Septiembre-2006

 

Trata de personas

 

En el mes de Agosto pasado, se celebraron unas Jornadas en Buenos Aires sobre “Trata de Personas: hacia un enfoque integral para su comprensión”. Se ofrece el siguiente resumen.

Hay que ver lo complicado que es definir un asunto cuando no se quiere resolver. Lo mismo pasa con el “terrorismo”, no hay manera de conseguir una definición por parte de la ONU. Con tantas normas, convenciones y tratados que existen sobre la esclavitud, sobre los derechos humanos y sociales, sobre la infancia, sobre la prostitución,… y no hay manera de consensuar una definición acerca de la “Trata de personas”.

 

Una de las ponencias se fundamenta en datos reales, datos escalofriantes servidos por Naciones Unidas y empieza a sacar consecuencias:

  • El 90 % de los casos de trata y tráfico es de mujeres y niñas para prostituirlas. Hay un dato aterrador: según Naciones Unidas, durante 4 siglos 11 millones de personas fueron reclutadas en África para el sistema esclavista, mientras que solamente desde 1990 a 2000, más de 30 millones de mujeres adultas y niñas fueron traficadas solamente en y desde el Sudeste Asiático (son datos del diario New York Times del 25 de junio de 2000, tomados del libro "La niñez Prostituida" de UNICEF)
  • Según Naciones Unidas, las mujeres realizamos las 2/3 partes de la jornada mundial de trabajo, percibimos el 10 % de las remuneraciones mundiales, somos propietarias del 1% de la propiedad mundial y somos el 70 % de los 1.300 millones de las personas más pobres del mundo. Actualmente estas cifras se considera que asciende al 80% sobre el total de pobres que alcanzan los 1.500 millones. Anualmente son incorporadas a la prostitución alrededor de 4.000.000 de mujeres y niñas.
  • ¿Qué tipo de mujer? Extranjeras, de países pobres. En Europa, en países que se reglamentó la prostitución como trabajo, como por ejemplo Alemania, la prostitución aumentó en la última década un 25% y el 90% de las mujeres traficadas son de países pobres de América Latina, Asia, África y Europa Oriental. Los Estados adonde llegan, que tienen políticas migratorias xenófobas y cada vez más restrictivas con las/los inmigrantes, no les entregan documentación y las tratan como ilegales. Lo mismo en Holanda, Francia,…En España el 98 % de las mujeres prostituidas en prostíbulos son extranjeras de países pobres.

 

Consecuencia evidente: Si el 90% de las personas víctimas de Trata son mujeres y niñas para ser prostituidas, es claro que es un problema de género, que la prostitución es género mujer. Si agregamos el dato sobre la pobreza, es evidente que la pobreza también tiene una fuerte impronta de género, que el 80% de la pobreza es género mujer. Si añadimos el dato de procedencia y tipo de mujer, es evidente que la raza y origen tienen carácter de género mujer, que más del 90% no son europeas ni de países ricos.

Claramente estamos hablando de desigualdades entre las personas, según el género, la clase y la raza.

 

No se trata de simples datos estadísticos, se trata de un problema estructural de los actuales sistemas de dominación. Sistemas que establecen esas desigualdades entre personas,  según el género, la clase y la raza.

Esto debe estar claro si se quiere enfocar integralmente el tráfico y trata de personas y diseñar políticas protectoras de las víctimas, y perseguir el delito, y combatir las redes mafiosas, y establecer políticas preventivas. Habrá que analizar estos sistemas y desigualdades sociales estructurales para encarar la defensa de los derechos humanos de las víctimas y poner fin a todo tipo de explotación.

Y los sistemas tienen nombre:

a)      El patriarcado, o sistema sexo-género que históricamente consagra las desigualdades entre hombres y mujeres

b)       El capitalismo, sistema actual de desigualdades de clase, basado en la explotación del trabajo asalariado

c)      El racismo. El concepto de raza está actualmente cuestionado por la Biología que ya no las considera tales. Se trata en realidad de un concepto creado por el propio racismo. Pero el término sirve para comprender mejor el fenómeno.

 

El problema no es de leyes, sino de voluntades y juegos de intereses.

La Convención contra la "Trata de personas y Explotación de la Prostitución Ajena" de 1949, la "Convención contra la esclavitud" de 1926, la "Convención Complementaria sobre abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas" de 1956, la "Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer", firmado en 1979, la "Convención Americana sobre Derechos Humanos", conocida como "Pacto de San José de Costa Rica", de 1969, la "Convención sobre los Derechos del Niño" del 20 de noviembre e 1989, el "Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales" del 19 de diciembre de 1966, la "Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes" de 10 de diciembre de 1984, etc.

Todas prohíben el comercio y trata de personas, la prostitución, la explotación de los niños, las prácticas ilegales,…

Pues, ahí siguen sin llegar a un acuerdo para definir la “Trata de personas”, para aplicar todas esas normas y acuerdos,… Con otras palabras: no se quieren aplicar, importan más los negocios que los derechos humanos de las víctimas.

 

¿Qué pasa?, pues que siempre se están buscando elementos de distracción y falsas justificaciones para mantener los grandes beneficios que reporta la explotación de personas (mujeres-pobres-extranjeras).

