mensajeros6  (Enero/2000)

 

Extracto de una Entrevista a Jon Sobrino (EL PAIS, 5.12.99)

Con motivo del X Aniversario del asesinato de los Jesuitas en El Salvador

Cuando llegamos a El Salvador, hace 30 ó 40 años, queríamos ayudar a mejorar la religiosidad de los católicos, a sacarlos de la superstición. Años después nos planteamos la pregunta: "¿A darles qué?". Éramos europeos, españoles, traíamos conocimientos. Y descubrimos que, más que dar, recibíamos. Aquí he sabido lo que es este mundo y lo que somos los seres humanos. Aquí empecé a entender que lo más real no éramos nosotros, que no era yo. Había dado por supuesto que tenía que comer tres veces al día, es decir, la vida la había dado por supuesta. Lo que comprendí es que mi clase de vida no era lo normal, que lo normal era ese 70% de la humanidad que no dabaq por supuesta la vida. Comprendí que la máxima tarea de la mayoría de los seres humanos es sobrevivir. Que la política, las democracias, el G7, los campeonatos del mundo, los Nobel, todo eso es una excepción. Y si esto lo pones en términos cristianos ves que hay pecado en este mundo. Y que el pecado es lo que provoca muerte.

Me impactó el Documento de los obispos en Medellín: "Existen muchos estudios sobre la situación del hombre latinoamericano. En todos se describe la miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria, como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo". Sin mencionar a Dios ni a Cristo, los obispos nos ponían con ese Documento en el camino de conocer al verdadero Dios. Hablan de las estructuras de pecado, de las cuales la mayor es la injusticia estructural, que es la violencia institucionalizada.

Y estar cerca de la miseria de la gente me hizo despertar. Los que antes me parecían unos niñitos descalzos, los empecé a ver como un producto del pecado; una responsabilidad nuestra, mía también. Y, por otro lado, empecé a sentir que esa gente me podía acoger, perdonar. Podíamos ser hermanos...Había una gente que no había tenido una oportunidad en la vida, y que quería vivir. Entendí que Dios era para mí el Dios que hace justicia, el de los pobres.Nunca había pensado de Dios de este modo... Descubrí el misterio de la realidad a través de la pobreza de toda esta gente. Me cuestioné mi propia realidad, y no hizo falta que el Provincial me dijera nada, ni el Papa, ni los Evangelios. Por otro lado, eso es lo que da a uno ánimo en la vida, y esperanza, y sentido a las cosas. ¡Y gozo...!

Los fondos para hacer la universidad vinieron de los ricos, personas que llegaron a ser escuadroneros. Así se fundó la UCA. Y por eso nos acusaron de traidores. No sólo nosotros nos convertimos en enemigo número uno de los intereses de nuestros protectores, pero sí. Y la prueba fue lo que pasó; mataron universitarios, profesores, y luego a los curas. En el año 77 aparecieron aquellos panfletos: "HAGA PATRIA, MATE UN CURA".

Vistos desde aquí, el Concilio Vaticano II y el Mayo del 68, no eran para copiarlos tal cual. Influyen, pero lo que movió las cosas fue algo que no estuvo en el Vaticano II, porque allí no se habló de los pobres. Ni tampoco en el Mayo francés. Aquéllas fueron revoluciones, en el mejor sentido de la palabra, burguesas.

...La democracia genera y se desinhibe ante cosas que son antidemocráticas. O sea que la democracia no es tan democrática como parece. Ellacuría decía que es un sistema que sólo funciona para el 20% de la población. Y, además, las democracias no van a cambiar, no van a ser consecuentemente demócratas para propiciar que haya democracia en el mundo donde no la hay.

No es que la solución sea el comunismo. Primero, la verdad y la justicia. Si uno cree que la democracia es lo bueno, que comparativamente no puede haber nada mejor, todo seguirá siendo igual. Es decir, este pensamiento es lo que resulta más ventajoso para las democracias industrializadas e inicuo y cruel para el resto...Decir que la democracia es lo mejor en un mundo con 1.500 millones de personas con menos de un dólar diario para vivir, para mí es un lenguaje que ya no comunica sentido, sino intereses... El gran peligro es pensar que lo último es lo político, sobre todo cuando se absolutiza. ¿No se configura la sociedad (la polis) también trabajando en lo cultural, social, moral, religioso?

