mujer6  (Enero/2000)

Admirable testimonio de un grupo de mujeres valientes y consecuentes... ¿Alquien quiere saber lo que es la lucha no-violenta?

MUJERES DESARMANDO POR LA VIDA Y LA JUSTICIA

Lotta Kronlid

Con las primeras horas del día 29 de enero de 1996, tres mujeres abrieron un agujero en la valla de la fábrica de armas British Aerospace (BAe) en Warton, colgaron grullas por la paz sobre el agujero y entraron en el recinto como Seeds of Hope - East Timor Ploughshares (Semillas de Esperanza Convertidoras en Arados de Timor Oriental). Ellas desarmaron el avión. Golpearon con sus martillos en el panel de control de las armas, en el fuselaje, en el morro, en las alas; pegaron carteles con fotografías de niños y niñas y otra de una mujer que había sido disparada en la masacre de Sta. Cruz en 1991 en Dili, Timor Oriental, (durante la cual murieron o desaparecieron al menos 528 mujeres, hombres, niños y niñas) y decoraron el avión con una pancarta que decía: "mujeres desarmando por la vida y la justicia".

Una cuarta mujer Andrea Needham, parte del grupo, quien ya había expresado claramente su intención de participar en cualquier acción encaminada a convertir los Hawks en arados, tomó parte dando publicidad a la acción y retando a los tribunales de justicia para que usaran el Acta Británico de Genocidio y declarasen ilegal la venta de los Hawks a Indonesia.

"Yo estaba con aquellas mujeres esa ventosa noche bajo la luz de la luna. Las cuatro estamos ahora en la cárcel de mujeres de Risley, esperando juicio. Se nos ha acusado de daño criminal. El Hawk desarmado ya no viajará a Indonesia para esparcir la muerte y el terror sobre Timor Oriental".

En 1975 Indonesia invadió Timor Oriental, acababa de conseguir la independencia después de haber sido colonia portuguesa durante 500 años. En los 20 años que han pasado desde la invasión han muerto 200.000 personas, un tercio de la población, a manos de los militares de Indonesia.

El gobierno de este país tiene un impresentable récord contra los derechos humanos en su propio país -y es responsable de innumerables abusos contra los derechos humanos en Timor Oriental.

Esta ocupación brutal está apoyada moral y militarmente por los gobiernos occidentales y sus fabricantes de armas. En 1993 se concedió a BAe una licencia por parte del gobierno británico para la venta a Indonesia de 24 Hawks, avión de ataque. Hay numerosos testigos presenciales que cuentan los ataques de los Hawks en bombardeos previos en Timor Oriental y es prácticamente seguro que los aviones vendidos en esta ocasión a Indonesia también serán utilizados contra Timor Oriental. Gran Bretaña está sacando un buen provecho de la ocupación de Timor Oriental, es cómplice del genocidio cometido por Indonesia con el fin de conseguir acuerdos favorables en el comercio que mantiene con este país para obtener madera, petróleo y minerales.

Hay mucha gente en Gran Bretaña que ha expresado de mil formas su preocupación por la inmoralidad y la ilegalidad de esta venta y que exigen de la empresa BAe y del gobierno que no se lleve a cabo. El gobierno y Bae tienen por su parte la firme decisión de continuar con la venta sin importarles cuáles pueden ser las consecuencias para quienes viven en Timor Oriental.

Hemos decidido poner en práctica de una forma seria las palabras del profeta bíblico Isaías: "convertir las armas en arados", y hemos comenzado a prepararnos literalmente para convertir los Hawks en arados usando nuestros martillos. No hemos sido las primeras en tener esta inspiración.

Por todo el mundo son muchas las personas que han desarmado de forma pública y noviolenta una gran cantidad de armas y, en su mayoría relacionadas con lo nuclear y fabricadas para ser exportadas. Se han realizado, desde primeros del año 1980, 57 acciones destinadas a convertir armas en arados, realizadas por trabajadores y trabajadoras por la paz, monjas, personas dedicadas a la política local, conductores de camiones, enfermeras, madres, padres, abuelas... la nuestra fue la número 56.

