Noviembre-2007

 

 

Mujeres discriminadas: ¿Es tan difícil entenderlo?

 

Lo pidieron ellas dos en 1999, ante la Asamblea General de la ONU, las dos representantes de la República Dominicana, Magali Pineda y Ángela Hernández. La Asamblea aceptó oficialmente el 25 de noviembre como Día Internacional de la No Violencia hacia las Mujeres.

Se trata de llamar la atención sobre las diversas formas de violencia que viven las mujeres por el solo hecho de serlo.

Tuvo sus dificultades dentro de la ONU: “Fue muy interesante, porque al llegar aquí mucha gente no quería que se hablara sobre el tema de violencia contra las mujeres. Había mucho temor. Entonces se hizo una semana de denuncia, pero incorporando también violencia en el trabajo y la violencia social, y se dedicó un día a la violencia sexual y otro día a la violencia doméstica” declaró Pineda.

 

A aquellos ciudadanos les resultaba muy difícil entenderlo. Habían escuchado a su gobierno hablar de la igualdad, de la Ley de Igualdad, de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

No pueden entender que muchas mujeres temen a los hombres. 

Germaine Creer, en su libro “La mujer completa”, señala que: las mujeres pueden soportar insultos y humillaciones cotidianos durante años, sufrir violaciones y abusos sexuales reiterados y a pesar de todo guardar silencio. Tolerar una vida de patadas y golpes propinados por un marido, porque tienen miedo. Soportan sufrimientos sin fin porque las han convencido de que si huyen, las seguirán y ellas y sus hijas e hijos sufrirán castigos aún peores. La mujer paralizada por el terror es una figura destinada a ser maltratada. No ve escapatoria ni salvación posible porque está cegada por el miedo.

 

Siempre el miedo. Los hombres temen que las mujeres se burlen de ellos. Las mujeres temen que los hombres las maten.

Comenta Toñi Villén: Diversas encuestas sobre el temor a ser víctima de un delito nos indican que entre las mujeres el temor es tres veces mayor que entre los hombres. Ese temor se lo han inculcado a las mujeres quienes desean protegerlas. Decimos a nuestras hijas que no hablen con desconocidos, que no se entretengan cuando las mandamos a hacer algún recado, que vuelvan directamente a casa al salir del colegio… Y este miedo no es racional. La finalidad no es protegerlas sino generar y mantener un sentimiento de temor… El miedo de las mujeres es una construcción cultural, instituida y mantenida por hombres y mujeres en interés del grupo masculino dominante…

         El padre que insiste en ir a buscar a su hija adolescente cuando ésta sale por la noche le está instalando inconscientemente miedo, a la vez que ejerce un control consciente sobre ella. Su hijo adolescente corre mayor peligro pero al padre jamás se le ocurriría ofrecerse para llevarle a casa cuando sale con sus amigos. El clima de amenaza en el que se sienten envueltas las mujeres es en su mayor parte un fraude.

 

Según Amnistía Internacional: La desconfianza en las autoridades aparece como una constante en los testimonios de mujeres víctimas de violencia de género en el ámbito familiar en el Estado español… Los tratados internacionales que prohíben la violencia contra la mujer no son sólo palabras, deben respetarse. La violencia contra las mujeres tiene relación con el poder y los prejuicios. Tiene relación con la impunidad y la desigualdad que no son abordados y, sobre todo, tiene relación con la voluntad política…

         Las mujeres en el Estado español que sufren abusos por parte de sus parejas o ex parejas no acuden a las redes públicas de asistencia y protección ante la violencia de género, ni son detectadas por los servicios de salud y servicios sociales. Existen sectores de mujeres que se encuentran marcadamente excluidos o tropiezan con barreras específicas para acceder a tales recursos agravando su vulnerabilidad y desprotección. Aquellas que toman la decisión de denunciar o buscan protección en las autoridades públicas, suelen encontrar un trato inapropiado que en ocasiones incluye la desinformación.

         Las víctimas de abusos a manos de sus parejas y ex parejas no cuentan con información accesible sobre sus derechos ni sobre los recursos previstos,…las denunciantes no disponen de una asistencia letrada efectiva y de calidad… El riesgo para ellas y sus testigos no es adecuadamente valorado por los jueces quienes, en no pocas ocasiones han tomado decisiones basadas exclusivamente en apreciaciones sobre la peligrosidad pública del encausado. Todo ello mina severamente el derecho de las víctimas a un recurso efectivo y a un proceso justo e imparcial.


