Enero-2008

 

La Ley y la Mujer

 

Resulta llamativo el título del comentario. ¿Acaso las leyes no son normas o preceptos generales sin distinción de género? ¿Acaso las leyes no amparan a todos por igual? ¿A qué viene ese distintivo referido a la mujer…?

Claro que alguien respondió inmediatamente a esos interrogantes con otro: ¿Acaso la mujer es tratada con igual dignidad en la sociedad que el varón?.

Y así surgió la ocurrencia de realizar esa comparativa entre ley y mujer.

Se nos dirá que es cuestión de perspectiva, de puntos de vista,… Los hechos son el mejor comprobante. Hagamos un breve recorrido.

 

En Irak, varios grupos de milicianos llevan tiempo asesinando mujeres. Porque según ellos no se someten a las normas islámicas estrictas. Muchas mujeres se ven obligadas a escapar de sus hogares. Más de 40 mujeres fueron asesinadas en Basora en los últimos cinco meses. Se supone que son muchísimas más, cuyas familias no informan por miedo al escándalo. Son varones quienes interpretan la ley, son varones quienes las hacen más rigurosas en una u otra época (hace cuatro años eran más benévolas), son varones quienes juzgan cuál mujer la cumple o no.

Las mujeres que no llevan el hiyab se están convirtiendo en los principales blancos de las milicias. “Pueden verse carteles escritos en rojo sobre los muros de toda Basora advirtiendo a las mujeres que no lleven maquillaje y no salgan fuera de sus casas sin cubrirse de la cabeza a los pies”, dijo Alwan.

Los vecinos comentan que varias de las víctimas fueron acusadas de ser “malas” antes de ser secuestradas. Después aparecían muertas en vertederos, con señales de haber sido violadas y torturadas. Muchas con una nota al lado: “era mala”.

Un clérigo chií de Bagdad habló a IPS: “Somos un país islámico y debemos respetar las restricciones de nuestra religión”, dijo. “No debemos permitir que la corrupción invada nuestras familias bajo la bandera de la libertad y de tanto disparate.”    

Son varones quienes interpretan la religión y la imponen.

Los clérigos sunníes son más condescendientes.

 

En España, por ejemplo, se cuentan las víctimas de género por decenas. Y cada vez más defensores de la ley se cuentan como verdugos:

En diciembre, un guardia civil mató a su pareja de un tiro en la cabeza. Sucedió en Pontevedra. La víctima había acudido esa misma mañana al cuartel para presentar una denuncia por amenazas. El esposo le insistió a que retirara la denuncia y al no conseguirlo la mató. Asesinato acelerado porque la mujer quiso hacer uso de la ley.

Otro guardia civil fue detenido por maltratar a su ex pareja en las viviendas de la Comandancia de Málaga. Curiosamente, fuentes de la Guardia Civil dijeron que la Institución no tenía previsto informar sobre esta noticia (EFE 21-12-2007). ¿Acaso la mujer no era sujeto de derecho? ¿Acaso el guardia no estaba infringiendo la ley? ¿Por qué no pensaban informar?

 

La Comisión Mexicana de Defensa de Derechos Humanos (CMDPDH) informa del feminicidio en Ciudad Juárez. Se habla de 442 mujeres asesinadas. Los presuntos culpables y los servidores públicos involucrados se mueven libremente con total impunidad. Asesinos que están por encima de las leyes. Las autoridades, responsables del cumplimiento de la ley, miran para otro lado, se quedan en revisar eternamente los expedientes.

Se reconoció como gran avance la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, promulgada por Felipe Calderón. Pero aún no se ha homologado ni dotado presupuestariamente y, por lo tanto, no es efectiva. (CIMAC, 18-12-2007)

 

En Roma se manifestaron recientemente 150.000 mujeres contra la cultura de la violencia. Curioso lema: “Si tengo la violencia en casa, ¿de qué me sirve la policía?”. Aprovechando que el último asesinato de una mujer fue realizado por un gitano, el gobierno de Prodi aprobó una ley de seguridad xenófoba y racista haciendo culpables a los inmigrantes de la violencia contra la mujer. La manifestación denunció esa ley y la desmintió asegurando que la violencia contra la mujer se da principalmente en los propios hogares italianos. No dejaron intervenir a las parlamentarias en la manifestación, a las que tildaron de “hipócritas y vendidas”.

