Diciembre-2004

35 teólogos reclaman que la Iglesia católica

se autofinancie y renuncie a sus "privilegios" 

CRISTIANISMO Y SOCIEDAD LAICA

Declaración de un colectivo de teólogas y teólogos españoles

 Las teólogas y los teólogos españoles abajo firmantes estamos asistiendo, alarmados y preocupados, a la polémica suscitada entre obispos de la Iglesia católica y políticos del actual gobierno español, a propósito de leyes que afectan a la enseñanza de la religión en la escuela, la ayuda económica estatal a la Iglesia católica, las investigaciones con células madre embrionarias  y las leyes reguladoras del divorcio, aborto y matrimonios entre homosexuales. Diversos frentes católicos conservadores han entrevisto un “fundamentalismo laico” o un “laicismo agresivo” en los intentos gubernamentales -no siempre bien formulados-, contenidos en una supuesta  “hoja de ruta” socialista, elaborada para perseguir y destruir la Iglesia. Dichas apreciaciones no responden a la realidad ni se compaginan con otras declaraciones de líderes políticos socialistas que han expresado su respeto por todas las creencias religiosas y el compromiso de cumplir los acuerdos del Estado Español con las distintas religiones.

Como cristianos ocupados en la reflexión teológica, seguidores de la teología de la liberación, defensores del espíritu del Concilio Vaticano II, partidarios del diálogo interreligioso y comprometidos intelectualmente en la sociedad “laica” que nos toca vivir, observamos con preocupación y desconcierto la posición de la jerarquía católica que admite a regañadientes la modernidad, rechaza los postulados básicos de una ética no religiosa, se muestra insensible al pluralismo religioso de  nuestra sociedad, se obsesiona en imponer su código moral y cosmovisión social, considerados los únicos verdaderos, y tiende a poseer el monopolio de la ética.  Por otra parte, no creemos sea función de los obispos decidir sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las leyes, y menos aún negar al Estado la capacidad para legislar sobre determinadas cuestiones relacionadas con la igualdad de todos los ciudadanos.

Hablamos como teólogos desde el interior de la Iglesia católica, de la que formamos parte, y desde la libertad en el ejercicio de nuestra actividad intelectual, pero sin pretender imponer nuestros puntos de vista a nadie. La jerarquía nunca nos pide nuestra opinión como teólogos para enriquecer una visión universal -católica-, en la que quepamos todos. De ahí que nos pronunciemos en nombre de muchos católicos que acogieron gozosamente el Vaticano II, del que parecen estar alejados no pocos obispos españoles, y saludaron con aplausos el final del totalitarismo franquista, el derrumbe de una cristiandad sin cristianismo, la llegada titubeante pero esperanzadora de la democracia, la devolución del derecho de ciudadanía a los derrotados y marginados y el progreso logrado entre todos en los diferentes campos.

Nos duele que nuestros obispos cierren filas con los votantes de la derecha, excluyendo a los de la izquierda, entre los cuales existen no pocos católicos, defiendan un modelo de familia patriarcal sin fisuras, no se autocritiquen nunca como si fuesen inmaculados, estén más atentos a los privilegios de la Iglesia católica que a las urgencias del Reino de la justicia y sean más romanos que universales.

En pleno debate social y político como el que estamos viviendo, desearíamos que alentasen nuestra esperanza, nos invitasen a ser “samaritanos” en las encrucijadas y  diesen muestras de fe comprometida con los pobres y excluidos. Nos entristecen sus llamadas a la disciplina, a la obediencia y a la autoridad desde una nostalgia por el retorno a las “certezas” de otras épocas. Nos gustaría que fuesen gozosamente compasivos, pacíficos, testigos del evangelio y trabajasen por la reconciliación.

