Marzo-2005

 

Cuando los mensajes son desacreditados por los hechos

 

Otro año más, el 8 de marzo, se multiplican los discursos, los bellos mensajes y los actos homenajes a la MUJER TRABAJADORA. La ONU lo declaró Día Internacional de la Mujer en 1910, porque el 8 de marzo de 1857 fueron asesinadas muchas trabajadoras de la confección, de Nueva York, que exigían mejores condiciones de trabajo y derecho al voto.

 

Se trata de la misma ONU que, el pasado 20 de diciembre, reconocía que no ha sabido atajar los abusos sexuales cometidos por sus tropas en África. 150 cascos azules destinados en la República Democrática de Congo iban a ser investigados por este asunto. Un informe confidencial de la ONU detalla 68 casos de violaciones, prostitución y pederastia por parte de cascos azules de Uruguay, Túnez, Sudáfrica, Pakistán, Marruecos y Nepal, y algunos soldados llegaron a amenazar a los investigadores de la ONU e intentaron sobornar a testigos para cambiar la versión de los hechos.

«El abuso y la explotación sexual, particularmente de menores de edad, es generalizado y viene de largo», dice el informe, según el periódico “The Washington Post”.

La ONU confirmó también la suspensión de un alto cargo australiano destacado en Congo.

 

No nos cansamos de repetir que la mona puede vestirse de seda, que las teorías pueden ser preciosas, que las normas y las leyes pueden ser maravillosas, pero de nada sirven si no se llevan a la práctica. ¿Para qué nos insisten en que el código de conducta de la ONU prohíbe a su personal y a los cascos azules pagar con dinero o favores por relaciones sexuales, así como mantenerlas con personas menores de 18 años? Curiosamente, nada más desembarcar en el país las tropas reciben una partida de preservativos, según el informe mencionado.

Los hechos ponen en entredicho muchas de las palabras y de los homenajes en favor de la Mujer. Y el ejemplo lo estamos refiriendo a la ONU, el organismo internacional más sublime de nuestro mundo. Podríamos referirnos a escalas inferiores.

 

En todo caso, pretendemos denunciar la hipocresía que se utiliza tanto en referencia a los derechos de las mujeres, como a los derechos de otros muchos colectivos marginados de nuestra sociedad.

Lo publicado a principios de diciembre fue realmente vergonzoso: “Entre uno y tres dólares pagaron un grupo de cascos azules de la misión de la ONU en Congo (Monuc) para mantener relaciones con niñas y mujeres. Otras veces, la promesa de un empleo o comida bastó para comprar la voluntad de las chicas. Y en otro puñado de ocasiones ni siquiera medió consentimiento: fueron violadas.”. Existen grabaciones en videos y fotografías, según la representante de la ONU, Jane Holl Lute, quien detalló que las acusaciones incluyen pedofilia, violaciones y prostitución.

Hay testimonios de niñas de 13 años absolutamente escandalosos: "Una noche, alrededor de las ocho, uno de los soldados entró en mi casa y me violó. Mis hermanos y hermanas estaban también en la casa", explicó.

En esta misión de la ONU (Monuc) trabajan cerca de 10.000 uniformados y unos 1.000 civiles de 50 países desplegados desde 2001 para vigilar el alto el fuego en Congo, tras una guerra que se cobró tres millones de vidas.

 

d.t.