Mayo-2007

 

Probablemente, cuando lea este artículo, irán brotando en usted diversos sentimientos: de vergüenza, de horror, de ira,

de asco, de rabia, de dolor,… Desgraciadamente esto sigue sucediendo en nuestro mundo “civilizado”

 

Violación como arma de guerra

 

 * “Jamás en las guerras conocidas desde la edad media, se han registrado tantas violaciones y crímenes contra mujeres como durante esta guerra contra Irak, y eso ha sido tanto por las fuerzas de ocupación como por los agentes de sus cuatro gobiernos fantoches. Estos últimos han resultado ser a veces más viles que sus amos…10.000 mujeres han sido encarceladas en los últimos cuatro años…

Todos estos crímenes cometidos contra los iraquíes “son imprescriptibles en cuanto al derecho internacional y que los criminales y los responsables deberían ser juzgados por tribunales internacionales por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.”

Mohamed Adham   (Secretario General de la Unión de Prisioneros y Detenidos Políticos en Irak)

 

* Son las madres más tristes del mundo. La violación fue el peaje que tuvieron que pagar muchas mujeres de Ruanda para sobrevivir al genocidio de 1994, en el que 800.000 personas fueron asesinadas. Veinte mil quedaron embarazadas de sus enemigos. Hoy crían solas a los hijos del odio.

Claudin Mukakalisa, de 26 años: Mataron a toda mi familia. Sólo nos dejaron a mi hermana y a mí. Llegaron las milicias, nos llevaron a una casa y nos violaron sucesivamente. Les lavábamos las ropas manchadas de sangre, nos golpeaban, nos violaban, salían a matar y volvían. Mi hermana dijo que teníamos que escapar. Buscamos un río para arrojarnos a él y morir, pero al llegar vimos muchos cadáveres flotando, y nos dio miedo. Por entonces, mi hermana estaba embarazada. Me di cuenta de que yo también. Me dolían mucho mis partes íntimas, pero no dejaban de violarnos. Mi tío no me acogió bien. Le dije que si estaba embarazada era cosa de los milicianos, que me habían violado. Me echó. Para ser franca, nunca he amado a este niño. Cuando recuerdo lo que me hizo su padre pienso que la única venganza sería matar a su hijo. No lo hice. Me obligué a que me gustara, pero es imposible: el chico es rebelde, malo. Al final hirieron a mi hermana con los machetes; murió. Su hijo tenía cinco días. También mataron al niño?.

Flaviane Niragire, de 27 años: Todo empezó la noche en que nos comunicaron que el presidente había fallecido y mi madre dijo que debíamos huir. Al tercer día asesinaron a mis tres hermanos, un grupo de milicianos atacó nuestro hogar y me llevaron. Me condujeron a un lugar en el que me violaron, uno tras otro. No podría decirle cuántos eran. Lo que sí sé es que después me di cuenta de que estaba embarazada. Nunca había tenido relaciones sexuales. Lo primero que pensé es que debía abortar, pero no sabía cómo. Así que seguí adelante. Después del parto, pensé en matarlo. Pero me he quedado con él, y para mí es un trauma cada vez que miro a este chico, porque no sé quién es el padre e ignoro cómo voy a vivir. Estoy impedida por las palizas que recibí. No puedo trabajar. Sólo estar sentada. Ahora digo que fue bueno no matar a este niño, porque va a buscarme agua. No cumplo con mi deber de madre por la pobreza. A veces no tiene nada que comer porque no tengo nada que darle. No me interesa tener una familia. No me interesa el amor. Lo que me ocurra es una sorpresa. No veo un futuro para mí. A veces me comparo con la gente que tiene una familia y lamento no haber muerto en el genocidio.   

         John Carlin  (Extracto de un reportaje publicado en El Pais (EPS) en 4/2007)

 

 

* El departamento del Chocó (Colombia) vive hoy una crisis humanitaria que afecta de manera particular a las mujeres:

Ø       Para las mujeres afrocolombianas que se ven obligadas a desplazarse a las ciudades, este hecho implica violaciones múltiples a sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales, y formas de discriminación racial y discriminación por razones de género.

Ø       En el Chocó las mujeres no escapan a la humillante práctica del abuso sexual ejercido por los actores armados que ven el cuerpo de la mujer como un botín de guerra.

Ø       La maternidad no planeada o impuesta por el abuso de actores armados se convierte en un asunto que adquiere cada vez dimensiones más altas, pues proporcional a la cifra de desplazamientos está el número de embarazos que se producen en refugios y que no cuentan con controles prenatales y mucho menos con condiciones emocionales y económicas, para garantizar que el futuro niño o niña pueda sobrevivir dignamente.

