Octubre-2005

 

Cara y cruz en el tema de género

 

En esta sección dedicada a la causa de la mujer suelen repetirse dos tipos de comentarios o textos, los que hablan de los aspectos negativos (maltratos, marginación, discriminación de la mujer) y los que hablan de aspectos positivos (manifestaciones, luchas, emergencia de la mujer). Un “cara y cruz” que se da en la mayoría de los sectores o grupos marginales.

 

Dice Ana Muñoz que la pobreza tiene nombre de mujer. Agencias internacionales y expertos de todo el mundo denuncian que nacer mujer lleva consigo más probabilidad de ser marginada. El último informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) subraya la necesidad de acabar con la discriminación de la mujer para llegar a cumplir el propósito de erradicar la pobreza.

Es una forma de reclamar “igualdad contra la pobreza”.

Hoy, todavía 600 millones de mujeres son analfabetas, frente a los menos de 320 millones de hombres. En el África Subsahariana, menos del 50% de las niñas son escolarizadas. Está demostrado que una niña que tiene acceso a la escuela mejora sus condiciones de vida y las de su familia. Por cada tres años de educación de una niña, ésta tendrá un hijo menos y la tasa de mortalidad infantil se reduce en casi un 25%.

Lo mismo sucede respecto al acceso a una pequeña economía. Según el Banco Mundial, las mujeres del mundo desarrollado ganan 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres y en los países empobrecidos esa proporción es de 73 a uno.

Cada año mueren más de un millón de mujeres y niñas debido a complicaciones relacionadas con el embarazo y se practican cerca de 20 millones de abortos en malas condiciones. Estas cifras demuestran la importancia de invertir e investigar en la salud de la mujer.

La violencia por motivos de género es una de las formas más brutales de discriminación, y causa más muertes y daños a las mujeres que el cáncer. Según el informe de la UNFPA, una de cada tres mujeres en el mundo será apaleada, obligada a mantener relaciones sexuales o víctima de abusos. En Asia hay al menos 60 millones de niñas “desaparecidas”.

La directora ejecutiva que presentó el informe de la ONU terminó con unas bonitas palabras: «No podemos hacer que la pobreza sea historia hasta que pongamos fin a la violencia contra mujeres y niñas. No podemos hacer que la pobreza sea historia hasta que las mujeres disfruten de sus plenos derechos sociales, culturales, económicos y políticos. El progreso para las mujeres es un progreso para todos».

 

Por otra parte sabemos que los invasores de Irak hablan de haber liberado a ese país, de haberles llevado la democracia y la libertad, de haberles ayudado a tener una Constitución propia...

Son mensajes engañosos. Antes de la llegada de las tropas estadounidenses, las mujeres iraquíes eran libres de ir a donde quisieran y de llevar la ropa que les gustaba. La constitución iraquí de 1970 dio a la mujer iraquí una igualdad y libertad sin parangón en el mundo musulmán. Desde la invasión estadounidense los derechos de las mujeres iraquíes han descendido a los niveles más bajos en la historia de Irak. Con la nueva constitución creada por Estados Unidos, al mismo tiempo que el baño de sangre diario aumenta, los derechos de las mujeres serán oprimidos y el papel de la mujer en la sociedad iraquí reducido y relegado al cuidado de los "niños y ancianos”. Desde su llegada, los invasores cultivaron la amistad de grupos religiosos y clericales, para destruir los movimientos nacionalistas, incluidos los movimientos por los derechos de las mujeres, y reemplazarlos por movimientos de fanáticos religiosos.

Desde marzo de 2003, las mujeres iraquíes han sido brutalmente atacadas, secuestradas e intimidadas para evitar su participación en la sociedad iraquí. Las antiguas leyes de igualdad y libertad han sido sustituidas por leyes medievales que separan a las mujeres de sus derechos y las colocan en la misma situación opresiva que viven las mujeres en Afganistán, la nación que EEUU invadió para "liberar" a sus oprimidas mujeres.

“Estados Unidos no es el “guardián” de los derechos humanos, como muchos estadounidenses aún creen falazmente; EEUU se ha convertido en lo contrario, en un creador de injusticia y miseria. El pueblo estadounidense debe ser consciente del camino que su país está tomando y de los crímenes que se comenten en su nombre contra gente inocente en el mundo entero”, escribió el Dr.Joseph Massad de la Universidad de Columbia en Nueva York.

 

Miles de mujeres salieron a las calles el 17 de octubre en todo el planeta, para mostrar su adhesión a la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad y a sus valores: igualdad, libertad, solidaridad, justicia, paz.

Hicieron una inmensa cadena de relevos, una Marcha Mundial de las Mujeres contra la pobreza y las violencias. Comenzó por las islas del Pacífico, siguió por Asia, Medio Oriente, África y Europa simultáneamente, y por fin llegó a las Américas donde se programaron actividades en varios países.

Ya se habían realizado otras grandes Marchas anteriormente. En 1995, miles de manifestantes de Québec marcharon para reclamar "pan para vivir y rosas para tener una razón de vivir". Con este mismo objetivo, y con el de luchar contra la violencia hacia las mujeres, millones de manifestantes empezaron a marchar, un 8 de marzo de 2000 por las calles y las carreteras de los cinco continentes. La Marcha Mundial de las Mujeres contra la pobreza y las violencias culminó el 17 de octubre de 2000, en el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, con una gran concentración en Nueva York frente a las Naciones Unidas.

Las responsables presentaron las millones de firmas recogidas y participaron en un encuentro con el secretario general de la ONU, Kofi Annan. "Compartimos la tierra, decían las mujeres de Marruecos, compartamos sus riquezas!" La ambición de todas: ¡Cambiar el mundo!

En un mundo donde el orden social sigue fundamentado en la dominación masculina, esta violencia pisotea los derechos humanos. Pan y rosas es un futuro sin sexismo con un mayor respeto y humanismo, tal como describe la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad. Una Carta que denuncia y reclama a los Estados

"que adopten estrategias para la erradicación de la pobreza, garanticen el derecho de las mujeres a la autonomía económica y social, promuevan el reparto equitativo de las responsabilidades familiares". Ellas quieren la eliminación de la deuda de los países del tercer mundo, con la garantía que "el dinero liberado servirá a los pobres". Piden un nuevo sistema financiero "basado en una repartición equitativa de las riquezas del planeta y en la justicia social".


Lo que decíamos, se repite la cara y la cruz en los asuntos relacionados con la causa de la mujer. Una causa que tiene asegurado el futuro.

 

dt.