 

Un informe de UNICEF dice que casi la mitad de las mujeres africanas están obligadas a pedir permiso a sus maridos para ir al médico. Este organismo de Naciones Unidas manifiesta tranquilamente que la sumisión que padecen las mujeres en las regiones más pobres del planeta pone en peligro su propia salud y la de los niños. ¿Cómo queda eso de la igualdad de derechos?

 

Por muy tremendo que parezca el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, sin embargo ambos países se pusieron de acuerdo en una cosa: son dos de los ocho países que han rechazado la Convención de los Derechos de la Mujer. Se trata de una Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. (BBC 8-2007)

Tanto en EE.UU. como en Irán, las propias mujeres que se oponen a tratados internacionales como éste tienen argumentos parecidos. La doctora Janice Crouse, del conservador Instituto Beverly LaHaye, de EE.UU., calificó al tratado como "una lista de utopías ligeramente encubiertas".  Para la doctora  Crouse, cuando se habla de derechos de la mujer son utopías.

 

Según  Amnistía Internacional, al menos 36 países mantienen en vigor leyes discriminatorias contra las mujeres. Leyes que discriminan alas mujeres por razón de su sexo, concediéndoles menos derechos y en menor grado que a los varones. En Arabia Saudí las mujeres no pueden votar. En Camerún es el marido quien decide si la mujer trabaja o no. En Sudán se permiten los matrimonios forzados. En Chile el marido es el titular de la custodia conjunta de bienes.

Incluso, países que ratificaron la Convención de Derechos de la Mujer, lo hicieron formulando declaraciones o reservas que restringen su aplicación. Tras esas reservas existen leyes discriminatorias.

Para Amnistía Internacional, la discriminación por razón de sexo es la causa subyacente de la violencia contra las mujeres, la violación de los derechos humanos más extendida e impune que existe en el mundo. La discriminación está presente en la cultura y la religión, pero también en el marco jurídico del propio Estado sobre aspectos familiares, económicos, laborales y de otra índole.     
En algunos casos, las leyes admiten directamente la violencia contra las mujeres. En Nigeria, la violencia intrafamiliar está permitida por ley. En otros, la amparan, por ejemplo, permitiendo los llamados “delitos en nombre del honor”. En Líbano, según el Código Penal, un hombre que mata a su esposa o a otra mujer de su familia, puede conseguir que le reduzcan la condena si demuestra que cometió el delito en respuesta a una relación sexual socialmente inaceptable de la víctima

 

Según un informe publicado pro el Centro para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (3-2004): Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres demográficamente desaparecidas. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia de la violencia o el abandono por razón de su sexo. Como decía The Economist (11-2005), "cada periodo de dos a cuatro años, el mundo aparta la vista de un recuento de víctimas equiparable al Holocausto de Hitler".

Y todo resulta como muy legal y justificado:

En países donde el nacimiento de una niña se considera una maldición, se recurre al aborto y el infanticidio selectivos para eliminar a las niñas.

En donde los alimentos y la asistencia médica se destinan antes a sus hermanos, padres, maridos e hijos, las niñas mueren por abandono.

En países donde se considera a las mujeres propiedad de los hombres, los padres, hermanos y maridos las asesinan por atreverse a escoger sus propias parejas. Son los llamados asesinatos "de honor". A las novias jóvenes cuyos padres no pagan dinero suficiente a los hombres que se han casado con ellas se las mata; son las llamadas "muertes por dote".

El brutal tráfico sexual internacional de chicas jóvenes mata a un número incalculable de mujeres.

La violencia doméstica causa la muerte de un gran número de mujeres en todos los países del mundo.

Cada año, aproximadamente más de 600.000 mujeres africanas mueren al dar a la luz, por el poco valor concedido a la salud femenina.

Cada día, 6.000 niñas sufren la mutilación genital, según Naciones Unidas. Muchas mueren. Otras sufren dolores atroces durante el resto de su vida.        
Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cinco mujeres tiene probabilidades de ser víctima de una violación o un intento de violación a lo largo de su vida.

Un estudio, elaborado por las Organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS), señala que cada día siete millones de mujeres en Centro América sufre violencia, cerca de 2.5 millones son abusadas sexualmente y más de 3 millones son amenazadas por sus propias parejas.  

Auténtico genocidio por mucho que se justifique o se poye legalmente. ¿Cuántos tribunales se han creado para juzgar a quienes cometen estos crímenes?  

