Mayo 2008

 

Caso de urgencia

 

Al final decidieron ingresarlo por Urgencias. Un caso de pena. No reaccionaba de ninguna manera. Lo intentaron, le sometieron a múltiples impactos…

¡Un caso realmente preocupante!

Le contaron cosas tremendas que sucedían a su alrededor, o a unos kilómetros más allá…Pero se quedó igual, igual de insensible.

 

         Le dijeron que 6 millones de niños mueren de hambre cada año, que cada día mueren de hambre casi 100.000 personas…

¿Ni siquiera le da cosita por dentro…, aunque sus hijos no se encuentren entre las víctimas?

 

         ¿No siente nada cuando escucha lo que ha sucedido con el terremoto de China: 67.000 personas muertas, otras 20.000 desaparecidas, miles de heridas, 15 millones de personas evacuadas…?

¿O con el ciclón de Birmania y las 50.000 personas muertas o desaparecidas y miles de casas destruidas…?

Porque estaremos de acuerdo en que esas víctimas no son culpables de lo que ha sucedido, ¿cierto?

 

         ¿De veras no siente por lo menos rabia cuando escucha que varios niños, algunos hasta de seis años, son víctimas de abusos sexuales por parte de las fuerzas de paz de la ONU y otras organizaciones “cooperantes”?. Lo ha denunciado Save the Children.

¡Qué fuerzas de paz son esas, que abusan de los niños más vulnerables y desprotegidos del mundo! ¡Niños intercambiando sexo por comida!

 

         ¿Ni siquiera siente vergüenza como occidental, cuando escucha que el ejército norteamericano mantiene a 2.400 menores en prisiones iraquíes, sin defensa legal ni comunicación con sus familias, porque los considera “imperativa amenaza a la seguridad”? Lo ha denunciado la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch.

Con la misma excusa tienen a 24.514 personas iraquíes prisioneras. ¡Terminarán haciendo prisioneros a todos los que queden vivos!

 

         ¿Cómo no va a preocuparse de que en estos días hayan quemado vivas a 15 mujeres acusándolas de brujería en un pueblo de Kenia?

¿Qué sociedad es ésta en que la gente se toma la justicia por su mano?

 

         ¿Cómo puede usted entender que haya millones de niños sin identificación, como si no existieran? Ellos no tienen derechos, no existen, pueden ser abandonados, maltratados, comprados y vendidos sus órganos, o secuestrados y esclavizados tranquilamente.

Un senador de República Dominicana confiesa que en su país hay 700.000 niños sin identificación.

 

Nuestro enfermito está realmente grave.

         No reacciona ante la enorme injusticia de nuestro mundo. Nuestro mundo es tan injusto que eclipsa los gestos de justicia de muchas personas y colectivos.

         No siente el desafío ante la injusticia del hambre, que se ha convertido en la madre de todas las injusticias. El hambre debe ser el juez que verifique si nuestras justicias son auténticas. El hambre viola el derecho más fundamental de la persona: el derecho a vivir. Es la injusticia madre porque la posibilidad de poder comer la tenemos, con creces, en nuestras manos. Si mueren de hambre tantos millones de personas es porque queremos. No es una fatalidad, ni algo inevitable, sino que lo causamos nosotros hasta el punto de haber instituido y consolidado un sistema que impide la solución.

         No reacciona ante la injusticia de las guerras. Nuestro sistema nos obliga a producir armas para mante­ner nuestra seguridad, lo cual da origen a unos gastos de­sorbitados, demenciales. No podemos menos que declarar, de cuando en cuando, guerras costosísimas, para justificar las armas. Y por intereses de unos pocos estamos obligados a dejar improductivas enor­mes extensiones de tierras.

         No responde, no se siente responsable, no asume su responsabilidad…Claro que sobre los hombres de Estado recae una grave responsabilidad, sobre todo los de los países ricos, aunque se encuentren en situación de “crisis”. Pero la responsabilidad salpica a todos: Por mucho que cueste aceptarlo, es cuestión de ética. No tenemos derecho a gastos superfluos y cuantiosos, cuando a nuestro lado hay millones de personas muriendo de hambre.

         Nuestro enfermo se está quedando sin defensas: sus valores humanos están siendo destruidos por los valores económicos. La Bolsa sustituyó a la conciencia.

 

d.t.