octubre-2004

A propósito de la pantomima de traspaso de poderes a Irak,

que tendría vigor desde el 30 de Junio pasado,

el colectivo GARA manifestó su denuncia.

El texto terminaba de esta manera.

 

A propósito del 30 de Junio en Irak

 

La rama de olivo es una bomba de racimo. La paloma de la paz lleva en su pico, y deja caer sobre la tierra, pepitas de uranio. El agua seca los ríos. La democracia bombardea mercados, mutila niños, cultiva cementerios. La democracia saquea, patea, desprecia. La democracia rinde culto a la fuerza. La democracia se burla de la ley y pone la mayor bomba suicida que imaginarse pueda en la sede de la ONU. La democracia tortura, la democracia miente, la democracia no pregunta, la democracia no escucha, la democracia tiraniza. "De nosotros los civilizados", decía Anatole France hace ahora cien años, "los bárbaros sólo conocen nuestros crímenes".

¿Nos parecerá extraño que a nuestras víctimas no les apetezca ser "demócratas"? ¿Nos parecerá extraño que a nosotros mismos -como lo demuestran las últimas elecciones europeas- cada vez nos apetezca menos serlo?

Digámoslo claro y alto: de todo el horror aún por venir, de todas las monstruosidades que todavía veremos, de la muerte de muchos hombres pero también de muchas ideas, de la destrucción de ciudades y países enteros pero también -aún peor- de grandes principios y valores cardinales, del fin de una época mala y del comienzo de otra peor (porque no tendremos ni siquiera una "forma" a la que agarrarnos), no podremos nunca culpar a los "terroristas", cualquiera que sea la barbaridad que cometan y por mucho que nos horroricen sus respuestas; toda la responsabilidad recae del lado de esa reducida banda de facinerosos que llamamos ridículamente Occidente y de los millones de extremistas pasivos que los apoyan por cobardía, ignorancia o interés.

Treinta de junio: suma y sigue la cuenta de nuestra ignominia que es, para el mundo, una cuenta atrás…

GARA