Durante un año debatimos sobre la forma de la acción tratando de analizar la posibilidad de ir a la cárcel, compartiendo nuestras preocupaciones y temores, apoyándonos las unas a las otras, y por supuesto planeando cómo hacerlo. Tuvimos exquisito cuidado de asegurarnos que la acción fuera noviolenta; por ejemplo por medio de juegos de rol experimentamos cómo podría ser el encuentro con guardias de seguridad agresivos (el que después vino a arrestarnos era verdaderamente pacífico).

Creemos que nuestra acción, además de ser moralmente correcta es legal. Tomar parte e un genocidio es un grave crimen para la ley británica. Al desarmar el Hawk actuamos de forma noviolenta intentando prevenir que la Bae y el gobierno británico pudieran colaborar o consentir la comisión de un genocidio en Timor Oriental por parte de Indonesia.

Fuera de la cárcel otras mujeres (y hombres) están haciendo montones de trabajos excelentes para dar publicidad a la acción, para apoyarnos en la cárcel y para continuar con la resistencia al comercio de los Hawks. Su trabajo es igual de importante que el nuestro ya que consigue que la acción complete su éxito.

Si nosotras en Occidente, arriesgando mucho menos que las mujeres de Timor Oriental e Indonesia resistiéramos de forma tan positiva y apasionada, pararíamos físicamente y de forma noviolenta todo comercio de armas de nuestros países hacia Indonesia, y entonces la paz y la justicia en sus vidas y en sus trabajos sería mucho más fácil de lograr.

Cuatro mujeres en Gran Bretaña han conseguido prevenir que un avión de guerra Hawk, de 2.600 millones de pesetas, se envíe a Indonesia para cometer un genocidio en Timor Oriental. Imaginad lo que podrían hacer diez mujeres, o cincuenta... o mil.

Hace unos días ha salido la sentencia. A continuación transcribimos las palabras de Ricarda A. Steinbrecher, que formó parte del grupo que apoyó desde fuera.

"¡Inocentes, Inocentes de todo cargo¡ Las lágrimas llenaron nuestros ojos sin poder creer lo que estábamos escuchando. Según el jurado popular las acción de estas mujeres había salvado un gran número de vidas. Corrimos por entre los policías hasta alcanzar la escalera que nos llevaba a la calle. Allí esperaban impacientes unas cuantas personas, amigas y amigos, periodistas, gente del grupo de apoyo, todos y todas en un mar de nervios esperaban el veredicto. Cada uno y cada una sobrellevaba la espera como podía, rezos, ritos, meditaciones, repartiendo información entre las personas que pasaban por allí, debatiendo o sencillamente cruzando la plaza de un lugar a otro, durante toda la mañana y toda la tarde. Muchas de estas personas habían estado allí, cada día, durante toda la semana. Con su presencia querían llamar la atención de la opinión pública, de una forma u otra, sobre lo que estaba pasando en Timor Oriental y la complicidad en el genocidio de Indonesia del Gobierno Británico y de British Aeroespace.

Inocentes, eso era lo que llevábamos dentro de nuestros corazones y en nuestros pensamientos durante todo el juicio, durante los todos los días de los seis meses que nuestras amigas pasaron encerradas en prisión por haber actuado para evitar un genocidio. ¡Que maravilloso día para la justicia y para Timor Oriental¡ Salí corriendo a través de las puertas giratorias sintiéndome tan libre como si yo hubiera sido personalmente devuelta a la libertad tras pasar seis meses en la cárcel. Grité: ¡Inocentes¡ y toda la plaza estalló en gritos y aplausos, risas y lágrimas. Mientras que lo celebrábamos sabíamos que mucha otra gente en distintos lugares del mundo lo estaban celebrando también, incluída la gente de Timor Oriental. Esta acción había sido verdaderamente una auténtica forma de desarmar para la vida y la justicia. Todo el mundo se abrazaba, sabiendo que todos y todas formábamos parte de un momento histórico, haciendo girar la ruedas hacia una nueva esperanza que acababa de nacer".

Ricarda