Octubre-2005

 

Manifiesto sobre la emigración hacia la Unión Europea

 

 

Nosotros, ciudadanos de la Unión Europea, ante la emigración hacia ésta de personas que viven en países empobrecidos, en guerra y donde se violan los derechos humanos y ante las últimas resoluciones adoptadas por los líderes europeos para atajar lo que llaman “el problema de la inmigración”.


Afirmamos que el auténtico problema es la falta de oportunidades, la vulneración sistemática de los derechos humanos y el sometimiento a condiciones infrahumanas en los que se desenvuelve la vida de gran parte de la población mundial.


Por ello, porque la dignidad de las personas, las legítimas aspiraciones a disfrutar de un horizonte de desarrollo y los derechos humanos son para todas las personas, no sólo para los ciudadanos de la Unión Europea, animamos a quienes no los disfrutan a que hagan lo que esté en su mano para alcanzarlos, por ejemplo, emigrar a países donde se respetan algo más aquellos, que es lo que haríamos nosotros de estar en su situación.


Negamos rotundamente que el llamado problema de la inmigración y la política de seguridad y antiterrorista de los ricos sean más importantes que los derechos humanos de los pobres. Mientras unos mueren saltando vallas, las relaciones de la Unión Europea con países débiles siguen basándose en el mantenimiento de un status quo que lleva a los ciudadanos de éstos últimos a emigrar para escapar de la injusticia a la que se les somete. Es del todo injusto que los gastos militares, las políticas arancelarias y de subvenciones, la deuda externa y los intereses comerciales y geopolíticos dejen en la miseria a cientos de millones de personas no europeas, mientras la riqueza de Europa aumenta sin cesar y se pretende arbitrar como principal solución la resignación de las víctimas.


En consecuencia, denunciamos la política internacional de los países de la Unión Europea, no sólo porque no soluciona los problemas existentes, sino porque ayuda a su perpetuación, es contraria a los derechos humanos y conduce a un mundo más injusto y más alejado de lo anunciado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo que justifica por otro lado que sus víctimas no renuncien a defender sus legítimas aspiraciones por los medios que consideren oportunos.


Por ello proponemos la denuncia de esa política y proponemos la puesta en marcha de acciones contrarias a los gobiernos, partidos políticos, grupos sociales y empresas que las favorezcan.


Pedimos el fin de las desigualdades entre la Unión Europea y los países empobrecidos para que los derechos humanos sean por fin universales, única forma de acabar con el mal llamado problema de la emigración y el ejercicio de la violencia sobre los seres humanos más desfavorecidos.


Agustin Velloso y Juan Manuel Lacruz, profesores de la UNED