Febrero-2008

 

"El capitalismo es el sistema más ineficaz que la humanidad ha producido, pero hay alternativas para la esperanza"

 

François Houtart, Teólogo de la liberación, en el Simposio Internacional 'Pobre Mundo Rico'

 

Hay un hecho social nuevo, en el que 30 años después del Consenso de Washington, por una vez las resistencias convergen. “Convergencias que se producen en dos orientaciones: protestas, y a través de movimientos sociales articulados”, que tienen sus razones en “la consciencia de que aun siendo diferentes, tenemos el mismo enemigo: el capital, la globalización del mismo y su lógica de acumulación, que subyace a todas las relaciones (culturales, sociales, políticas) y de la que derivan las desigualdades y la pobreza”...

 

“Estamos en un período de resistencia donde hay una consciencia que empieza a ser global, donde se desarrollan nuevos actores, se construyen redes y se configura un nuevo sujeto histórico de lucha y reconstrucción. Ya no es sólo la clase obrera, se trata de un sujeto plural”.   

 

“Al mismo tiempo que se produce la ofensiva capitalista asistimos ya no sólo a la acción y a la convergencia de los movimientos de resistencia, sino que por primera vez se dan pasos políticos en un continente en particular, América Latina, en el que se están desarrollando alternativas políticas al capitalismo”. 

 

Ejes de construcción de la alternativa: desarrollo sostenible, valor de uso, democracia, interculturalidad: “el desarrollo sostenible, como una revolución en la filosofía de las relaciones de los seres humanos con la naturaleza”, es necesario salir de la idea de desarrollo lineal y capitalista, de sustituir el concepto de ‘explotación’ por el de ‘simbiosis’.

Por otra parte, es conveniente “privilegiar el valor de uso frente al valor de cambio, esto es: de la utilización frente a la acumulación del capital”. Respecto a la economía (en cuanto actividad humana destinada a construir la base de la vida, la sociedad), “el capitalismo es el sistema más ineficaz que la humanidad ha producido”.

“Democracia en todas las relaciones humanas, no sólo políticas (democracia participativa) sino también económicas (control de medios de producción), sociales (relaciones de igualdad) y culturales (que las distintas culturas tengan las mismas posibilidades de construir una alternativa)”.

 

Las desigualdades derivadas de la lógica de la acumulación

“El 20% de los más ricos comparten el 82% de la riqueza mundial, frente al 20% más pobre que comparte el 1’4%”: la desigualdad en la repartición de la riqueza derivada del modelo capitalista, unas cifras que “son la expresión de la estructura del sistema económico mundial, lo que se ha venido a denominar ‘la copa de Champagne’, y que rebela una estructura de poder: la del poder económico y militar que se encuentra en la cumbre”.

Esta distribución no esté cambiando, es más, se está acentuando. Corresponde a la lógica del capitalismo: “para el capital es más provechoso producir para una población de desarrollo espectacular y sofisticado que puede comprar productos con alto valor agregado (porque acelera y estimula la acumulación), que producir para los que no tienen poder de compra o viven en la miseria”.

Respecto a las desigualdades, las diferencias entre el 5% más ricos y el 5% más pobres han crecido de manera desorbitada desde 1850 a 2000, y “el agravio de las distancias económicas y sociales se produce precisamente en el desarrollo de la fase neoliberal.” El capital necesita reconcentrar la riqueza que deriva en una serie de ofensivas: contra el trabajo, contra el Estado y contra la naturaleza.

 

Ofensivas del capital: contra el trabajo, el Estado y la naturaleza 

El problema de la reducción de salario real es universal: “la ofensiva contra el trabajo no es un problema del sur, sucede en todas partes del mundo”. Tanto Europa como Estados Unidos acusan el mismo problema. Por ejemplo, en el salario de los dirigentes económicos norteamericanos el proceso de aceleración en la concentración de la riqueza (“en 1960 era 41 veces el salario promedio de sus trabajadores, en 1999 475 veces”). Asimismo, en esta ofensiva la existencia de fenómenos como el desempleo y la deslocalización de las empresas en países en vías de desarrollo para conseguir mano de obra barata.

En la ofensiva contra el Estado vemos la privatización de todas las actividades y la de los servicios públicos: “si educación y salud no entran como una mercancía, el capital no puede acumular, es por ello que debe transformarse en mercancía.” Respecto al medio ambiente, la evolución de la presencia del CO2 en la atmósfera y el aumento de la temperatura del planeta, que se corresponde también con el proceso de neoliberalización.