Que si las mafias son muy difíciles de combatir, que si falta conciencia social, que si es o no delincuente el proxeneta cuando las víctimas consienten, que si la prostitución es una antiquísima usanza, que si la prostitución debe considerarse un trabajo o no,…

Y en esta línea justificativa consiguieron que se firmara el “Protocolo de Palermo” del año 2000: a lo que son “vicios” llama “medios”; se enzarza en diferencias irrelevantes entre “tráfico” y “Trata” buscando que sea delito sólo cuando haya cruce de fronteras y participe un grupo organizado, etc.

¿Cómo es posible que se considere verdadero consentimiento por parte de la víctima, cuando ésta fue coaccionada para consentir?.

El delito es delito con o sin consentimiento de la víctima, lo que importa es el fin. Y así lo reconocen los demás Tratados.

En general se trata de situaciones límites de miseria o abuso y abandono, de las que se trata de escapar cayendo en otra situación de abuso como es ser traficada para la prostitución Esto cuando las personas no son engañadas o directamente secuestradas.

Hablar de consentimiento atenta contra un principio básico de derechos humanos y es que nadie puede consentir su propia explotación, además de establecer dos categorías de victimas: las inocentes, que no consintieron y las culpables que sí lo hicieron. Así, con víctimas culpables el proxeneta es inocente y con víctimas inocentes el proxeneta es culpable.

Igualmente hay que criticar al Protocolo que un delito es delito se haga en territorio nacional o haya cruce de fronteras. Es delito si participan más de tres personas o menos. ¿Qué se pretende ocultar o enmascarar?.

 

No sirven los juegos de palabras. Las mujeres que están en esas estadísticas no están porque lo hayan elegido o consentido. Sobreviven como pueden.

Considerar la prostitución como trabajo favorece la trata y el tráfico de mujeres y niñas con fines de prostitución, que es una manera de legalizar a los proxenetas que pasan a ser ejecutivos de la mal llamada "industria del sexo".

Los Estados deben asumir sus funciones y no arrojar a la sociedad civil los problemas de los que debe hacerse cargo. Que dejen de ser Estados de género, de clase y racistas y encaren esas desigualdades como un problema acuciante. Los Estados deben tener voluntad política para adoptar medidas efectivas de cara a: terminar con este fenómeno, luchar contra las mafias, destinar recursos para crear refugios, trabajo digno y remunerado, viviendas, centros de atención a las víctimas, protección a las niñas y niños de la calle, mejor distribución de la riqueza, campañas concientizadoras para terminar con la opresión y explotación de género,…

Los movimientos feministas defienden el “abolicionismo” respecto a la prostitución.

 

Y volvemos al principio: La Trata y Tráfico de personas no es cuestión de datos, se trata de un problema estructural, de un problema de género, de clase y de racismo.

La globalización neoliberal capitalista ha aumentado la pobreza globalmente y la de las mujeres más aún, lo que ha generado un gran aumento de la prostitución de mujeres y niñas.

La prostitución es una institución patriarcal que consolida la subordinación y opresión de todas las mujeres y es una violación a los derechos humanos de las mujeres.

Es esclavitud y violencia, porque los actos que los clientes realizan sobre los cuerpos de las mujeres en estado de prostitución y les hacen realizar a ellas, producen daño físico y psíquico, además del los daños y torturas producidas por los proxenetas, tratantes y traficantes.

Desde esta perspectiva que tiene en cuenta las desigualdades de género y clase, podemos definir a la prostitución como una relación de dominación, subordinación y explotación de las mujeres, de manera individual y colectiva, por parte del colectivo de los varones y que tiene por fin legitimar la violencia contra las mujeres y perpetuar las desigualdades de género, clase y raza.

Si queremos acabar con la trata de personas y construir relaciones sociales entre iguales, tenemos que cuestionar y cambiar de raíz aquellas instituciones y sistemas que consolidan y perpetúan la desigualdad, entre ellas la institución de la prostitución.

 

¿Tan difícil resulta encontrar una definición?.

Una definición general de TRATA debe incluir las acciones de reclutar, alojar, trasladar, secuestrar, hacer desaparecer, recibir, acoger, la promoción o facilitación de cualquiera de esas acciones tanto sea dentro del país como el ingreso o salida del mismo, a una o más personas con fines de explotación, cualquiera sea su edad y aunque las víctimas mayores de edad hayan dado su consentimiento, ya que el delito depende de la conducta del tratante que es quien promueve, facilita o realiza algunos de esos actos con fines de explotación.

La TRATA de personas puede ser con fines de prostitución, trabajos forzados o serviles, esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, servidumbre, explotación de la mendicidad ajena, matrimonio servil, extracción de órganos, producción de pornografía infantil y adulta, turismo sexual, procreación obligada para la venta de niñas/os, extracción obligada de óvulos, venta de niñas/os o cualquier otra forma de explotación.

El consentimiento de la víctima debe ser irrelevante siempre. Lo importante a tener en cuenta es la acción del tratante y la finalidad perseguida y no si las víctimas consienten o no la propia explotación.

 

d.t.