Creemos que el proceso de secularización de la sociedad española en su conjunto es un fenómeno positivo que encierra enormes posibilidades para vivir la fe en un mundo adulto, sin necesidad de las condiciones de plausibilidad procedentes del Estado en forma de apoyos económicos, exenciones fiscales u otro tipo de privilegios, que alejan a las religiones, y a la Iglesia católica en particular, del testimonio de pobreza y de la opción por los pobres. Con todo, el cristianismo debe ejercer una función crítica  de las tendencias individualistas de la sociedad, del modelo económico neoliberal, del modelo democrático que no fomenta la participación de los ciudadanos en la vida política y de la falta de igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y  en catolicismo.

En coherencia con el respeto al Estado no confesional, reconocido en la Constitución española de 1978,  nos parece necesario revisar los acuerdos de 1979 firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, que, en su formulación actual, no se corresponden con los cambios producidos en la sociedad durante los últimos 25 años. En coherencia con el espíritu de Jesús de Nazaret, somos partidarios de la autofinanciación de la Iglesia católica como nuestra de autonomía, de madurez institucional y de libertad del poder político. Este planteamiento nos parece más conforme con el principio de libertad religiosa y con el reconocimiento efectivo del pluralismo religioso que caracteriza a la sociedad española, y responde con mayor autenticidad a los orígenes del cristianismo. 

 

 

Firman este documento

            1.      Aguiló, Enrique. Teólogo. Sevilla
            2.      Alegre, Xavier. Facultad de Teología de Catalunya. Barcelona
            3.      Andavert, José Luis. Teólogo. Iglesia Bautista de Madrid
            4.      Bernal, José Manuel. Teólogo. Logroño
            5.      Carmona, Francisco J. Universidad de Granada. Granada
            6.      Castillo, José María. Universidad de Granada
            7.      Collectiu de Dones de Església. Catalunya
            8.      Díez Alegría, José María. Teólogo. Ex presidente de la Asociación de teólogos y Teólogas Juan XXIII. Madrid
            9.      Domínguez, Carlos. Facultad de Teología de Granada. Granada
            10.    Duato, Antonio. Director de la revista "Iglesia Viva". Valencia
            11.    Estrada, Juan Antonio. Universidad de Granada
            12.    Fernández Barberá, Carlos. Instituto S. de Pastoral. Madrid
            13.    Floristán, Casiano. Profesor emérito. Universidad Pontificia de Salamanca
            14.    Galindo, Emilio. Director de Darek-Nyumba y de CRISLAM. Madrid
            15.    García, Máximo. Instituto Superior de Estudios Teológicos Evangélicos. Madrid
            16.    García Roca, Joaquín. Universidad de Valencia.
            17.    Gómez, María Mercedes. Asociación de Mujeres Teólogas
            18.    Guerrero, José Ramón. Emérito. Universidad Pontificia de Salamanca
            19.    Gimbernat, José Antonio. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid
            20.    Herrero, Juan Luis. Teólogo. Logroño
            21.    Lois, Julio. Instituto S. de Pastoral. Madrid
            22.    Peláez, Jesús. Universidad de Córdoba
            23.    Mármol, Rosario. Directora de la "Alandar. Revista de Información social y religiosa". Madrid
            24.    Martínez, Pablo. Teólogo. Madrid
            25.    Martínez, Felicísimo. Instituto S. de Pastoral. Madrid
            26.    Miret, Enrique. Teólogo. Ex presidente de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Madrid
            27.    Moliner, Albert. Cátedra de Tres Religiones. Universidad de Valencia.
            28.    Moral, José Luis. Profesor del la Universidad Salesiana. Roma
            29.    Pastor, Federico. Jubilado. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid.
            30.    Pintos, Juan Luis. Universidad de Santiago. Santiago de Compostela
            31.    Silva, Fernando. Universidad Complutense de Madrid
            32.    Pintos, Margarita María. Teóloga. Madrid
            33.    Tamayo, Juan José. Universidad Carlos III de Madrid
            34.    Trayner, María Pau. Col.lectiu de Dones en l' Església
            35.    Zubía, Marta. Universidad de Deusto. Bilbao