Marzo-2001

 

Nos unimos con gusto a cuantas personas u organizaciones

han recordado al ecologista asesinado.

Resumimos un artículo de José Santamarta.

 

Brasil: Chico Mendes, doce años después

Hace 12 años, el 22 de diciembre de 1988, fue asesinado Chico Mendes, sindicalista y defensor de la Amazonía. Desde la muerte de Chico Mendes en 1988 hasta hoy se han deforestado 195.600 kilómetros cuadrados. En los últimos 20 años fueron asesinados más de 1.000 líderes campesinos, sacerdotes y sindicalistas en la Amazonía brasileña, muertes atribuidas en su mayoría a la Unión Democrática Ruralista, organización de los latifundistas brasileños. Asesinatos que han quedado impunes.

Los asesinatos de miembros del MST se siguen produciendo, casi siempre con total impunidad. Los conflictos por la tierra y la destrucción del bosque tropical son las dos caras de la política de ocupación de la Amazonía.

Un mes antes de la muerte de Chico, el abogado y terrateniente Joao Branco, presidente de la UDR de Acre, estuvo en la hacienda de Darly Alves discutiendo el asesinato de Chico Mendes. La UDR de Acre, según Chico Mendes, "es el núcleo de un auténtico escuadrón de la muerte, responsable de numerosos asesinatos". Sus principales integrantes en la época en que Mendes fue asesinado eran Joao Branco; Rubem Branquinho, que fue candidato a gobernador del estado; el ex alcalde de Río Branco, Adalberto Aragao; el diputado por el partido Frente liberal, Joao Tezza; los terratenientes Benedito Rosa y Gastao Mota; el ex alcalde Xapuri, Vanderlei Viana, y el concejal de Brasileia, Luis Assém. Todos ellos siguen en libertad y sin tener que haber respondido por sus crímenes y repetidas masacres de campesinos.

Pocos días antes de morir, Chico Mendes, asesinado con 44 años, declaró: "Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonía. Quiero vivir." Mendes era un recolector de caucho, un seringueiro, descendiente de los emigrantes nordestinos asentados desde hace un siglo en la Amazonía. Nació en 1944 en un seringal llamado "Puerto Rico", en el Estado brasileño de Acre. Comenzó a trabajar a los nueve años y hasta los 24 no aprendió a leer.

Era un luchador nato, y desde joven desarrolló una infatigable labor en defensa de los seringueiros. Su oposición a la deforestación que afectaba a Acre y su defensa de los pueblos de la floresta (indios, recolectores de caucho y habitantes de las riberas de los ríos, entre otros), le dio una gran proyección internacional. En 1987 le fue concedido por las Naciones Unidas el Global 500, y la "Better World Society" le otorgó otro premio por su defensa del medio ambiente. De seringueiro se transformó en sindicalista y de sindicalista en ecologista. Fue miembro del PT, aunque también colaboró con el Partido Verde de Brasil.

Doce años después de la muerte de Chico Mendes la pregunta inevitable es si valió la pena. Sí y no. porque su asesinato atrajo la atención internacional sobre la destrucción de la Amazonía y la violación de los derechos humanos, acabó con la impunidad absoluta y sobre todo posibilitó la creación de las llamadas reservas extrativistas. No porque la asunción de algunas de sus propuestas por el gobierno y las ONG supuso la pérdida de muchos de sus contenidos sociales y ambientales, no por la desmovilización del movimiento de los recolectores de caucho y otros movimientos sociales amazónicos y no porque continúa la deforestación y la violación de los derechos humanos en la Amazonía brasileña.

En 1988, año de la muerte de Mendes se habían deforestado 377.000 km2 en la  Amazonía brasileña (9,4%) y en 1999, último año para el que existen cifras fiables, la deforestación alcanzaba los 572.000 km2 (14,3%). En la práctica la cifra llega al 20%. La inserción de Brasil en la economía mundial augura malos tiempos para la conservación de la Amazonía. Los incendios que afectan a la Amazonía todos los años, perjudican a la población indígena y a los colonos, y causaron grandes daños ambientales, con pérdida de biodiversidad, alteración del ciclo hidrológico, aumento de la erosión y la emisión de millones de toneladas de carbono, según el Grupo de Trabajo Amazónico (GTA), coordinadora que agrupa a numerosas ONG de la Amazonía brasileña. La casi totalidad de los incendios son provocados por grandes terratenientes, que en algunos casos pretendían así dejar de pagar los créditos recibidos, alegando los daños sufridos.

En la Amazonía actúan 22 multinacionales madereras y miles de aserraderos, sin que el gobierno haga nada, excepto políticas de imagen de cara a la opinión pública internacional. En vez de hacer la reforma agraria en las zonas fértiles, el gobierno prefiere mandar a los pobres a ocupar zonas con suelos pobres y no aptos para la agricultura.

Doce años después de la muerte de Chico Mendes sus propuestas de frenar la deforestación, defender los derechos humanos, realizar la reforma agraria, hacer un uso sostenible de la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de las más de 15 millones de personas que habitan la Amazonía, son más necesarias que nunca.