Mayo-2001

 

La condena por parte de Argentina y otros países a la República de Cuba

por violación de derechos Humanos ante la comisión de Naciones Unidas

reunida en Ginebra, algunos grupos han manifestado su disconformidad.

Una madre mapuche, con palabras sencillas y libres, le ha enviado

una carta directamente al Presidente de la República.

 

Carta de una madre mapuche

El Bolsón, Patagonia, Argentina, 6 de febrero del 2001.

Al Señor Presidente de la República Argentina Dr. Fernando De La Rua

Tengo el agrado de dirigirme a Usted en calidad de madre de una joven mapuche argentina, que está actualmente cursando gratuitamente la carrera de medicina en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba y como ciudadana de este país.

Soy de una condición muy humilde, por ese motivo mi hija no tenia el "privilegio" de poder continuar con sus estudios universitarios en este, mi país.

Gracias a la oportunidad brindada por el pueblo cubano, puede hoy concretar sus sueños; capacitarse y graduarse de médica, para así al regresar poder ayudar a nuestra comunidad.

Con mucha tristeza he tomado conocimiento de las diferencias políticas que en apariencias alejan día a día el destino de nuestros pueblos.

Digo en apariencias porque en realidad nosotros como ciudadanos argentinos, no participamos de las decisiones, pero si sufrimos las consecuencias.

Señor presidente, los jóvenes Argentinos que cursan los estudios gratuitamente en Cuba, pertenecen a familias muy humildes.

Sufrimos en nuestro país la falta de trabajo, salud, educación, vivienda. Nos están matando día a día la esperanza en el futuro.

El pueblo cubano les brindó a nuestros hijos una oportunidad, con la sola convicción que al regresar graduados de médicos volverán a sus comunidades de origen a salvar a millones de sus hermanos que hoy mueren diariamente por enfermedades que se podrían prevenir o curar.

Mi hija tiene hoy la oportunidad que no tuvo en su propio país, es decir en el nuestro, en la Argentina, gracias al pueblo cubano mi hija no va a tener que sufrir lo que sufrí, viví y vivo yo cotidianamente, por no haber tenido ni siquiera la oportunidad de aprender a leer y escribir. Hoy soy una desocupada mas, una campesina sin tierra, pero no sin consciencia y entiendo la diferencia que hay entre defender y violar los derechos humanos.

Hoy en mi país yo siento que los derechos humanos no son respetados y además no me siento representada por el gobierno, sino mas bien discriminada.

Yo al igual que muchos de mis hermanos mapuches, lucho diariamente por obtener un pedacito de tierra para poder trabajar y vivir con dignidad, pero mientras ustedes nos niegan a nosotros lo que nos corresponde por derecho, en cambio les entregan nuestro país entero a los gringos.

El pueblo cubano nos está mostrando un camino, el de la solidaridad entre los pueblos, el de la confianza en los jóvenes, apuestan a la vida digna y a la libertad que brinda el conocimiento.

Intereses políticos de unos pocos no podrán quebrantar la hermandad, la fuerza de la verdad y de lo que es justo para nuestros hijos, que son los hijos de la esperanza.

NO LO VAMOS A PERMITIR

Nota: Usted se preguntara como escribí esta carta, pues simplemente porque otras manos amigas escribieron lo que yo decía y sentía, porque aunque Usted no lo crea, nosotros los mas humildes, sabemos pensar y reflexionar muy a pesar de Ustedes.

Fidelia Ayllapan. D.N.I. 10.140.193

Argentina, campesina de origen Mapuche.