Noviembre-2003

 

Entrevista a Günter Grass, premio nobel de Literatura

 

Extraemos algunas frases.

 

Bush es un peligro, una amenaza para la paz mundial. Bush hijo está inspirado por razones privadas y familiares; le animan compulsiones hereditarias…

Los intereses económicos de la familia Bush también están desempeñando un papel. La familia está implicada profundamente en el negocio del petróleo. Intereses políticos y aspiraciones empresariales, por tanto, se entrelazan finalmente en su grito de guerra contra Irak. La tercera razón es, naturalmente, la posición de Estados Unidos como única superpotencia todopoderosa en el mundo. La superpotencia quiere controlar y dirigir al resto del mundo, pero conoce muy poco de él. No conoce casi nada. Esa peligrosa combinación de intereses familiares, económicos y políticos en este único líder le han convertido en un verdadero peligro”.

 

“Inmediatamente después de esa terrible matanza del 11 de septiembre, hice hincapié en que la fuente de ese ataque reside en la furia y el odio del llamado Tercer Mundo contra el acomodado Primer Mundo. Mientras no erradiquemos las causas de esta ira profundamente arraigada y justificada, el terrorismo continuará. Allá por los años setenta, el estadista alemán Willy Brandt llamó nuestra atención repetidamente hacia la terrible desigualdad que laceraba la tierra, esta profunda línea divisoria entre los que tienen y los desposeídos. Predijo que si no somos capaces de establecer un nuevo orden económico mundial justo, la violencia estallará. Esa violencia, en forma de terrorismo, nos está aquejando ahora. Hay, por supuesto, otra serie de razones culturales, regionales, históricas y más pero la principal razón, la escandalosa desigualdad, no debería infravalorarse.

Sueño con un orden mundial en el que los países desarrollados y en vías de desarrollo compartan la misma mesa y también los recursos mundiales, la tecnología y el capital de la manera más equitativa. Mientras este sueño siga siendo tan sólo un sueño, la paz mundial será imposible de alcanzar”.

 

“El responsable de este desorden son el Norte y Occidente. Nosotros, el mundo acomodado, hemos fallado repetida y deliberadamente porque hemos protegido nuestros intereses limitados a expensas de los otros. Esta actitud egocéntrica, este negocio del autoenriquecimiento es, por supuesto, un producto de la teoría y práctica neoliberal, que se niega a mirar más allá de sus narices. La consecuencia de ello es que si Bush repite su experimento de Afganistán en otra parte del mundo, estará fomentando otra nueva ola de terrorismo; estará patrocinando otra generación de terroristas”.

 

“Tras la caída del socialismo, el capitalismo quedó sin rival. Y en esa situación extraordinaria, se ha manifestado como una fuerza codiciosa y por encima de todo suicida, empeñada en autodestruirse. Cree que puede librarse de todo y de todos. Lo que está sucediendo ahora mismo en el mercado de valores no es ni más ni menos que la destrucción del capital, y junto a ello, la destrucción del empleo, los puestos de trabajo y los recursos humanos. Cuando una empresa anuncia que va a

deshacerse de 200 puestos de trabajo, el valor de sus acciones se dispara. Es la locura. La actual forma de capitalismo insensible al mercado ha engendrado a su propio enemigo, su propio Frankenstein.

Este sistema podría venirse abajo algún día. Ahora no tenemos una alternativa ni sabemos si tendremos una en el futuro próximo. En un estado de vacío enorme y deprimente, puede que tengamos que experimentar una nueva forma de fascismo, cuyo rostro ahora no somos capaces de ver. No obstante, podemos ver los indicios.

No creo en ninguna utopía ilimitada y resplandeciente de esperanza; por esta razón, no postularé mi utopía como antítesis. Lo que puedo decir es que tenemos que luchar sin descanso contra el actual esquema mundial”.