Y sigue sin entenderse que la causa subyacente de toda violencia hacia la mujer en cualquier parte del mundo es la discriminación, que les niega la igualdad respecto de los hombres en todos los aspectos de la vida. La violencia tiene su origen en la discriminación y a la vez ésta sirve para reforzarla. Así lo ha declarado AI en su campaña mundial “No más violencia contra las mujeres” y así lo llevan denunciando durante años los movimientos feministas. La violencia contra las mujeres es un escándalo en materia de derechos humanos y es que es la violación de derechos humanos más universal, oculta e impune de cuantas suceden en la actualidad. Prevenir la violencia contra las mujeres nos exige hacer frente a las actitudes y estereotipos religiosos, sociales y culturales que menoscaban a la mujer como ser humano.


Los asesinatos de mujeres no cesan ni en España ni en otros lugares de la Tierra.

En España se cuentan 69 asesinadas a finales de Noviembre-2007, más que en todo el año 2006.

En Perú, por ejemplo, una de cada cinco mujeres es golpeada, violentada sexualmente o de algún tipo de abuso de su pareja, revela Guestalt de Lima. El 47% de mujeres sufre maltrato, cada dos minutos una mujer es maltratada.

Tres mujeres por minuto viven violencia sexual en México. 180 mujeres cada hora son violadas en alguna casa, en una calle vacía, en una oficina, en una playa, en un auto. Cada año el 95% de los violadores en México salen impunes de una denuncia penal.   

Lydia Cacho apunta: ¿Cómo aprenden los hombres a relacionar el sexo y la violencia en la pubertad?...Basándome en cientos de testimonios de chicos, obtenidos en mis investigaciones, me gustaría proponer una nueva teoría sobre la identidad psicosexual de los varones. No creo que los hombres tengan una violencia innata, que sean sus hormonas las que les hacen así ni que no haya ninguna solución...

         Mi opinión es más esperanzadora: creo que la ideología ha decretado que los "verdaderos hombres" son violentos por naturaleza y que, por tanto, cualquier tendencia innata en ese sentido es exagerada. Como esa ideología la trasmite la cultura, podemos cambiarla.   
         En otras palabras, cuando los varones reciben las burlas despiadadas de otros chicos en el colegio, con expresiones como "niño de mamá" (si no va con los demás chicos) o "deja de ser una mariquita, actúa como un hombre, mocoso de mierda", aprenden que para entrar en el entorno "masculino", para que otros varones los respeten y para encontrarse su sitio en el mundo y obtener un trabajo, tienen que dejar de lado todo lo que se considera conducta "femenina", "cariñosa", "infantil", y ser "viriles"; que significa ser lo contrario de "femeninos", identificarse con los hombres, juntarse con ellos y marginar a las mujeres. Muchas veces tienen que mostrar esa identificación rechazando a su madre (o hermana) delante de un grupo de jóvenes o de hombres, tomar partido por ellos, "contestarle mal" a ella delante de los demás, etcétera.

         Al mismo tiempo los chicos aprenden (a través de la pornografía, la Iglesia y el Estado) que el objeto de deseo sexual apropiado para ellos es una mujer: el objeto.

         Por consiguiente, a medida que crecen, tienen que arreglárselas para combinar el desprecio que han aprendido a expresar respecto a las mujeres y "las cosas femeninas", con el deseo sexual hacia ellas. En este contexto, ¿es de extrañar que les pueda parecer normal y erótico querer humillar a las mujeres al mismo tiempo que desean besarlas?.

 

Son un grupo de psicólogas: Inmaculada, Vanesa, Raquel, Blanca, Lucía, Elena…

Después de un análisis previo, concluyen: denunciamos y recordamos que

- Vivimos en una sociedad patriarcal y machista en la que sigue predominando el punto de vista masculino de poder y control, tanto en los hombres como en las mujeres.    
- Que la violencia contra las mujeres es la desigualdad entre géneros llevada al extremo.    
- Que no solo son las muertes que salen en la tele, sino también el control, la dominación, la superioridad del hombre maltratador, la infravaloración, etc... que sufrimos todas las mujeres día a día de forma más o menos explícita.      
- Que cada persona es parte de este problema ante esta devastadora lacra social, y por eso, también forma parte de la solución apoyando iniciativas sociales o aportando soluciones personales.        
- Que nos concienciemos porque somos corresponsables, porque educamos a las próximas generaciones y estamos trasmitiendo estos valores a la juventud.        
- Y, por tanto, está en manos de todos y todas el poner nuestro granito de arena para atajar esta grave problemática de nuestra sociedad, y aunque individualmente no podemos cambiar el mundo sí podemos intervenir en nuestro entorno más cercano, denunciando el maltrato y apoyando a las víctimas.    