Ø       Por el conflicto y el desplazamiento forzoso las mujeres padecen todas las consecuencias de la inestabilidad familiar, son muchos los casos en los que quedan sin hijos y esposos, teniendo por ello que asumir solas la carga económica de todo su núcleo familiar. 

Ø       Los índices de trastorno emocional en las mujeres son cada vez más altos, ellas son obligadas a buscar por el río y la selva los cadáveres de sus compañeros, hijos e hijas, y en el peor de los casos a sepultarlos de afán, sin cumplir con los rituales funerarios que refuerzan su cultura.

NI GUERRA QUE NOS DESTRUYA, NI PAZ QUE NOS OPRIMA.

            Movilización Nacional de Mujeres al Chocó  (Extracto del comunicado)

 

 

* La violación de mujeres del bando perdedor por los soldados vencedores tiene una larga tradición. En el siglo XII los Cruzados violaban a las mujeres en nombre de la religión. En el siglo XVIII los soldados ingleses violaban sistemáticamente a mujeres escocesas durante la subyugación de Escocia. También fue un arma de terror usada por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y un arma de venganza empleada por el ejército soviético en la Segunda Guerra Mundial. Hace medio siglo, la violación fue proscrita por los Convenios de Ginebra, normas internacionales que rigen los conflictos. En ellas se afirma: «Las mujeres serán especialmente protegidas... contra la violación, la prostitución forzada y todo atentado a su pudor».

         La violación por soldados es un acto de tortura, y está claramente prohibida por las normas que rigen los conflictos bélicos y las normas internacionales de derechos humanos. Sin embargo, en casi todos los conflictos armados modernos se producen abusos sexuales contra las mujeres porque sus cuerpos se consideran un legítimo botín de guerra. La violación no es un accidente de la guerra. Su uso generalizado en tiempos de conflicto refleja un desprecio por sus víctimas, desprecio nacido de las desigualdades que la mujer afronta en la vida diaria en tiempo de paz.

Mujeres violadas por soldados en Cachemira estaban desesperadas: unas se suicidaron, otras fueron abandonadas, todas repudiadas,…

Un alto funcionario de las Naciones Unidas afirmaba refiriéndose al conflicto en la antigua Yugoslavia: “la violación se usaba como instrumento de limpieza étnica... Existen informes fidedignos de violaciones públicas, por ejemplo, realizadas ante un pueblo entero, con el fin de aterrorizar a la población y de forzar a los grupos étnicos a huir.”

Las violaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad son una forma especialmente opresiva de tortura…Cuando un soldado viola a una mujer, esa violación no es un acto privado de violencia, sino un acto de tortura del que es responsable el Estado.

Indymedia


* Los crímenes sexuales cometidos durante los conflictos, y la especificidad de la violencia que se ejerce contra las mujeres, saltaron a la luz pública durante la pasada década, ante las evidencias de que las violaciones en masa, los secuestros y la esclavitud de mujeres fueron utilizados como instrumentos de limpieza étnica en las guerras de Bosnia-Herzegovina y Ruanda. Sin embargo son moneda común en los conflictos armados. La violación se utiliza para  conquistar y humillar al enemigo, como medio de pago para los soldados y como arma para aterrorizar a las poblaciones civiles, además de servir de escarnio público de mujeres relevantes social y políticamente. Al considerarlos asuntos de naturaleza “sexual”, estos actos se despolitizan y se traspasan al ámbito de lo privado, una concepción errónea ya que sus objetivos no son sexuales sino militares, estratégicos y políticos. 

Según Women for Women International, de las más de 200.000 personas asesinadas durante el conflicto de Bosnia, casi la mitad eran mujeres y niños, y veinte mil mujeres y niñas fueron violadas en los primeros meses del mismo (una cifra que otras fuentes elevan a 60.000). Durante el genocidio de Ruanda de 1994 las milicias hutus usaron las violaciones en masa para desestabilizar a los tutsis y minar su resistencia como comunidad. Se calcula que entre 250.000 y 500.000 mujeres fueron violadas, que existen unos 5.000 niños fruto de esas violaciones y que han provocado grandes cambios en la estructura demográfica del país.

Mabel González Bustelo   Investigadora del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH)

 

 

* Acerca de la República Democrática del Congo, UNICEF pone de relieve las consecuencias que han tenido para los niños y niñas de ese país los largos años de conflicto y desorden. Aún en los lugares de la República Democrática del Congo donde ha cesado la lucha, la violencia sexual sigue lastimando a los niños, las niñas y las mujeres.

