Abril-2008    

 

¿Cuál economía mundial?

 

 

LOS AVANCES Y CRISIS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL SE MIDEN POR LOS NEGOCIOS DE LOS RICOS, POR LOS MERCADOS FINANCIEROS, POR EL AUMENTO O DISMINUCIÓN DE SUS BENEFICIOS.

La miseria, el hambre, la pobreza, que precisamente afectan a la mayor parte de la Humanidad, no marcan índices en la economía mundial.

 

En un reciente encuentro en abril, Bush y Brown se comprometían a colaborar para recuperar la marcha de la economía mundial. Expresaron su compromiso de conseguir que las economías de sus respectivos países (EEUU y Reino Unido) “retomen las sendas del crecimiento”… “Como preparativo a la cumbre del G-8 en Japón, donde se reunirán las principales economías del mundo, haremos cuanto esté en nuestro poder para garantizar la estabilidad y el crecimiento económico".(1)

         ¿Qué debemos entender cuando dos jefes de gobierno de primera línea hablan de recuperar la economía mundial? ¿De qué crecimiento tratarán en la cumbre del G-8?

 Una pista dio el primer ministro británico al instar a los países a poner en marcha reformas que permitan una mayor transparencia en el mercado crediticio y en las prácticas bancarias para devolver la confianza a los mercados financieros tras la crisis sufrida por el problema hipotecario en EEUU.

         ¡Los bancos, los mercados financieros! Ahí está la crisis de la economía mundial.

 

Ese mismo día, Eric Toussaint y Damián Mollet, escribían un artículo titulado “Banqueros salvados, derechos humanos sacrificados”. (2)

Intentan hacer algunas aclaraciones.

         Por una parte, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) otorgada por los países ricos durante 2007 fue de aproximadamente 100 mil millones de dólares. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tal ayuda descendió en un 8,4%. Una tendencia a la baja importante, que revela el fiasco de los compromisos internacionales.  
         Ni una sola cumbre de los ocho países más industrializados –el G8– concluye sin una promesa de incremento de la AOD, principalmente de la destinada al África, el continente más golpeado por la miseria. Desde 1970, los países ricos vienen prometiendo llevarla al 0,7% de su ingreso nacional bruto (INB). Esa cifra no es actualmente cumplida sino por cinco países: Noruega, Suecia, Luxemburgo, Dinamarca y Holanda. En el pelotón de cola, los Estados-Unidos, con una cifra del 0,16%... Y todo ello, pese a una serie de manipulaciones estadísticas destinadas a enmascarar esa ayuda, metiendo en el mismo saco de la AOD partidas tan discutibles como los gastos de los Estados-Unidos para reconstruir las infraestructuras que ellos mismos destruyeron en Irak o en Afganistán, los gastos de escolaridad en el Norte de estudiantes originarios del Sur, los salarios de personal expatriado y los costos de los innumerables “consultores” que defienden los intereses de los países donantes, donde producen “estudios” tan costosos como inútiles… Peor aún, esa ayuda es principalmente dirigida hacia países que presentan un interés geoestratégico para el país donante, independientemente de las necesidades reales en los países del sur o del país del caso. Es así que, además de Irak y Afganistán, los principales beneficiarios de la ayuda de los Estados-Unidos son Sudán y Colombia…, sin olvidarnos de Israel…       

         Efectivamente, dice la OCDE, la mayoría de los donantes no están respetando sus compromisos anunciados de incrementar la ayuda… para lograr los objetivos que ellos mismos se han fijado para el 2010. Tanto como decir que esos objetivos no serán logrados. Decididamente, desde hace unos cuarenta años a esta parte, la palabra de un Jefe de Estado de G-8 no vale gran cosa… 

         Por otra parte, 1 millón de millones de dólares es aproximadamente, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el costo potencial de la crisis financiera internacional actual, consecuencia de la crisis conocida como “de las subprimes” nacida en el verano del 2007. En un informe publicado el 8 de abril, el FMI ha cifrado precisamente tal costo en 945 mil millones de dólares para el sistema financiero internacional, de los cuales, 565 mil millones directamente ligados al sector de los préstamos hipotecarios a riesgo.

