Enero-2002

 

Injusticia y desorden

Carlo Frabetti

"La bolsa o la vida" es una falsa elección, puesto que entregando la vida no se salva la bolsa. En realidad, la propuesta del asaltante, y la elección del asaltado, es: "La bolsa sólo, o la bolsa y la vida".

Los que, siguiendo a Goethe, prefieren la injusticia al desorden, una de dos: o son los beneficiarios directos de la injusticia (como Goethe), o no se han dado cuenta de que es una elección tan falsa como "la bolsa o la vida".

Porque la injusticia es el peor de los desórdenes, el desorden premeditado y alevoso que -- con cinismo o hipocresía, según los casos-- trastoca deliberadamente el pacto de solidaridad y respeto que hace posible la convivencia pacífica y libre, el único orden deseable.

La injusticia le impone a la sociedad toda, no sólo a quienes la sufren, una insoportable carga de desorden concentrado, de desorden "ordenado" (es decir, derivado de una orden), un desorden mucho más nocivo que cualquier otro, porque no revuelve, sino que desestructura. Para tapar las grietas de la fachada, socava los cimientos del edificio social.

Y de todas las injusticias cometidas en nombre del orden, ninguna tan abyecta, tan repulsiva y tan desestructurante como la tortura.