Junio-2008

 

Ignominia

 

 

Pasó la Cumbre de la FAO. No fue otra Cumbre más, ésta fue más ignominiosa, porque con el hambre no se juega.

Qué pena que los ricos satisfechos sean incapaces de encontrar soluciones para los pobres desgraciados. Dicen que hasta se enredaron en discutir el significado de los biocombustibles y su incidencia.

¡Con los discursos tan preciosos que hacen, con el lenguaje tan democrático y respetuoso que tienen…y, sin embargo, cuan torpes son para dar respuestas al problema más grave de la humanidad: el hambre!

Al propio director de la FAO le daba corte solicitar 30.000 millones de dólares anuales para atajar el hambre: ¡Al menos hagámoslo para evitar amenazas futuras de conflictos por alimentos!

Solicitaba apenas 82 millones de dólares diarios, una cantidad ridícula al lado de los 3.300 millones diarios que se gastan en armamento, o el desperdicio de alimentos que hizo un solo país equivalente a 274 millones diarios en 2006.

Solamente el exceso de consumo de los obesos del mundo ascendió a 55 millones diarios en ese año…

Al final, apenas 4.500 millones de dólares de los 30.000 solicitados. Los gobiernos que aprobaron en la FAO 4.500 millones para luchar contra las hambrunas destinaron casi 850.000 millones de euros a gasto militar el año pasado. Se gasta 190 veces más dinero en armas para matar, que en comida para que no mueran.

Elijan nombre a su gusto: ignominia, canallada, deshonra, vergüenza…

 

Ni los estudios sobre la pobreza, ni las cumbres de la tierra, ni los objetivos fijados en horizontes que se van alejando cada vez un poco más, consiguieron detener el sufrimiento.

Faltan medidas y sobran argumentos para explicar lo evidente: La sequía, la capa de ozono, el medio ambiente y todos los artificios de los discursos pronunciados protocolariamente en los espacios lujosos, ocupan lo esencial de la argumentación.     

Lo inexplicable, lo que se calla, es precisamente el sistema liberal, pervertido por la búsqueda de más beneficios en favor de algunos, siempre los mismos; en detrimento de los otros, los desesperados, siempre los mismos. La globalización neoliberal tiene un precio: el hambre.        

¿Cuál es el dictamen de las instituciones financieras internacionales?, se pregunta Ahmed Saifi Benziane. Dejar hacer, ‘el mercado dispone de mecanismos suficientes para equilibrarse’. Mentira. La tragedia es que sigue desequilibrándose y sólo beneficia a las clases dirigentes. El resto del mundo, literalmente, perece de hambre; sin otro refugio aparente que el de los motines, la rebelión, el lanzamiento de piedras sobre los símbolos del Estado y las férreas instituciones de sus maquinarias represivas.

En este sistema, a los gobernantes tan solo les queda un papel a desempeñar: el de enterradores.

 

El presidente de la FAO aludió repetidamente a la necesidad de reactivar la agricultura, como solución de emergencia para el problema del hambre.

Usted sabe perfectamente, Dr. Jacques Diouf, cómo funciona este tinglado. Usted sabe que la Cumbre se ajusta al consenso alcanzado previamente entre la ONU, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener unas políticas económicas y comerciales de dependencia Sur-Norte y de apoyo a las multinacionales de la agroalimentación.

Usted sabe, Sr. Diouf,  que los representantes de organizaciones campesinas no pudieron ni siquiera presentar sus propuestas en la Cumbre y fueron retirados a la fuerza. El axioma se repite: Los ricos dan soluciones, los pobres impertinencias.

Usted no es tonto, Sr. Diouf, y conoce perfectamente el modelo de agricultura y de alimentación vigente que antepone los intereses económicos de grandes multinacionales a las necesidades alimentarias de millones de personas.

