Noviembre-2007

 

¿Cuánto podrá aguantar una conciencia?

 

Hay personas que aguantan todo tipo de noticias, de imágenes, de datos por muy escabrosos, macabros o escandalosos que sean. Pareciera que miran pero no ven, oyen pero no escuchan, tocan pero no sienten. ¿Personas resistentes…?

Hay otras personas diferentes, que terminan hechas polvo cuando se encuentran con noticias chirriantes en un periódico…Les duele hasta el alma. ¿Un caso?

        

         El titular decía: Cada 10 minutos muere un niño en Brasil por desnutrición.

Y en el cuerpo de la noticia explicaban que en Ecuador el 45% de los niños sufren Desnutrición y seis de cada diez personas viven en la pobreza.

Y que, en Brasil, 40 millones de personas viven por debajo de sus necesidades y que muere un niño por hambre cada 10 minutos.

 

La noticia es realmente triste, además de escandalosa al conocerse la gran riqueza existente en esos países.

Pero lo que hace rechinar y crujir el alma a ese lector es cuando, en el mismo periódico, encuentra la siguiente noticia:

 

          La obesidad infantil cuesta 2.500 millones de euros al año, el 7% del gasto total de Sanidad. La noticia se refería a España, donde al parecer una cuarta parte de los niños de entre dos y 17 años sufre obesidad o tiene sobrepeso.

La noticia se podría completar con otra que decía: Europa no para de engordar. Se calcula que en los 27 Estados miembros catorce millones de niños padecen sobrepeso, y otros tres millones son obesos. La obesidad es ya una epidemia europea que afecta sobre todo a niños y adolescentes, según un informe del PE.

O aquella de: En EEUU el número de niños con sobrepeso se ha duplicado y el de adolescentes se ha triplicado desde 1980. Actualmente se estima que 14 millones de niños tienen sobrepeso, y de ellos 3 millones son obesos. Sorprendente coincidencia con Europa.

 

La prensa se convirtió de pronto en un espejo de la injusticia.

El exceso de comida condena a los niños de los países desarrollados a padecer más diabetes, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Los otros niños no; el defecto de comida simplemente los condena a morir de hambre.

 

Pero esto es como todo, -nos dicen- hay personas más sensibles que otras. Hay gente más resistente y aguantadora.

La mente trata de entenderlo. Un exceso de luz puede quemar un ojo, el exceso de ruido puede reventar un oído, los excesos de frío o de calor pueden matar el cuerpo,… Pero ¿y la conciencia…cuánto puede aguantar?. ¿Cuánto dolor ajeno, cuánta injusticia, cuánta desigualdad y discriminación, cuántas humillaciones,… puede aguantar una conciencia y seguir tranquila?.

Tal vez los entendidos digan que la pregunta no está bien formulada. Pero, ¿se entiende lo que se quiere preguntar?.

 

Cada vez resulta más evidente que vivimos en un mundo al revés, como dice Galeano, y el mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural…

El instinto asesino es virtud humana cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las empresas chicas y para que los países fuertes devoren a los países débiles, pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano.

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado.

Los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países.

Los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan.

Las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta. Y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan.

Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo.

Un mundo al revés que nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo.

 

¡Qué pena que nuestro mundo esté al revés!. Los sueños infantiles se convirtieron en pesadillas, como dice Sylvia Ubal.

Hay más de 800 mil niños y adolescentes que trabajan en la minería artesanal en  América Latina

La OIT estima que cerca de 50 mil niños y niñas peruanos están vinculados a la extracción del oro, mientras que en Colombia las cifras indican que alrededor de 500 mil estarían laborando en la explotación de oro, carbón, esmeraldas y arcilla en diferentes regiones del país. En Bolivia, más de 13 mil niños y niñas participan en la extracción de estaño, zinc y plata y en Ecuador el número de trabajadores infantiles mineros se estima en 2 500.

Hay 246 millones de niños que trabajan, 73 millones de niños que trabajan son menores de 10 años. Cada año mueren 22.000 niños en accidentes relacionados con el trabajo.

180 millones, de los niños menores de 15 años que trabajan, se encuentran en Asia y África. La mayoría de los niños trabaja en el sector informal, sin protección legal o reglamentaria. Un 70 por ciento lo hace en el sector agrícola, en la caza y la pesca con fines comerciales, o en la selvicultura. Un 8 % en la industria manufacturera. Un 10 % en la economía informal, en restaurantes y hoteles. Un 7 % en servicios doméstico. 8,4 millones de niños están atrapados en el tráfico de niños, la prostitución, la pornografía y otras actividades ilícitas. 1,2 millones de esos niños han sido objeto de tráfico.

Efectivamente, los sueños infantiles viven la pesadilla de un mundo desigual.

 

¿Será que este mundo al revés nos está anestesiando las conciencias?

¡Uf! La anestesia general tiene sus riesgos ¿verdad?...

 

d.t.