         Veamos lo que pasó: para colocar sus activos líquidos y engullir beneficios monumentales, los organismos de crédito le prestaron a un sector de la población ya altamente endeudado, en el seno de las clases pobres y medias, a una tasa de interés fija y moderada durante los dos primeros años para “enganchar” al cliente, antes de que tal tasa aumentara fuertemente desde el tercer año. Los prestamistas le afirmaban a los prestatarios que el bien que ellos compraban, que servía de garantía al préstamo, a la vista del comportamiento del mercado inmobiliario, incrementaría su valor rápidamente. En el 2007, la burbuja inmobiliaria explotó. La crisis se propagó entonces a múltiples sectores financieros que habían elaborado quiméricos montajes de deudas y llevado a cabo enormes operaciones fuera de balance.
         Los Ministros de Finanzas de los países occidentales reaccionaron vivamente a la publicación de la cifra (cálculo) del FMI, como si fuese peligroso el mostrar la extensión de los daños. En todas partes de los países del Norte, ya sean conservadores o social-demócratas, los gobiernos aplican políticas neoliberales particularmente brutales para la mayoría de sus ciudadanos. La cobertura de los servicios sociales es voluntariamente reducida al extremo, los ingresos del capital son protegidos, por cuanto la tasa de IVA, que golpea proporcionalmente más fuerte a los hogares pobres que a los acomodados, es incrementada.

         Lo cierto y verdad es que: Incapaces de auxiliar a sus poblaciones necesitadas, esos mismos gobiernos han ido rápidamente al auxilio del sector privado. En el menú: nacionalización de los bancos en dificultades, cambio de títulos desvalorizados por dinero fresco, inyección de recursos líquidos, planes de salvamento bancario, baja de las tasas de interés…

 

         YA VEN: SOLUCIONES INMEDIATAS PARA SOLUCIONAR LA CRISIS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL, ES DECIR, LA CRISIS DEL CAPITAL FINANCIERO.      

Sin embargo, en el 2000, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimaba en 800 mil millones de dólares en (10) diez años el monto necesario para garantizar un acceso universal – sí, universal – al agua potable, a una alimentación decente para los niños, a una educación primaria, a los cuidados de salud de base, a los servicios de ginecología. El desafío era entonces el encontrar 800 mil millones de dólares en total… No los encontraron, y las condiciones de vida de millares de personas continuaron deteriorándose.

         La brutal alza de los precios de los alimentos, debida en gran parte al desarrollo de la producción de agro-combustibles, sumió en la pobreza absoluta a decenas de millones de habitantes de África, de América Latina y de Asia. Protestas y desórdenes causados por el hambre han estallado en Haití, en Egipto, en Costa de Marfil, en Senegal, en Camerún, en Burkina Faso… Y eso es sólo el comienzo.

         En vez de acercarnos a los Objetivos del Milenio para el desarrollo, bastante modestos, nos estamos alejando a todo vapor.

         La CRISIS BANCARIA actual va a costar un millón de millones de dólares y, sin embargo, faltó voluntad política cuando se trató de reunir los 800 mil millones propuestos por las Naciones Unidas para garantizar ciertos DERECHOS HUMANOS elementales. Estamos frente a una violación flagrante de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de muchos otros textos internacionales vinculantes. Es intolerable e imperdonable. Y es la lógica misma del modelo económico lo que está en juego.       

 

            ESTAMOS ANTE UNA ENORME INJUSTICIA,

            ANTE UNA INJURIA UNIVERSAL.

 

Claro que, como buenos discípulos del Sistema, tenemos la tendencia a engañarnos. Somos muy dados al ilusionismo que nos crean a través de los medios. Nuestra opinión, ya saben, es la dictada por los tertulianos de los medios…

En España, quien más quien menos, cuando se habla de pobreza, te saca a relucir: ¡mire usted los bares llenos!... ¡aquí todo el mundo tiene coche!...¿de qué pobreza me habla usted?  

Pues, un reciente Estudio de Universitat Abat Oliba CEU nos hace mirar a esta nuestra España, moderna y socialista: Hay 880.000 pobres más que en el año 2000 y los mil-millonarios se han triplicado.  (3)

El incremento de la presión fiscal ha penalizado a las rentas de trabajo, pero no al capital. Tras Estados Unidos, Corea y Holanda, ha sido España el país que más subió los impuestos, pero eso no repercutió proporcionalmente en mejoras sociales.

Lo que significa que casi nueve millones de españoles no tienen los ingresos mínimos para cubrir las necesidades básicas.

La familia ha sido uno de los colectivos más desfavorecidos. Sus ayudas equivalen al 0,5% del PIB, frente al 2% de media europea.

España, tras Irlanda, es el país que menos presupuesto dedica a sus pensionistas.

Pero, eso sí, el número de mil-millonarios en la bolsa española se ha triplicado en sólo seis años.

 

Desde hace mucho tiempo, las palabras dejaron de significar lo que significan…y parece que no nos dimos cuenta...

 

d.t.

 

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(1)    La Vanguardia 18/4/2008

(2) Eric Toussaint y Damián Mollet (cadtm.org) 18/4/2008

(3) Enrique Morales (Negocios.com) 6/3/2008