Usted conoce las causas estructurales: Esas políticas neoliberales que se han venido aplicando de forma sistemática en los últimos 30 años, promovidas por el BM, el FMI, la OMC con Estados Unidos y la Unión Europea al frente. La liberalización económica a escala global, la apertura sin freno de los mercados, la privatización de tierras dedicadas al abastecimiento local y su reconversión en monocultivos de exportación…

Usted sabe que la salida a la crisis pasa por regular y controlar el mercado y el comercio internacional; reconstruir las economías nacionales; devolver el control de la producción de alimentos a las familias campesinas y garantizar su acceso libre a la tierra, a las semillas, al agua; sacar la agricultura de los tratados de libre comercio y de la OMC; acabar con el injusto sistema de subsidios en occidente y de restricciones a los productos de países empobrecidos; y poner fin a la especulación con el hambre.     
Lo comenta Esther Vivas: el mercado no puede resolver el problema. No es una cuestión de oferta y demanda, o del aumento de consumo en países emergentes como India, China o Brasil, que dice J. M. Sumpsi de la FAO. Nunca antes se había dado una mayor producción de comida en el mundo. No hay crisis de producción de alimentos, sino imposibilidad de conseguirlos por parte de amplias poblaciones. El libre comercio no es solución, porque implica más hambre y menos acceso a los alimentos.

La Cumbre coincidió con el 5 de Junio, Día mundial del medio ambiente. Numerosos colectivos se manifiestan seriamente preocupados por la extinción de algunas especies animales.

¿Cuántos están preocupados por la extinción de millones de seres humanos por hambre? Éstos ni siquiera gozan de los elementales “derechos animales” del alimento.

Hay 2.600 millones de personas en el mundo que ganan menos de dos dólares por día y alimentarse les comería, según el país, hasta el 80 por ciento de sus ingresos. De manera que no comen o comen de manera insuficiente. La desesperación de los hambrientos no es imaginaria, son forzados a la rebeldía.

El presidente de la FAO insistía: ¡Al menos hagámoslo para evitar amenazas futuras de conflictos por alimentos!

¿Cómo definen ustedes la violencia? El Occidente democrático, al igual que en su día catalogó los derechos humanos, se toma la prerrogativa de definir la violencia. Y deciden que violentos y terroristas son todos los hambrientos y miserables que se rebelan contra el (des)orden establecido. A pesar de ser tan débiles que apenas pueden gritar y rebelarse.

¿Son violentos los espasmos del moribundo, o el violento es el agente de la infección que lo está matando? El occidente democrático parece no entender que el hambre es una forma aguda de terrorismo.

 

En toda España comenzaron las huelgas por la subida de los combustibles: transportistas, agricultores, pescadores…Los usuarios protestan y se movilizan porque les cuesta el doble que hace un año llenar los depósitos de sus coches. 

Tremendas movilizaciones a favor de la alimentación de sus coches. En el mundo hay tantos coches como hambrientos, exactamente 800 millones. ¿Cuántas movilizaciones hay a favor de los hambrientos?

Dice Frei Betto que EXISTEN SOLAMENTE CUATRO FACTORES DE MUERTE PRECOZ: violencia, enfermedades, accidentes y hambre. La suma de muertes producidas por los tres primeros no llega al total de las víctimas del hambre.

Hay muchas movilizaciones para los tres primeros (protestas contra terrorismo, contra la guerra, contra los accidentes laborales y de tráfico,…), pero no las hay para el cuarto: el hambre.

¿Por qué? Porque el hambre es el único factor de los cuatro que hace distinción de clase. El hambre sólo amenaza a los miserables, no a nosotros.

 

¡Más subvenciones! Es el reclamo común de agricultores, ganaderos, pescadores, camioneros, taxistas…

La ONG Oxfam advierte de que los países ricos han destinado en 2006 más de 80.000 millones de euros a subvencionar la agricultura de sus Estados y sólo 2.600 millones al desarrollo en los países pobres.

Las subvenciones son la base del comercio injusto. Los países ricos pueden subvencionar y subvencionan a su agricultura, su ganadería, su flota pesquera,… Así pueden producir en demasía y exportar y controlar los precios y el mercado mundial. Las flotas y productos de los países pobres se hunden al no poder contar con subsidios ni subvenciones. Sólo encuentran barreras y restricciones a sus productos. Imposible competir, aunque a esto se llame ‘Libre Comercio’.

