Agosto-2001

 

Afortunadamente hay grupos y gente que se preocupan

por llamar la atención sobre problemas que afectan a nuestra naturaleza,

a la vida de todos los seres. Por ejemplo, el comentario que sigue nos hace una llamadita y aprovecha para aclararnos algunos conceptos.

Sí, sí, el comentario está hecho por un Grupo ecologista...¿Qué pasa?

No querrán que acudamos a las tertulias de las radios y a tanto esquirol ilustre de la prensa, que todos los días y con todas las licencias en sus manos nos bombardean con sus mensajes pretenciosos y tendenciosos.

Esa es otra contaminación.

Decía un cartel:

“No hay palabra menos fiable que la de los profesionales de la palabra”.

 

La contaminación por ozono es generalizada y reiterada

Ecologistas en Acción

Ecologistas en Acción demanda la urgente reducción de las emisiones procedentes del tráfico rodado, las centrales térmicas y la industria química.

El ozono troposférico, también conocido como ozono de baja cota, a diferencia de los otros contaminantes, no es emitido directamente a la atmósfera, sino que se trata de un contaminante secundario producido por la reacción entre el dióxido de nitrógeno, los hidrocarburos y la luz solar. Los niveles admisibles de ozono son fijados en el Real Decreto 1494/1995, que establece distintos límites: umbral de protección de la vegetación, umbral de protección de la salud, umbral de información a la población y umbral de alerta a la población. La única medida prevista en el caso de superación de los dos últimos umbrales es la información a la población.

El ozono puede irritar los ojos y los conductos pulmonares causando dificultades respiratorias e incrementando la susceptibilidad de las personas a las infecciones pulmonares. Es un reactivo químico enérgico, capaz de atacar las superficies, obras de fábrica y materiales de goma (por ejemplo los neumáticos). El ozono es igualmente tóxico para la vegetación y los árboles. La exposición prolongada a elevados niveles de ozono es responsable de un aumento de la mortalidad de entre el 2% y el 12% en la Unión Europea (estudio APHEA).

Con los datos obtenidos de 14 de las 17 Comunidades Autónomas del país (todas menos Asturias, Baleares y Murcia), Ecologistas en Acción ha elaborado un informe sobre los niveles de contaminación por ozono en España en el año 2000. Sus principales conclusiones son las siguientes:

1. Las superaciones de los umbrales de protección de la vegetación y protección de la salud durante el año pasado fueron generalizadas en todas las provincias y Comunidades Autónomas donde se dispone de datos. Ello a pesar de que el verano de 2000 fue poco favorable para la formación de ozono, por su inestabilidad meteorológica (baja radiación solar y temperatura). Esto quiere decir que estamos ante un problema estructural, y no solamente puntual, específica de nuestro ámbito geográfico mediterráneo. Sin lugar a dudas, se trata del principal problema para la calidad del aire en época estival.

2. Se detecta una mayor incidencia general de las situaciones de elevada contaminación por ozono en las ciudades pequeñas y áreas rurales que en las grandes ciudades. Esto es debido seguramente a que la formación de este contaminante se produce a cierta distancia de las fuentes de sus precursores (dióxido de nitrógeno e hidrocarburos). También influye la dirección y velocidad de los vientos dominantes, que desplazan las masas de aire contaminada.

3. Las áreas más afectadas por elevados niveles de ozono se encuentran en los entornos de las grandes áreas metropolitanas (Madrid, Barcelona y Gran Bilbao), de las grandes centrales térmicas (As Pontes en La Coruña, Andorra en Teruel), de los complejos petroquímicos (Bahías de Cádiz y Huelva, Sierra del Maestrazgo) y de las grandes autopistas y autovías (autopista del Mediterráneo, autovía de Castilla...).

4. La información facilitada por las Administraciones públicas debe considerarse como deficiente. El Ministerio de Medio Ambiente facilita los datos de contaminación por ozono con dos años de retraso (aún no se han publicado los de 1999). La mayor parte de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos con red propia tampoco suministran estos datos a la población. Los avisos a la población, cuando se superan los umbrales de información, por reiterados y sin medidas de acompañamiento, entran dentro de una rutina que no protege la salud pública. Tampoco se emprenden ni divulgan estudios epidemiológicos o de efectos sobre la vegetación que ayuden a comprender el problema, y a sensibilizar a las autoridades responsables de solucionarlo.

5. La ausencia de medidas es completa. A pesar de las generalizadas y reiteradas superaciones de los umbrales de protección de la salud, que tiene efectos directos sobre la salud de los cultivos, los bosques o las personas, las autoridades de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos no están tomando ninguna medida que limite las emisiones de las grandes fuentes de contaminantes precursores: el tráfico rodado, las centrales térmicas y las industrias químicas. De hecho, la política de transportes, urbanística y energética están estimulando un aumento de las emisiones de precursores. Y por lo tanto un empeoramiento progresivo de la calidad del aire por ozono.