Octubre-2000

 

Mientras que, los que detentan el poder económico en el mundo y, por tanto,

el poder de decisión,  preparan la Cumbre del Clima de la Haya (¡otra más!),

 desde otros ámbitos brotan voces en defensa de la naturaleza, que, como siempre,

tememos se estrellen contra el muro de los dueños del Planeta.

(entresacamos algunos párrafos del mensaje)

 

La desertificación: una amenaza para la fertilidad de la Tierra

El modo de vivir de 900 millones de personas –la sexta parte de la población mundial, que serán 1.800 en el 2025- está amenazado, porque su tierra está en peligro de convertirse en un desierto. Se estima que la desertificación afecta al 70% de todas las tierras áridas del mundo, con una superficie de 3,6 billones de hectáreas, es decir, la cuarta parte de las tierras del planeta. La desertificación es uno de los más serios, y más desconocidos para la opinión pública, problemas ambientales globales con el que nos enfrentamos. En nuestro país, más del 40% del territorio está afectado por la desertificación; en el 18% este fenómeno se manifiesta con alta intensidad.

La desertificación

La desertificación es un problema ambiental global de los más severos que nos encontramos, que amenaza la fertilidad de la tierra y por tanto la supervivencia de todos los seres vivos que la habitamos. La desertificación es el resultado de la interacción de diversas condiciones geográficas, climáticas y socioeconómicas con la forma en que los humanos utilizan los recursos naturales. En todo el proceso es el ser humano quién crea las condiciones propicias para la desertificación de los paisajes, siendo el clima y las sequías fenómenos favorables únicamente. Dicho de otro modo, el hombre desencadena el proceso y es la víctima del mismo.

Causas de la Desertificación.

 Entre las acciones humanas que favorecen este proceso encontramos:
- Sobreexplotación del suelo
- Prácticas agrícolas inapropiadas (uso y abuso de productos químicos...)
- Irrigación y riego inadecuados
- Sobrepastoreo
- Tala abusiva de árboles

Entre las causas de desertificación ajenas a la acción del hombre nos encontramos con la aridez del terreno, la intensidad y regularidad de las precipitaciones, las sequías, las altas temperaturas, la erosionabilidad del terreno, la reducción del contenido de materia orgánica del suelo, etc. Estos no son más que condiciones que favorecen el proceso, pero no son los desencadenantes.

Consecuencias de la desertificación.

1. Ambientales: Reducción de la superficie de tierra fértil cultivable, reducción de la productividad y de la diversidad biológicas, empobrecimiento de la geodiversidad,  degradación de la cubierta vegetal y de los recursos hídricos, alteraciones climáticas...

2. Socioeconómicas: Reducción de las posibilidades de desarrollo sostenible en los territorios afectados, disminución del valor económico de la tierra, contribución al deterioro de las condiciones de vida de la población rural. migración de la población rural a las ciudades, acentuándose los desequilibrios sociales, económicos y políticos, despoblación de los entornos rurales.

Medidas necesarias para combatir la desertificación.

La agricultura sigue siendo la actividad humana que suministra la mayor parte de los alimentos y materias primas esenciales para la humanidad. La conservación del suelo y ecosistemas que éste sustenta es esencial, ya que sin ellos sería imposible el abastecimiento de las poblaciones. El suelo y el agua son los recursos más importantes del patrimonio natural de un país y por tanto esto debe plasmarse en la escala jerárquica de prioridades de los gobiernos.

Gobiernos del todo el mundo siguen sin adoptar las medidas que previamente han plasmado en convenios y acuerdos a nivel mundial contra la desertificación. Sigue sin tomarse el problema como prioridad, siendo éste uno de los más grandes problemas cuyos efectos son impredecibles e irreversibles. Los Estados han de asumir responsabilidades de forma inmediata e integrada. Los países ricos han de solidarizarse con los países más afectados, aportándoles recursos y condiciones adecuadas y distribuir los esfuerzos.

Combatiendo la desertificación, contribuimos al mismo tiempo al desarrollo sostenible en territorios áridos y se ayuda a resolver o mitigar otros problemas de global significancia como el calentamiento de la atmósfera, la pérdida de biodiversidad, problemas derivados de sequías prolongadas, etc.

Aparte de esto, Amigos de la Tierra, organización presente en más de 60 países de los 5 continentes, propone las siguientes medidas a adoptar:

1. Gestión apropiada del suelo a escala mundial: Conservar y proteger las tierra fértiles a escala mundial; rehabilitar suelos y ecosistemas; impulsar la revegetación con especies autóctonas; gestión de los suelos agrícolas desde criterios menos comerciales y más pensando en el sostenimiento de las personas y de los seres vivos que en ellos habitan.

2. Incremento y uso adecuado de fondos: Los países ricos deben aportar fondos a largo plazo para combatir la desertificación. Estos fondos deberían dedicarse a la prevención,  rehabilitación de suelos, promoción de prácticas de agricultura sostenible,  etc. Sería plasmar en la práctica los capítulos 10,11,12,14 y 18 de la Agenda 21 aprobada en la Cumbre de Río de Janeiro.

3. Desarrollo, aplicación e integración de políticas contra la desertificación: Integrar los planes contra la desertificación en todos los planes de desarrollo económico y social. La política ambiental debe ir de la mano de la política económica y agrícola. Esto no está sucediendo hoy en día ni en España ni en la UE, y mucho menos en los países pobres.

4. Emergencia de la participación ciudadana a todos los niveles: Los programas para combatir la desertificación tienen poca probabilidad de éxito si toda la población local no está involucrada de forma activa en todas las fases de su diseño y ejecución.

5. Seguridad y tenencia de tierra: Los agricultores no van a invertir en proteger el suelo si no tienen seguridad en la tenencia de la tierra, y mucho menos si no son propietarios.

6. Freno al crecimiento de la población mundial: Un aumento progresivo de la población hace que los suelos sean explotados más allá de los límites adecuados para su mantenimiento. Un programa eficaz de lucha contra la desertificación ha de estar acompañado de medidas que favorezcan la reducción de las tasas de natalidad:  servicios de planificación familiar adecuados, asistencia sanitaria, educación básica, oportunidades económicas para hombres y mujeres, integración de la mujer en el mundo laboral, etc.

7. Cambio del sistema internacional de comercio y condonación de la deuda externa:  Las diferencias entre países del norte y del sur y sus injustas relaciones comerciales influyen en el detrimento de las regiones menos desarrolladas, siendo éstas las que mayores problemas de desertificación tienen. Estos países se ven obligados a tener cultivos y prácticas agrícolas comerciales dirigidas por el primer mundo como forma de obtener divisas con las que hacer frente a su fuerte deuda externa. El saldo de este modelo es el de un gran beneficio económico para los países ricos y el empobrecimiento del suelo para los pobres.