Octubre 2008

 

Los pobres no se lo pueden creer

 

 

Mientras toda Europa estaba pendiente de su copa de fútbol, Berlusconi desarrollaba medidas fascistas contra la etnia gitana, fichando a niños y adultos para tenerlos controlados.

El mismo presidente Berlusconi, que al llegar al poder en 2001, lo primero que hizo fue reformar la ley que castigaba la contabilidad falsa en las empresas, delito del que casualmente él estaba imputado.

 

En el mes de marzo, la prensa sueca publicaba la venta de niños en un gran mercado en el centro de Bagdad. Aparecieron fotos en la televisión sueca. Varios telespectadores rompieron a llorar. El gobierno sueco anunció que garantizará el asilo en Suecia a los niños y mujeres iraquíes sometidos a abusos y que les permitiría tener a sus familias con ellos.

Pero esos niños son llevados como esclavos sexuales a países vecinos como Kuwait e Irán y desde allí transportados como mercancía y vendidos a “civilizados occidentales”, incluidos estadounidenses y británicos. En realidad, Suecia y el resto de los gobiernos y sociedades del “civilizado Occidente” han dado con la puerta en las narices a todos los iraquíes que buscaban asilo. Se pueden ahorrar sus lágrimas de cocodrilo.

 

El Comité de los Derechos Humanos de la ONU muestra su inquietud porque la ley francesa de 23 de enero de 2006 permite mantener durante cuatro días en comisaría a las personas sospechosas de «terrorismo», con una posible prolongación de dos días más, antes de ser trasladadas ante el juez. Y no tienen garantizada la asistencia de abogado hasta transcurridas 72 horas. Y los acusados de terrorismo pueden mantenerse en prisión provisional hasta cuatro años y ocho meses, antes de darse la acusación definitiva y el juicio penal.

Pero la misma ONU oculta los datos de la violencia sexual de sus Cascos Azules (violaciones, torturas sexuales a niñas y mujeres, esclavismo sexual, participación en redes de trata de niñas y mujeres,…según Informe Machel). Violencia sexual que sigue cometiéndose por los ejércitos humanitarios en sus misiones de Naciones Unidas. El Secretario General Ban Ki-moon utiliza evasivas y filtros para aceptar solamente un 10% de las denuncias.

 

Son tiempos de CRISIS: cerca de mil millones de habitantes “viven” con menos de un dólar diario; el 50% de la población mundial lo hace con dos dólares diarios; cada 4 segundos muere una persona por hambre o enfermedades derivadas de él, lo que supone 100.000 muertos diarios, de los que 30.000 son niños menores de 5 años. El 15% de la población mundial (1.000 millones de personas) no tienen acceso al agua potable y 6.000 niños mueren a diario por ingesta de agua no potable. Aumentan los hambrientos (50 millones más en 2007, según la FAO) y se declaran inalcanzables los objetivos del Milenio para disminuir los niveles de pobreza.

Sin embargo, no hay crisis para todos. La revista Forbes confirma que el número de billonarios (personas con más de mil millones de dólares de patrimonio) ha alcanzado la impresionante cifra de 1.125. Impresionantemente el 1% de los hogares más rico posee un 35% de la riqueza mundial. Muchos de los nuevos ricos aprovecharon momentos de crisis política y económica para forrarse. El hilo común de muchas historias es la apropiación de bienes públicos (empresas públicas a la baja o recursos naturales). La disparidad de rentas aumenta en Estados Unidos y la misma tendencia se registra también en Europa.

 

Un reciente Informe de Oxfam hace cuentas: A pesar de que hay recursos en el mundo para todos, mil millones de personas subsisten cada día con sólo el 4% de la riqueza global (sobreviven con 1 dólar al día).

Por el contrario, los ingresos de las 500 personas más ricas del mundo son superiores a los ingresos de los 416 millones más pobres.

 

Hasta en la India, donde la mitad de la población (más de 500 millones de personas) sobreviven con menos de 1,25 dólares por día, resulta que se ha registrado el mayor incremento de millonarios gracias a la expansión económica y a los precios elevados de las materias primas: a finales de 2007, había unos 123.000 millonarios en el país (un 22,7% más que el año anterior). Lo dice un Informe del banco estadounidense Merrill Lynch y la sociedad francesa Capgemini.

 

El mismo día en que la FAO informa de que el hambre afecta ya a casi 1.000 millones de seres humanos y valora en 30.000 millones de dólares la ayuda necesaria para salvar sus vidas, la acción concertada de seis bancos centrales (EEUU, UE, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza), inyecta 180.000 millones de dólares en los mercados financieros para salvar a los bancos privados.

Las grandes empresas financieras nunca permitieron que nadie controlara sus beneficios. Su codicia les lleva a desvalijar los bolsillos de los ciudadanos, les empuja a querer el oro y el moro, les hace arriesgar en falsos tinglados financieros desangrantes. Pero cuando disminuyen sus beneficios, chantajean a los Estados para que les inyecten dinero público. Cientos de miles de millones de dólares se están inyectando actualmente a esas grandes empresas financieras.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años diciendo en Occidente que “el tabaco mata”.

Ahora se ha visto obligada a confirmar que, más que el tabaco, “la desigualdad social mata”. Su estudio dice que “las diferencias en el estado de salud y la esperanza de vida que existen entre los ciudadanos de distintos países, o incluso de un mismo país, son consecuencia del entorno social en el que nacen, viven, crecen, maduran y envejecen. La inequidad sanitaria es verdaderamente una cuestión de vida o muerte”.

 

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