También las palabras como “libre”, incluso los valores, han sido redefinidos por el Occidente democrático.

En la batalla  ‘hambre contra subsidios’ siempre gana el mismo. Son evidencias. Come el mismo de siempre, vive el mismo de siempre,…

En el libro de la vida: Más libre comercio significa más hambre.

 

La bolsa o la vida, esa es la cuestión. No sólo está en juego el hambre de los que mueren, también la comida de los que apenas comen.

Los millones de hambrientos que hay en este planeta no han surgido ayer, existen desde hace décadas y la cifra va en aumento.

El alza de precios de los alimentos amenaza con hambre. Es la maldición de los pobres: Si los precios bajan se arruinan, si suben también.

Nada solucionan las Cumbres, donde se reúnen porque nadie quiere aparecer culpable del genocidio del hambre. Acuden con sus discursos ya escritos. La agenda preparada. Pero está prohibido que las Bolsas pierdan, por muy canallesca que resulte la especulación con  los alimentos.

Además de la bolsa están los bolsillos.Tampoco en el acomodado Occidente cesa la locura y el despilfarro, el abuso, el derroche, el atroz consumismo,… ¿Hambre o locura?

Consumimos más de lo que permiten nuestros ingresos y muchísimo más de lo que permite la conciencia.

Algo muy grave pasa en la humanidad, dice Pablo Jato, para que unos países consideren la obesidad como un mal general al que hay que atacar, y en otros no tengan ni un diminuto puñado de arroz.

 

La Cumbre de la vergüenza. La Cumbre del fracaso, cuya declaración final no incluye medidas concretas, sólo promesas y buenas intenciones. Continúan adelante sus viejas políticas alimentarias violadoras del derecho a la alimentación.

Desgraciadamente, los pobres no se alimentan de mentiras y promesas…

         Jean Ziegler: La Cumbre de la FAO es un fracaso absoluto, una decepción total, y muy inquietante para el futuro de las Naciones Unidas...

         El resultado de esta conferencia es un auténtico escándalo: se han impuesto los intereses privados sobre el interés colectivo. Las decisiones que se han adoptado en Roma provocan el riesgo de empeorar el hambre en el mundo, en vez de combatirla…

         No se prohibió quemar la comida para fabricar biocombustibles. No se retiró de la Bolsa la fijación de los precios de los alimentos básicos para evitar la especulación. Ni las instituciones de Bretón Woods concedieron prioridad en los países pobres a las inversiones en la agricultura alimentaria...

         ¿Responsables del fracaso? Principalmente tres: EEUU y sus aliados canadienses y australianos que sabotearon la cumbre con la política de silla vacía. Las grandes multinacionales (diez de ellas controlan el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos) que no están a cargo de los intereses colectivos. Y el propio Secretario General de Naciones Unidas que presentó las propuestas de forma muy débil.


El privilegio de unos, maldición para muchos. ¿Signos mudos? u ¿Hombres sordos?...

¿Sufrimos una hipnosis generalizada, un amodorramiento contagioso ante el sufrimiento de la otra mitad del planeta?, como dice Nemesio de Lara. Algo podemos hacer todos y cada uno. Nemesio cita a Teresa de Calcuta: ‘a veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara una gota’.

Es liberador desmitificar a las Instituciones y sus políticas clasistas. Es liberador conocer y esclarecer la hipocresía de los gobernantes y mandamases. Ayuda a depurar responsabilidades.

Son lecciones que enseñan a relativizar ‘órdenes establecidos’, normas absolutas, dogmas sagrados, tradiciones intocables,… Frente a la vida de las personas, todo es relativo.

Las conciencias tranquilizadas de los mandamases, a golpe de promesas incumplidas y olvidos, quedan en evidencia ante la muerte por hambre de millones de personas.

Igualmente, cualquier gesto de austeridad, de anticonsumismo, personal o colectivo, es solidario, es liberador y, a la vez, es anti-sistema.      

d.t.