Ellacuría decía: "¿Democracia? Hablemos primero de Derechos humanos". Es así de simple. Yo no quiero que aquí haya dictaduras... Dicen que la democracia es el fin de la historia, y yo digo que eso no es verdad para estos países. ¿Usted qué ofrece, democracia? ¿Sí? Pues vamos a ver si hay de verdad, y si a los Gobiernos les interesan los Derechos Humanos o no; si hay honradez. Vamos a ver quién va a la cárcel. En EE.UU., según las estadísticas, van a la cárcel, los latinos, los negros, los pobres. ¿Es que han nacido con un alma más envilecida?. Simplista, ¿verdad?. La falsedad es mucha, y no me puedes preguntar entonces qué quiero, porque siempre te contestaré que lo que quiero es la verdad y la justicia. Cuando hubo el fraude electoral, esta universidad no dijo que quería el comunismo, sino que hizo un análisis de la situación. ¿Y qué pasó? Ninguna imprenta en este país democrático quiso publicar ese libro. Hubo que publicarlo en Guatemala y traerlo clandestinamente.

El 6 de enero de 1976 pusieron una bomba a 100 metros de aquí, Hasta el 80 pusieron 25 bombas. En la casa de los jesuitas, cuatro veces. Ese buscar un cambio de las cosas causó una reacción de los poderes militares. Todos reaccionaron a muerte. Y la cosase consumó en 1989. Lo del 89 es una culminación de 15 años. ¿Y qué decíamos?: que Dios es un Dios del pobre y que Jesús dice que no sólo hay que amar al pobre, sino defenderlo; lo que supone que hay que defenderlo en contra de otros. Una teología que habla así molesta. En el 75 hubo una amenaza de muerte, entre otros, a mí. ¿Qué había dicho? Había escrito sobre Jesús de Nazaret. Ni una palabra de marxismo. Pero Jesús era tremendamente subversivo.

...Mira, nos acusaron y nos acusan de comunistas. Comprenderás que a mi edad esa acusación no me perturba. En este continente ha habido siempre opresión y el sistema que lo ha oprimido se llama capitalismo, y hoy neoliberalismo. Hay gente a la que matan, millones de campesinos que mueren de hambre. La Teología de la Liberación fue en contra de eso... ¿Era la Teología de laLiberación marxista? No hay que ser cortos... Lo fundamental es que es cristiana. ¿Y puede ser marxista? Puede serlo, es cierto. ¿Y maya? Puede. Lo que pasa es que la Iglesia no le tiene miedo al marxismo, sino a Dios... El primero que atacó a la Teología de la Liberación fue Nelson Rockefeller, que dijo: "Si esto que han dicho los obispos se pone en práctica, peligran los intereses de EE.UU.". Y como misiles no teníamos, ¿a qué se refería? Peligraba la definición que se tenía en el mundo capitalista de qué es el ser humano.

Sobre si he justificado la violencia... La violencia a veces es inevitable, eso es lo que he dicho. ¿Y cuándo lo es? Cuando ocurre lo que dijeron los obispos en Medellín: que la primera violencia es la violencia estructural que genera pobreza. Y lo digo hoy porque el mundo sigue en las mismas. Pero no les da la gana de escuchar. Y si lo necesita para vivir mejor, el Primer Mundo seguirá generando una injusticia estructural.

Para mí el problema sigue siendo qué pasa con los pobres. Y los pobres llevan esperando mucho tiempo... Yo nunca he creído que esto va a cambiar apretando una tecla. La esperanza para mí consiste en seguir.Yo creo en la fuerza de la vida...No estoy aquí para que la gente crea en Dios, ni Dios está para que crean en él. Dios quiere al pobre por el simple hecho de serlo. Y es un Dios en el que se cree poco en Europa.