Históricamente, muchas costumbres se convirtieron en leyes. Curiosamente numerosos refranes españoles eran slogans referentes a las costumbres. Veamos algunas muestras de la valoración que se ha tenido a las mujeres:

«Mujeres sin pulgas, pocas o ningunas», «ni mujer sin tacha ni mula sin raza», «viudas, casadas y doncellas, ¿buenas son todas ellas!».

Y se aconsejaba al varón cómo comportarse: «No hay mejor cuchillada que a la mujer y al fraile dada», «a la mujer y a la gallina, tuércele el cuello y darte ha la vida», «la mujer y el asno se enderezan a palos», «asnos y mujeres por la fuerza entienden», «manda San Roque que a la mujer no se la toque: y explica su hermano que no se las toque con la mano».

Mucho más actual es la hoja parroquial valenciana 'Aleluya', en la que el teólogo Gonzalo Gironés, catedrático de Cristología y Mariología en la Facultad de Teología de Valencia, justifica los malos tratos y muertes que reciben las mujeres: «Más de una vez provocan con su lengua». «Por cada mujer muerta a manos de un hombre en 2005 hubo 1.350 niños asesinados por voluntad de sus madres».

Lo pondremos al lado del imán de Fuengirola, Mohamed Kamal Mustafá, que escribió un libro en el que se explicaba cómo pegar a una mujer sin dejar marcas.

O de aquel juez de Lleida, el de la ‘sentencia de la minifalda’, que convierte a la mujer culpable por provocación.

 

En Afganistán, cada 30 minutos, una mujer muere de complicaciones relacionadas con el parto y los matrimonios forzados están ampliamente difundidos. ¿Costumbre o ley?. Ahora se llaman “prácticas”, como algo que está establecido sin más. En todo caso, impuestas por los varones.

Las familias de cultivadores desesperados por sus plantaciones de amapola arrasadas por el gobierno recurren a la práctica tradicional de pagar sus deudas entregando una hija a un pariente del acreedor.

Habitualmente se celebra una ceremonia de casamiento por el bien de la propiedad. El problema es que la mujer también es tratada como propiedad.

Otra práctica afgana llamada "baad" cayó sobre una niña de siete años. La menor, cuyo padre había abusado sexualmente de otra de 10 años, fue dada en matrimonio al hermano de la víctima. Fue esclavizada y abusada sexualmente durante dos años antes de ser devuelta a su familia.

Hangama Anwari, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, dijo que las víctimas no podían esperar justicia del sistema. Según ella, los tribunales, dominados por hombres, estaban sesgados en contra de mujeres y niños.

La violencia contra las mujeres es ampliamente aceptada por la comunidad e inadecuadamente abordada por el gobierno y los jueces. "Los códigos sociales, invocados en nombre de la tradición y la religión, son usados como justificativo para negar a las mujeres el goce de sus derechos fundamentales", dijo Amnistía en su informe 2005. (IPS, 4-2006)

 

En Perú, el parlamentario Supa denunció legalmente al ex-ministro fujimorista Aguinaga por impulsar un programa de esterilización forzada que privó del derecho a ser madres a 363.000 mujeres peruanas.

Una medida, supuestamente muy legal al estar promovida por el propio gobierno Fujimori, para el control de la natalidad, fue la llamada AQV (Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria). Bajo diversos pretextos, con falsas promesas o mediante el miedo, los equipos del Ministerio de Salud fueron ligando trompas de mujeres de las zonas más empobrecidas.

Para convocar a las mujeres y proceder a su esterilización, se organizaban los llamados “Festivales de Salud”. (IPS 7-2006)

 

Son algunas muestras. Sobran los juegos de palabras y sobran las justificaciones. Las mujeres no son tratadas con igual dignidad y respeto que los varones. Los varones han impuesto normas, leyes y costumbres discriminatorias contra las mujeres. Es una discriminación de género y por ello que se hable de genocidio. Es la violencia más extendida en todo el mundo, sin distinguir entre países pobres y ricos, dictatoriales o democráticos, aunque algún varón salte inmediatamente a señalar matices y distingos de grado.  

Naturalmente que ESTÁN JUSTIFICADAS ABSOLUTAMENTE TODAS LAS MEDIDAS Y MANIFESTACIONES QUE BUSQUEN TERMINAR CON ESTAS DISCRIMINACIONES E INJUSTICIAS.

 

d.t.