         "La violencia sexual es aquí cosa de todos los días", afirma Michel Magayane, un trabajador social. "Todos los días ocurren nuevos casos…Los culpables pertenecen, en su mayoría, a las fuerzas militares, y cree que en más de un 70% de los casos se trata de violaciones de niños y niñas. La víctima más joven tenía cuatro años de edad.”

         Se calcula que cientos de miles de mujeres, niños y niñas han sido violados en la República Democrática del Congo, una nación lacerada por la violencia sexual. "Durante la guerra, las violaciones se usaban como arma para humillar a las mujeres y fracturar a las familias", afirma la profesora Pierra Kalala, una psicóloga que ha trabajado en las regiones del país más afectadas por ese flagelo. "La mayoría de las mujeres viven hoy en un estado de temor".

         Unicef

 

* Efectivamente estamos ante un fenómeno generalizado. Pueden citarse numerosos ejemplos repetidos en conflictos armados, todos ellos escandalosos y espeluznantes: Costa de Marfil, África Central, Sierra Leona, Colombia, Sudán, Grandes Lagos, India, Guatemala, Bangladesh, Chechenia, etc. etc.

         Los actores armados utilizan el cuerpo de las mujeres como botín de guerra para sembrar el terror en las comunidades, imponer control militar para obligar a la gente a huir de sus hogares y apropiarse de su territorio, vengarse de los adversarios, acumular ‘trofeos de guerra’ y explotarlas como esclavas sexuales.

La violencia sexual generalmente se presenta como una forma de humillar al enemigo: es un medio para alardear ante los hombres de la parte contraria y para demostrarles que no han sido capaces de proteger a sus mujeres. Es un mensaje de castración y mutilación al enemigo…La violación es utilizada como un acto simbólico que desmoraliza al otro. La violación de las mujeres se usa para exacerbar los sentimientos contra el enemigo. También es común la fecundación forzada para humillar aún más a la víctima y a su comunidad, obligándola a concebir al hijo del contrario”. Así lo indica el informe de la Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, Radhika Coomaraswamy.

La violencia sexual también es utilizada como forma de intimidación, castigo, represalia o presión para obtener información. Es una forma de castigar a los hombres. En este sentido, la violencia sexual implica el ejercicio del poder sobre las mujeres, pero en el fondo significa el ejercicio del poder sobre los hombres: es una manera de recordarles que las mujeres son parte del botín. La violencia sexual busca quebrantar emocionalmente a los hombres y poner en entredicho el modelo hegemónico de masculinidad en la comunidad en la que viven.

Para Clara Elena Cardona, de la Casa de la Mujer –ONG que trabaja por los derechos de las mujeres– la violencia sexual se fundamenta en una cultura patriarcal, determinada para que los varones tengan el poder y las mujeres queden supeditadas a ellos. En el conflicto armado se profundiza la discriminación. A través del cuerpo de las mujeres hay venganza hacia el enemigo: son premios de guerra.

Se trata de una infracción al Derecho Internacional humanitario, pueden considerarse crímenes contra la humanidad, pueden ser considerados crímenes de guerra,…Pero en el marco del conflicto armado la violencia sexual queda oculta detrás de otros delitos que se consideran más importantes, como el homicidio o el desplazamiento. Así, en las estadísticas se contabilizan estos delitos pero no el abuso sexual que en algunos casos se presenta previo a ellos. (Hechos del Callejón, revista del PNUD)

         Confirma un informe de Amnistía Internacional: “Como arma de guerra, la violación se utiliza estratégica y tácticamente para alcanzar objetivos específicos en muchas formas de conflictos. Se utiliza para conquistar, expulsar o controlar a las mujeres y sus comunidades en tiempo de guerra…Como forma de tortura basada en el género, se utiliza para obtener información, castigar, intimidar y humillar. Es el arma universal para despojar a las mujeres de su dignidad y destruir su sentido de la identidad. También se utiliza para aterrorizar y destruir comunidades enteras…”


Como en otras ocasiones, invitamos a quienes tengan algo de vergüenza y coraje a seguir profundizando en el tema. El problema es tan estremecedor como evidente. ¿Tendrán razón esas mujeres que insisten en que no conseguimos entender, sobre todo los varones, hasta qué punto está pisoteada pública y oficialmente su dignidad…? ¿Tendrán razón quienes afirman que muchos hombres encierran un violador en potencia en su interior…?

 

d.t.