Junio-2001

 

Resumen de una Entrevista a Ignacio Ramonet  

(Director de Le Monde diplomatique)

Davos

- Allí se reunieron el buró político de la globalización. Son lo que ellos mismos se llaman: los amos del mundo, Son dirigentes de grandes grupos industriales, financieros, mediáticos...Los dirigentes políticos están convocados sólo en calidad de invitados. Acuden para que los empresarios puedan oírles decir que están de acuerdo con la globalización, que van a aplicar en sus países las medidas que se les exijan; que van a privatizar, a despojarse de su patrimonio nacional para que ellos lo compren.

 

Cambio de perspectiva

- ...La gente se ha dado cuenta de que la llamada nueva economía no sólo produce millonarios súbitos. En las sociedades occidentales las reconversiones y las privatizaciones han dejado millones de excluidos. En la próspera Europa hay actualmente 18 millones de parados y alrededor de 50 millones de pobres. La gente ha empezado a protestar, pero no en nombre de un proyecto que quisiera ver en el poder, sino en contra de un proyecto que está destrozando su vida. Esto es lo nuevo. Los disidentes de hoy son los que protestan contra la globalización.

 

Cambio cualitativo en la lucha

- Los éxitos son cualitativos. Hasta ahora la gente estaba convencida de que los que dirigían la sociedad eran los dirigentes políticos. Sin embargo, las continuas protestas que estamos viendo surgir desde hace algún tiempo no son contra ellos, sino contra los dirigentes de las instituciones económicas, que son las que fijan las reglas de juego. Se ha identificado al enemigo y esa es una gran victoria cualitativa. Se ha identificado a instituciones que vivían protegidas por el anonimato. Seattle fue contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) ¿y quién había oído hablar antes de ella?...El Banco Mundial está cambiando su discurso, el Fondo Monetario Internacional tiene miedo a reunirse...

 

Hoy la crítica está desprestigiada

- Es que se ha impuesto la idea de que el pensamiento crítico sólo podía reproducir proyectos que habían fracasado (la economía planificada, el dirigismo en la economía,...). Se ironiza el discurso de la izquierda achacándole querer restablecer este tipo de cosas. Y nadie quiere estar con los vencidos. Por otra parte, no hay un proyecto de sustitución para lo que llamamos globalización. El proyecto neoliberal nos lo entregan con las llaves en la mano, como un apartamento: “Ocúpenlo”.

 

¿No será que los desheredados prefieren ir a Disneyworld que a las barricadas?

- Algo parecido dijo la reina María Antonieta en 1978, cuando se enteró que el pueblo rebelado de París reclamaba pan: “¡Pues que coman pasteles!”. El señor Friedman tal vez desconoce las cifras de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano. Frente a 500 millones de personas que viven satisfactoriamente, el resto de la humanidad, es decir, 6.000 millones, vive con muchas dificultades. Supongo que no les desagradaría ir a Disneyworld, pero después de haber comido bien, dormido en una buena cama y conseguido un trabajo aceptable.

 

¿Y la información que hay?

- Hace falta una ecología de la comunicación, como la hay del medio ambiente, porque hay mucha información, pero toda dice lo mismo. La comedia principal la hemos tenido en EE.UU. con el debate entre Bush y Gore. Pero en Europa la unanimidad sobre una serie de principios es la misma. Aznar y Blair, que no pertenecen al mismo partido, están archi de acuerdo en lo esencial: la política económica. Ese corpus intocable, que es el pensamiento único, lo repiten no sólo los líderes políticos, sino todos los grandes medios de comunicación, y no hace falta más para conseguir la unanimidad. Ya lo decía Aldous Huxley, en un mundo altamente tecnologizado, la amenaza para la libertad de espíritu tendrá rostro sonriente y seductor.

Hoy es muy intimidante no pensar como todo el mundo. Resistir contra un adversario feroz es más sencillo que hacerlo contra uno amable. ¿Cómo vamos a protestar contra alguien que no es violento ni autoritario, sino sonriente; cuyo discurso está en la publicidad y en la prensa que me interesa y en la televisión que me divierte...? Esto ha acabado por anestesiar el pensamiento crítico.

 

Ese es el sueño dorado de todas las dictaduras...

- Evidentemente. El poder político hoy no es autoritario porque tiene poco poder. Los que lo tienen son los grupos económicos. Y lo ejercen mediante la idea de que el mercado es la felicidad. Su éxito es que nos han convencido. El universo del centro comercial, de la publicidad, del consumismo, crea adictos. En realidad estamos ante un nuevo totalitarismo, el del mercado.

 

Sólo se oye hablar de eficacia, rentabilidad, competitividad...

- Es que esta trilogía es una especie de catecismo. Pero que tiene un lado infernal: la idea de que el productivismo lo soluciona todo. El caso de las vacas locas es un buen ejemplo. La cantidad de carne consumida en Francia ha pasado, en 30 años, de 17 kilos a 100 kilos por habitante y año. Esto es el mercado: producir masivamente y satisfacer el sueño del consumo. Pero lo ha hecho mediante una monstruosa manipulación industrial: transformar a un animal herbívoro en un carnívoro, que ha provocado una epidemia mortal, que ha roto la barrera de las especies. Es una primera aberración del mercado. Antes nos moríamos de hambre, y hoy nos morimos porque comemos. Y esto podríamos extenderlo a otros temas, como el tabaco, la carreteras, etc. Trasladar el modelo de consumo a escala planetaria va a destruir el planeta sin necesidad de utilizar la bomba atómica.

 

¿Qué les queda a los gobiernos?

- Deberían tomar decisiones en defensa del ciudadano pero sería extremadamente caro. Porque el poder dominante hoy es el poder económico, el político está a sus órdenes. La idea es  que el mercado sea el que regule el funcionamiento social. En verdad un Estado excesivo, como los totalitarios, es malo. Pero uno fantasma, como lo estamos viendo ahora, también. Habría que defender un término medio razonable. El Estado se construyó sobre la idea de progreso social, y hoy esa idea nadie la quiere. Hoy se dice que el progreso es la tecnología y el consumo.

 

¿Los medios de comunicación?

- El papel del cuarto poder ya no funciona porque la prensa se ha convertido en un poder opresor, íntimamente ligado al poder económico. Es un protagonista más de la globalización, y su objetivo no es vender información a unos ciudadanos para crear civismo y mejorar la democracia, es vender una audiencia a unos anunciantes. Y para captar audiencia vale más contar cosas espectaculares que informes como el PNUD sobre cómo va el mundo.

 

El progreso

- Estamos en un momento en que las grandes filosofías éticas, como las religiones, se apagan lentamente. O persisten como grupos intolerantes y fanáticos. No queda ya un proyecto de solidaridad de tipo político o filosófico en pie. Pero en cambio, las tres personas más ricas del mundo tienen un patrimonio  superior al de 2.500 millones de personas...Hace cinco mil años, el faraón no era tantas veces más rico que el último de sus esclavos. Hay más desigualdad que entonces. ¿Dónde está el progreso?.

Es preciso saber qué tipo de concepción del mundo queremos llevar adelante. Yo creo que la historia universal tiene una serie de constantes. A lo largo de los siglos, y en todas las civilizaciones, lo que ha movido a los seres humanos son esencialmente dos cosas: el deseo de justicia y el de igualdad. Son dos rasgos casi genéticos del pensamiento humano. Mientras aún seamos humanos tendremos vivo el sentido de la solidaridad con el resto de las personas.