Octubre-2003

 

México: Entrevista a Isabel Vericat, abogada

 

"En Ciudad Juárez se mata a mujeres por ser mujeres"

Isabel Vericat, catalana a la que el destino ubicó hace 31 años en México, es una de esas personas que no se calla ante la injusticia. No puede. Le sale de las vísceras. Ahora anda comprometida --demasiado, para el gusto de los que la quieren-- con las familias de cientos de mujeres secuestradas, torturadas y asesinadas en Ciudad Juárez. Se lo ha contado al juez Baltasar Garzón en el Escorial.

--¿Qué está pasando en Ciudad Juárez?

--Desde hace 10 o 12 años, casi 400 mujeres han sido asesinadas y otras 3.000 han sido secuestradas. El verdugo no conoce a la víctima. No hay parentesco entre ellos. Aunque las versiones oficiales tienden a incluir estos casos en el saco de la violencia doméstica, es algo muy distinto.

--¿Los crímenes tienen un patrón?

--La mayoría de las víctimas tienen entre 15 y 25 años. Son de estatura mediana, delgadas, de pelo largo y tez clara. Son bonitas. Trabajan en la industria maquiladora, que es como llamamos a los talleres de montaje de las 280 empresas ubicadas en la frontera desde los años 50. Las suelen secuestrar minutos antes de entrar al taller, al salir de él o simplemente las levantan en la calle.

--¿Qué les ocurre?

--Por los casos reconstruidos por las familias --que no por las autoridades--, las víctimas son torturadas y asesinadas. Muchas de ellas mueren estranguladas.

--¿No hay un móvil sexual?

--¡Todo es sexual! Yo me niego a subrayar que las violan. ¡Por supuesto que las violan! Jurídicamente, la violación es tortura. Usan el cuerpo de la mujer joven y lo tiran en el desierto como un neumático roto, sin sepultar. Aunque algunas veces se han encontrado entre cemento.

--Ímproba labor rescatar los cuerpos, ¿no?

--Por eso la cifra de víctimas es aproximada. Los familiares montan batidas, escarbando la tierra con palos.

--¿Ha dicho los familiares? ¿Y la policía?

--Las autoridades se limitan a decirles que hasta al cabo de 74 horas no pueden empezar la búsqueda. ¡74 horas! Algunos incluso les sueltan frases como: "¡No se preocupen, la chica se habrá ido con el novio". O, más brutal aún: "Ellas se lo buscarán". ¿Cómo van a buscar el secuestro, la mutilación, la muerte?

--¿Hay alguna lógica en este disparate?

--Hay una red mafiosa, evidentemente. Pero nosotros denunciamos la impunidad como causa de estos crímenes. Detrás hay gente que tiene poder, ¿entiende?

--La verdad es que no.

--La misoginia puede llegar hasta el crimen de odio. Mientras en EEUU ese calificativo se aplica al asesinato de homosexuales, en Ciudad Juárez se extermina de manera sistemática a mujeres por el hecho de ser mujeres, por tener cuerpo de mujer, porque están hechas para el macho, ¿entiende? Es un femicidio.

--Y la justicia oficial no lo ve así.

--La justicia oficial ha propuesto explicaciones como el tráfico de órganos, el uso de cuerpos para rituales satánicos en ranchos y el empleo de las chicas para las snuff movies.

--¿No admite esas explicaciones?

--La única que me parece completamente descartable es la del tráfico de órganos. Hay un sembrado de pruebas falsas. Se han encontrado frascos con órganos de animales.

--Oiga, ¿ninguna ha logrado escapar para contarlo?

--Hace pocos meses una logró escapar del maletero de un coche. Denunció, dio la matrícula a la policía, pero como la policía está coludida... Si de lo que se trata es de sobrevivir, sólo le quedan las oenegés.

--¿Qué les ha dicho el juez Garzón?

--El juez Garzón asegura que estos crímenes merecen una atención nacional e internacional. Y aunque no ha hablado de aceptar la causa, muchos en México han visto herida la soberanía nacional. Ahora una médico forense que ha estado en Ruanda identificando cadáveres, se ha ofrecido con un equipo de la UE para identificar los cuerpos de Ciudad Juárez. Pero no sabemos si será posible. Porque México levanta un muro de silencio en torno a esto.

--¿Por qué se metió usted en este berenjenal?

--Me interesaba defender los derechos al cuerpo y del cuerpo de la mujer. Publiqué un libro titulado Cuerpo y derechos, en el que estudié la jurisprudencia en torno al cuerpo de la mujer en cinco países de Latinoamérica. Al instalarme en México --me casé con un mexicano-- vi mi condición de mujer como algo amenazante y me involucré.

--Pues en esta causa corre usted riesgos.

--La lucha contra la impunidad molesta a las autoridades, sí. Y yo no tengo ninguna vocación de heroína. Pero no puedo evitarlo.

17 de julio de 2003 quesevayantodos