Junio-2005

 

 

Entrevista al fotógrafo Sebastiao Salgado

 

A los 70 años dejó su profesión de economista para dedicarse a una nueva pasión: la fotografía. Se le llama el fotógrafo de los desfavorecidos. Escenas terribles de las consecuencias de la pobreza, de la injusticia y de la insolidaridad dieron la vuelta al mundo.

En la entrevista dijo cosas así:

 

“No creo que mis fotos muevan a la rebelión de ninguna forma. Mis fotos solas no son nada, absolutamente nada. Pero mis fotos con todo un sistema de información, con un grupo de organizaciones humanitarias que trabajan con ellas, utilizadas por instituciones, sí. Juntos podemos hacer algo...”

 

-¿Será posible para Lula llevar realmente a cabo una política basada en la solidaridad? ¿Será capaz de hacer frente a las presiones externas, especialmente de Estados Unidos?

-EE.UU. está en una posición que necesita calmar las cosas en América Latina, por eso no creo que vayan a presionar a Brasil, ni a Europa tampoco. Además, la propuesta de Lula es una propuesta de distribución de renta, que va a crear consumidores, que va a ofrecer una base de desarrollo para la industria, por eso no veo una gran resistencia externa. El problema va a estar dentro de Brasil, principalmente con el sistema financiero brasileño, porque es un sistema muy mal acostumbrado a recibir unos beneficios fabulosos. Para hacerse una idea, el año pasado la productividad del sector agrario no llegó al 1%, el sector servicios e industrial no llegó al 2%, mientras que en el sistema financiero, principalmente en el sector bancario, la productividad ha sido del 22%.

De modo que para mí el problema va a venir de ahí. Si se llegase a organizar una coexistencia pacífica con este sistema y regular este sector, yo creo que tendríamos la oportunidad de crear realmente un país.

 

Lo peor de la agricultura intensiva brasileña es que son muy pocos propietarios, muy ricos, con enorme concentración de renta. La mano de obra es una categoría de trabajadores temporales contratados por intermediarios, de manera que la hacienda no tiene ningún tipo de compromiso empresarial con ellos. Es terrible, porque no es sostenible ni ecológicamente ni socialmente. Son deformaciones dentro de un modelo de exportación de monocultivo que lleva a una destrucción de

la naturaleza y una deformación del comportamiento social.

Brasil necesita muchas divisas para equilibrar su balance comercial, y la agricultura intensiva está fundamentalmente orientada hacia la exportación, dentro de una lógica de economía global, no una lógica para la economía brasileña.

Pero esto no es verdad sólo para Brasil. Es algo que hay que cambiar en este planeta.

 

-¿Qué cambio de valores hace falta de cara al nuevo siglo?

-Si yo tuviera que elegir una cosa, sería la solidaridad y la idea de comunidad. Hoy es lo principal para mí. Es la idea de que vivimos en comunidad y tenemos que comportarnos como animales comunitarios que somos. Para mí es crucial. Además de eso, tenemos que descubrir el debate. Yo creo que estamos entrando en un momento fabuloso de la humanidad, y que desde Porto Alegre el diálogo es una variable importantísima dentro de este modelo. Hoy se ve en Europa el debate que se está generando a través de las manifestaciones. Hemos recibido durante mucho tiempo unas imposiciones, un punto de vista preestablecido, pero hoy yo creo que hay un cuestionamiento global a todas las cosas. Posiblemente así podamos llegar a la verdadera democracia, porque ahora mismo está más amenazada que nunca por el poder casi totalitario del sistema financiero global, y por el aparato militar brutal que hay en Estados Unidos.

 

-Has estado trabajando recientemente en España. ¿Qué opinión te merece el momento que vive nuestro país ahora?

-España para mí está viviendo un momento muy fuerte. Es un país que quedó muy rico, millonario. Veo la cantidad de plata que hay aquí y me deja paralizado. Por ejemplo, el Banco Bilbao Vizcaya llega a Brasil y compra el banco del Estado de San Pablo, por billones de dólares. Hace veinte años esta plata no existía, ¿de dónde ha salido? Este es el sistema financiero que hemos creado. Hemos hecho una transferencia de toda la riqueza que tenía todo el planeta, a ese veinte por ciento de arriba, del norte, que lo ha concentrado todo. Toda la humanidad trabaja pero la riqueza sólo se concentra en algunas partes.

Por otro lado, es un momento que yo creo que más que nunca necesita un debate, que está llegando. La experiencia que yo he tenido recientemente en Valencia es muy interesante. La cantidad de propuestas alternativas es muy grande, muy fuerte, así como el número de jóvenes organizados en la cultura, teatro, movimientos de calle, debates públicos. La necesidad de discusión va aflorando de una manera increíble. Es la semilla que ha sido plantada y hoy tiene el terreno propicio para crecer. En este país, que ha pasado tantos años bajo una dictadura brutal, yo creo que va a aflorar algo muy, muy interesante.