económico y social”, lo que a su vez inhibe su participación en la vida pública, un derecho “civil y político” y su capacidad para influir en las políticas que los afectan.

Efectivamente la pobreza está relacionada con la denegación de los derechos humanos y de la dignidad humana. Por eso para los gobernantes es un deber, no una mera aspiración, combatirla. Aparte de que la generalidad de los gobiernos están comprometidos por haber aceptado y firmado numerosos tratados de derechos humanos. ¿O estamos hablando de simples papeles mojados…?

 

Hay personas que consideramos EL HAMBRE como el mayor crimen de la humanidad, la mayor vergüenza, la mayor injusticia, el mayor pecado, la peor arma de destrucción masiva,… Nadie duda de que el derecho a la alimentación es fundamental, esencial, primario para todas las personas. Sabemos, además, que existen alimentos y medios sobrados para poder alimentar al doble de la población actual en el mundo. Es tontería seguir echando la culpa del hambre a que no hay suficientes alimentos, a que es la naturaleza la culpable, a que estamos demasiada gente en el mundo,…Dejémonos de historias raras, como dice Jean Ziegler: “La muerte por hambre de cualquier niño no es una fatalidad, es un asesinato. Y el futuro es siniestro”

         Alguien comentaba: El hambre, como un flagelo brutal en los países más pobres de nuestro Planeta, e incluso en los bolsones de miseria y despiadada marginación en las naciones ricas, es un subproducto combinado de la ideología de la indiferencia, la concentración absurda de la riqueza, la cruel desigualdad en la distribución de los recursos mundiales, el abuso de poder en las relaciones de intercambio, el dominio sobre las nuevas tecnologías, la expoliación del trabajo de las grandes mayorías, el hipócrita discurso de "la igualdad de oportunidades", y una corrupción muy generalizada en las clases políticas de distinto signo. 

 

Resulta curioso cómo SE JUEGA CON LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS Y DE LOS PUEBLOS.

Ante los cortes de suministro eléctrico que sufrió Nicaragua por deficiencias dela multinacional española Unión FENOSA, la Asamblea Nacional estudió pagarle 9,6 millones de dólares a la empresa para mejorar sus instalaciones. Ya ven, un  país con una deuda externa de 5.247 millones de dólares estudiando regalarle casi diez millones de dólares a una multinacional que ganó 331 millones de euros sólo en el primer semestre del año pasado. Pareciera que para las autoridades nicaragüenses estuvieran por delante los intereses de una multinacional que los derechos de su población.  

Acabamos de conocer la Resolución 1769 del Consejo de Seguridad de la ONU: Por fin se va a enviar a Darfur una misión de paz integrada por 20.000 militares. Nos aclaran que dicha resolución se ampara en el capítulo 7 de la Carta de la ONU que autoriza a las tropas a “emprender cualquier acción necesaria para proteger tanto a civiles como a su personal e instalaciones de cualquier tipo de ataque y asegurar la estabilidad”. ¿Cómo es posible que olvidara la ONU tantos años ese capítulo 7 de su Carta? ¿Ha sido necesario alcanzar más de 200.000 muertos, dos millones de desplazados y cuatro millones viviendo de ayuda para comer? ¿Qué intereses de la ONU y de las grandes potencias han primado por encima de los derechos humanos de aquellas personas: los yacimientos de petróleo, el oro, la gran cantidad de agua potable, el negocio de las armas,…?

         El pueblo de Sahara Occidental lleva 30 años sometido por Marruecos. De nada han servido sus legítimas reclamaciones de independencia y autodeterminación. Han reivindicado sus derechos ante todas las instancias habidas y por haber. Han recibido centenares de visitas por parte de la ONU y millares de promesas. La ONU lleva años mareando la perdiz con el tema del Referéndum de autodeterminación prometido. La burla sigue. En aplicación de la resolución 1754 del Consejo de Seguridad de la ONU, ahora se llama a las partes para entablar negociaciones de “buena fe” y “sin condiciones previas”. Los saharauis aceptan, pero Marruecos, protegido por algunas grandes potencias, ha respondido con pocas palabras, que no son otra cosa que una “condición previa”: El rey Mohammed VI afirma que su país no quiere escuchar la palabra independencia, dice que Marruecos está preparado para negociar “únicamente” la autonomía del Sáhara y nada más que la autonomía, que tendrá lugar en el marco de la total, permanente e inalienable soberanía de Marruecos. Una vez más, Marruecos se burla de la ONU y la ONU se burla de todos los pueblos del Planeta. Los derechos del pueblo saharaui vuelven a ser conculcados y sometidos a otros intereses económicos y políticos.

 

Los Derechos Humanos no cotizan en bolsa. Los aires que corren de la globalización capitalista no son favorables. Ni para los derechos, ni para sus defensores.

         Un reciente informe de la ONU revela que, en 2006, más de 1.300 defensores de los derechos humanos, en 90 países, fueron víctimas de represión y tuvieron obstruido su derecho de libertad de asociación. Solamente en América Latina, 55 de estos defensores fueron asesinados o sufrieron tentativas de asesinato y otros 170 sufrieron amenazas de muerte. Colombia lidera ese triste ranking de asesinatos/tentativas de asesinatos con 30 víctimas fatales, 122 amenazas de muerte y 6 agresiones físicas. Con la intimidación y agresiones se pretende, dice el informe, "crear un clima de temor destinado a desalentar a los defensores, para que no continúen sus actividades". Se les tacha de “subversivos”, “enemigos”, “rebeldes”, “simpatizantes de la guerrilla”, etc.

         Como siempre, la disculpa de las autoridades es combatir el delito y garantizar la seguridad pública, pero en realidad están dejando de lado la protección de los derechos humanos. Y mientras que los movimientos son criminalizados, los agentes del Estado, violadores de derechos, continúan gozando de impunidad.


El otro día, George Monbiot  titulaba así un artículo suyo: “No te creas lo que los líderes de los países ricos dicen, mira lo que hacen”.

Hablando de Derechos Humanos esa frase sirve para todos, para gobernantes de países ricos y de pobres, para dirigentes militares y civiles, sociales, políticos y eclesiásticos, para Instituciones, para las grandes potencias, para la ONU… para todos.

 

d.t.