mujer10  (Mayo-2000)

 

 Un millón de niñas y mujeres fueron «vendidas» en 1999

Más de un millón de niñas y mujeres vendidas el pasado año, cerca de un billón de pesetas de beneficio para las redes de prostitución, el negocio delictivo que más rápidamente está creciendo en todo el mundo. Los delegados reunidos en la Conferencia de Manila contra el tráfico de personas lo llaman la «esclavitud moderna».

Los barrios pobres de la capital filipina son algunos de los lugares donde más adolescentes son captadas para trabajar en burdeles de todo el mundo, para emplearlas como amas de casa o incluso para venderlas como esposas en Occidente.

«Mea culpa» de EEUU

La secretaria de Estado de EEUU se dirigió a los asistentes desde Washington en videoconferencia y entonó un mea culpa porque su país sea uno de los principales receptores de mujeres y adolescentes vendidas contra su voluntad. La delegación americana se presentó en la reunión internacional con la lección aprendida, prometió poner todos los medios a su alcance para luchar contra el nuevo cáncer de principios de siglo y dejó sobre la mesa un informe que refleja hasta qué punto la situación se ha escapado de las manos.

«Este tráfico es una de las industrias delictivas de mayor crecimiento y más lucrativas del mundo. Después del comercio de drogas y armas se puede considerar la tercera actividad más rentable del crimen organizado», dijo ayer Ralph Boyce, responsable de la delegación de EEUU. Del millón de víctimas que las nuevas formas de esclavitud producen cada año, más de 250.000 proceden del sudeste asiático y cerca de 200.000 son captadas en países de la antigua URSS.

Los países pobres le han pedido a otros como Australia, Japón, EEUU o la Unión Europea, que endurezcan sus leyes y tengan claro que las inmigrantes son casi siempre las víctimas y deben ser tratadas como tal. Para muchos gobernantes del Tercer Mundo es una contradicción que algunos países se preocupen más por evitar la inmigración que por poner fin al comercio humano que a menudo va ligado a ella.

La crisis: motor del tráfico de personas

La crisis económica asiática iniciada en 1997 ha sido definitiva en el aumento del tráfico de mujeres y niñas en el mundo. Todos los estudios desarrollados al respecto coinciden en que las mujeres han sido las más afectadas por una crisis que comienza a disiparse, pero cuyas consecuencias sociales permanecerán todavía varios años.

En países asiáticos como Filipinas, Indonesia o Tailandia, miles de mujeres se han visto obligadas a prostituirse por necesidad tras perder sus empleos o para mantener a sus familias

Para los más pequeños, en cambio, la pérdida de poder adquisitivo de sus padres ha significado el abandono de la escuela y su colocación en el mercado internacional de prostitución y trabajo infantil. En Indonesia, por ejemplo, la crisis ha puesto en la calle a más de 10 millones de niños en las grandes ciudades. En algunos casos, la venta era el único camino contra la crisis.