Como psicólogas demandamos:  
- Formación e intervención con conciencia y perspectiva de género en policías, juezas y jueces, fiscales, médicas y médicos, abogadas y abogados, periodistas, profesorado, educadoras y educadores sociales; profesionales de la salud (incluyendo a psicólogas y psicólogos como profesionales sanitarios), con un abordaje integral y crítico del problema, para que detecten los mecanismos que minimizan la violencia, que la niegan, la ocultan y la justifican o la legitiman.       
- Programas específicos de prevención de violencia de género en centros educativos, con jóvenes en sus barrios y zonas de ocio; en instituciones públicas; en asociaciones y organizaciones sociales; en los medios de comunicación (formación específica en el tratamiento de las noticias y en esclarecer la violencia contra las mujeres); mostrando el abuso de poder y control masculino a través de los privilegios en la cultura, a lo largo de los siglos, de los hombres sobre las mujeres.      
- Atención psicológica a las víctimas en cada centro de salud u otras organizaciones a las que acuden estas mujeres.       
- Programas psicológicos específicos para intervención con hombres maltratadores en los que se les desmonten sus erróneas creencias machistas, con un seguimiento mínimo de dos años.  
- Programas psicológicos específicos de prevención de violencia para hombres en los Ayuntamientos, en los organismos públicos, en los centros de salud, en las cárceles; en los clubes deportivos; en asociaciones de vecinas y vecinos, en organizaciones sociales para desmontar prejuicios, mitos y las abusivas prácticas de poder, dominación y control de hombres sobre mujeres, para que practiquen resolución pacífica de conflictos, la negociación, la comunicación, la escucha, el saber ponerse en el lugar de la otra persona en el ámbito privado sin dominación masculina ni subordinación femenina.     
- Buena ejecución de las medidas planteadas en la Ley con evaluación, seguimientos y recursos para desarrollarlas.

Bego Medina añade un llamado a las mujeres:

         Mientras todas nosotras no seamos conscientes de nuestra situación, mientras nos creamos, sin hacer una reflexión, todas las leyes de igualdad, mientras creamos que realmente todo ha cambiado, que estamos viviendo en la panacea de la igualdad, no llegaremos nunca a una situación de verdadera equidad. Cuando logremos que todas las mujeres tengamos la autoestima y recursos suficientes como para no permitir que nos traten de manera indigna, entonces podremos decir que las cosas han cambiado. 

         En general cuando hablamos de la situación de la mujer lo hacemos desde el punto de vista de víctimas. Aunque sea una realidad que las mujeres en todas las partes del mundo suframos tratos discriminatorios, yo me empiezo a preguntar si ésta es otra trampa de las tantas en las que nos hace caer esta sociedad patriarcal para seguir perpetuando algo contra lo que llevamos luchando mucho tiempo: la imagen de las mujeres como sexo débil.

         Por lo tanto creo que ya es hora de que nos creamos de verdad la fuerza que tenemos y que hemos demostrado a lo largo de la historia, que a pesar de todos los obstáculos, de todas las agresiones que hemos sufrido, de todas las soledades que hemos sentido, siempre ha habido mujeres en todos los campos, que han hecho cosas muy importantes para que este mundo sea un poco mejor, por no hablar de todas las mujeres anónimas que contribuyen a construir una sociedad más justa y feliz.        En definitiva que nosotras tenemos que ser las primeras en creernos que podemos ser las dueñas de nuestras vidas y las dueñas de nuestros sentimientos, que por el hecho de haber nacido mujeres recibimos muchas veces un trato totalmente injusto, pero también por la misma razón poseemos un montón de cualidades y capacidades que siempre se han desvalorizado, tachadas de “cosas de mujeres” y que nos corresponde a nosotras reivindicarlas, no solamente para las mujeres sino para toda la humanidad, por entender que dichas cualidades y capacidades pueden contribuir a que este mundo vaya “un poco” mejor.          

 

PALABRAS DE MUJERES, QUE PUEDEN AYUDARNOS A ENTENDER EL POR QUÉ SON DISCRIMINADAS A LO LARGO Y ANCHO DEL MUNDO.

 

(d.t.)