Octubre-2005

 

Entrevista a José Luis Sampedro

 

(extracto de respuestas de la entrevista que se publicó en EL SEMANAL, 17.10.2005)

 

El arte es una vía de conocimiento, no sólo una forma estética de expresión. Es una vía de descubrimiento comparable a la científica. Puede decir mucho más una metáfora que una ecuación. Porque no todo es computable, no todo es reducible a números. A veces, un acierto genial de un artista nos hace una revelación. Por eso estoy tentado de corregir a Descartes en aquello de: «pienso, luego existo». Es: «Siento, luego existo»...

 

El mundo de mi infancia no es el de hoy. Fíjese si era otro mundo que en aquel tiempo si un ministro metía la pata, dimitía, ya se puede imaginar que aquello era otro mundo...Otro concepto de mi época que ya no existe: la autoridad moral. Se decía: «Éste es un hombre de principios». Ahora son hombres de finales… de final del sistema...


Un sistema que tiene los líderes mundiales de hoy no puede durar. Compárelo con los de los años 40. Al margen de sus ideas, donde antes estaban Stalin, Churchill, De Gaulle, Mao, incluso Hitler… ahora están Berlusconis y Bushes... El capitalismo ha funcionado muy bien y ha sido muy productivo y estimulante, pero ya no responde a las cuestiones mundiales actuales. Lo que exigen las circunstancias es una autoridad mundial.


¿Pero cree usted que es posible vivir sin un gobierno mundial? Imagínese que la Tierra es propiedad de un solo señor. ¿Cree que la administraría como se está haciendo? ¿Cree que diría, «vamos a cargarnos la Amazonia para ganar dinero durante 30 años»? ¿Cree que dejaría perderse el talento creador de pueblos enteros? Aunque sólo fuese por interés. Pero si es que el capitalismo fue creado para los problemas de la Europa de 1500 y no puede funcionar con los problemas del mundo de 2000. Hace 50 años, el agua y el aire no eran bienes económicos, porque existían sin limitación. Este sistema no está a la altura de las nuevas circunstancias. No digo que el capitalismo sea malo, digo que está agotado.


El siglo XV estaba lleno de espíritu de aventura, la gente se lanzaba al océano en cáscaras de nuez y no sólo los intrépidos, lo hacían los campesinos de Extremadura. Esa disposición era fruto de cierto espíritu que ya no existe. Ahora lo que la gente busca es seguridad. Y lo vemos en EE.UU. Cuando un sistema se atrinchera, y le tiene miedo a cualquier cambio, ¿cómo va a admitir ideas nuevas? En el siglo XIX, los liberales cogían una máquina de imprimir y leían un panfleto en las fábricas y pasaban cosas; contesta ahora así al poder…


Hay quien cree que metiendo ordenadores en la escuela se mejora la enseñanza. Lo que no aprenderán nunca los niños con ordenadores es a relacionarse con niños. Y para mí, muchas formas de violencia actuales en los colegios se producen porque no aprenden a brujulear entre ellos. Y dicen que no juegan en la calle porque hay miedo. Otro fracaso: una civilización que no consigue que puedas pasear tranquilo. ¡Vaya una civilización!

 

Si es que, hoy, de las aulas salen consumidores y productores en lugar de vividores, más súbditos que ciudadanos. Ésa es una de las razones de la pasividad de la gente. Y fíjese que a la palabra ‘vividor’ se la ha cargado con connotaciones peyorativas, cuando vivir plenamente debería ser la meta.


Mi pedagogía se reduce a dos palabras: amor y provocación. Hay que querer al auditorio, pero, sobre todo, hay que provocar en el que escucha que piense por su cuenta. En los años 50 costaba un trabajo espantoso que los alumnos hicieran una pregunta, que discreparan. Pero le aseguro que, en mis clases, allá por enero empezaban a discrepar. Jamás me he reído de una pregunta idiota. Le daba vueltas hasta que lograba que no pareciera tonta. Es fundamental, fundamental.

Hombre, que si se quiere chocar, se choca. Pero a mí me parece monstruoso porque, para empezar, es falso. Cuando se habla de choque de civilizaciones, lo que se está diciendo es que no se quiere más que una sola civilización.


Si es que el sistema está hecho para que gane el banquero. Siempre. Un caso: en los años 60, como consecuencia del Plan de Estabilización, bajó el producto nacional pese a lo cual los bancos ganaron mucho. Cuando un periodista le preguntó a un gran banquero cómo era posible que aumentaran sus ganancias mientras bajaba la producción, el banquero contestó: «Es que no lo hemos podido evitar». No es un chiste. Incluso escribí un artículo sobre ello titulado El Evangelio según San Lucro, que lógicamente no vio la luz.


La globalización es una forma organizada por grandes empresas para explotar a escala mundial unos productos y dominar el mercado. No es nuevo. Eso lo han hecho todos los imperios: el romano, el británico, los españoles con las Indias. Lo que tiene de nuevo es la tecnología e internet. Yo no me opongo al mercado, pero hago la distinción entre economía de mercado y sociedad de mercado. No soy enemigo del mercado, soy enemigo de que se mercantilice toda la vida humana. En el mundo clásico, el hombre era la medida de todas las cosas; en la Edad Media, lo era Dios, y hoy, el dinero es la medida de todas las cosas.


Es un hecho que una serie de valores, como la autoridad moral, la dignidad, la palabra del ser humano, han degenerado mucho. Y eso, para mí, es objetivamente una decadencia.


A propósito de la frase de Martin Luther King: «Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas». Es una frase que me impresionó muchísimo. La sensación de impotencia porque quienes deberían hablar se callan. ¿Usted cree que la actitud de Europa tiene la más mínima dignidad? ¿Cree que si Europa se hubiera plantado de verdad, Bush habría hecho lo de Irak? Es indignante.


¿Cuánto durará este sistema? 50, 60 años… No lo sé. Depende de las innovaciones científicas. Si inventan algo que ponga fácilmente armas en manos de terroristas o se producen unas cuantas catástrofes nucleares, durará poco. Sin catastrofismos, durará más. Pero la revolución demográfica va a plantear problemas muy serios que por sí solos cambiarán el sistema.

¿Qué vendrá después? No lo sé. Eso es como preguntarle a un señor feudal qué vendrá después del feudalismo. Y no tenemos escala de valores para decir si será mejor o peor. Pero será otra cosa, porque esto se ha acabado.