Julio-2003

 

Resumimos un artículo sobre el mercado de alimentos transgénicos,

que ha escrito con mucha autoridad, como siempre en estos temas, Vandana Shiva.

 

Guerras biotecnológicas: Libertad para alimentarse contra la esclavitud por los alimentos

Vandana Shiva

Utilizando informaciones que están en flagrante contraste con la realidad, Monsanto trata de imponer, a través del gobierno de EE.UU., la dictadura corporativa sobre los cultivos y la alimentación en todo el mundo.

Monsanto, a través del gobierno de EE.UU., trata desesperadamente de invertir la tendencia negativa de sus vicisitudes creando mercados para sus cultivos genéticamente modificados (GMOs por sus siglas en inglés) mediante la coerción y la corrupción.

La Unión Europea aún no ha aprobado los cultivos GM para uso comercial o los alimentos transgénicos para la importación. Brasil estableció una prohibición de cultivos GM. India no aprobó los cultivos alimenticios GM y detuvo la difusión de Bt. algodonero en India del norte después de su atroz resultado en India del sur durante la primera temporada de cultivos comerciales en 2002.

La UE, Brasil e India están todos bajo ataque, abierta y clandestinamente, por no apresurarse a adoptar cultivos genéticamente modificados sin cuidado y sin garantizar la bioseguridad. Estados Unidos amenaza con iniciar una disputa contra la UE en la OMC por no importar alimentos genéticamente modificados. El representante comercial de EE.UU., Mr. Zoellick estuvo en Brasil a fines de mayo para obligar al país a que elimine la prohibición de cultivos GM. El Secretario de Estado de EE.UU. trató de intimidar a los países surafricanos en la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo para que acepten alimentos transgénicos pero Zambia se negó a ceder. En India, la embajada de EE.UU. trató de presionar al Ministerio del Medio Ambiente a través de la oficina del Primer Ministro para que apruebe las importaciones de trigo GM, pero una importante movilización de grupos de mujeres como la Alianza Nacional de Mujeres, logró enviar de vuelta dos barcos cargados con 10.000 toneladas de trigo transgénico. Desde entonces el Presidente del Comité de Aprobación de Ingeniería Genética, que rechazó los cultivos y las importaciones GM ha sido destituido y cambiaron el Ministro de Agricultura.

Gente libre con informaciones libres dice no a los alimentos transgénicos por motivos tanto ecológicos como sanitarios. Sin embargo, la ingeniería genética está siendo impuesta al mundo por un puñado de corporaciones globales con el respaldo de un poderoso gobierno. Los cultivos comerciales que utilizan la ingeniería genética no producen más alimentos ni reducen el uso de productos químicos. Aunque el hambre es una argucia frecuentemente utilizada para promover e imponer la ingeniería genética, los alimentos transgénicos tienen más que ver con la sed de beneficios de las corporaciones que con el hambre de alimentos de los pobres.

"Bush y sus asesores están haciendo un llamado emocional, diciendo que la posición de la administración forma parte de la lucha contra el hambre en el mundo. En un discurso de la semana pasada acusó a Europa de obstaculizar la "gran causa de terminar con el hambre en África" con su prohibición de los cultivos genéticamente modificados" (IHT, 29 de mayo de 2003).

La tecnología de la ingeniería genética no tiene que ver con la eliminación de la escasez de alimentos sino con la creación de monopolios de alimentos y semillas, el primer eslabón de la cadena y de la vida misma. Cuando han patentado las semillas, los agricultores que ejercen su libertad y realizan su deber de ahorrar e intercambiar semillas son tratados como "ladrones de propiedad intelectual". Monsanto utiliza agencias de detectives y a la policía para controlar a los agricultores y sus cultivos. Las patentes requieren estados policía.

La ingeniería genética no sólo está causando la polución genética de la biodiversidad y creando el bio-imperialismo, monopolios de la vida misma. También está causando una contaminación del conocimiento -socavando la ciencia independiente y promoviendo la seudo-ciencia. Está causando monopolios del conocimiento y de la información.

 Los datos amañados que presentan un fracaso del Bt. algodonero como un milagro, ocultan que insectos y enfermedades no previstos aumentaron entre un 250 y un 300%, que los costos de las semillas fueron un 300% superiores y que la cantidad y la calidad del algodón fueron inferiores. Por este motivo, el gobierno de India no autorizó que Monsanto vendiera semillas de Bt. algodonero en India del norte. La falsedad de las afirmaciones de Monsanto también fue confirmada por el fracaso total del maíz híbrido en el estado de Bitar, motivo por el cual la compañía fue puesta en la lista negra por el gobierno. Los informes sobre estos fracasos no llegan al ámbito internacional porque Monsanto controla los medios a través del sesgo de sus relaciones públicas, exactamente como trata de controlar a los gobiernos y a la ciencia.

La sustentabilidad y la ciencia están siendo sacrificadas por un experimento insensato con nuestra biodiversidad y nuestros sistemas alimenticios que conduce a las especies y a los campesinos a la extinción. Debemos restituir la tecnología a la ecología y la ética para asegurar que se considere la totalidad de los costos ecológicos y sociales. Lo que está en juego es la evolución de la naturaleza y la supervivencia de la gente, nuestra soberanía alimenticia y nuestra libertad alimenticia, la integridad de la creación y nuestros sistemas alimenticios basados en la libertad evolutiva de la naturaleza y las libertades democráticas de agricultores y consumidores. La alternativa que enfrentamos es el bio- imperialismo o la bio-democracia. ¿Tendrán unas pocas corporaciones un poder dictatorial sobre nuestros gobiernos, nuestros conocimientos e información, nuestras vidas y toda la vida en el planeta o nos liberaremos nosotros y a todas las especies, como miembros de la familia de la Tierra, de la prisión de las patentes y de la ingeniería genética?

Tenemos que recuperar nuestra libertad de cómo alimentarnos y nuestra soberanía sobre nuestros alimentos. Nuestro pan es nuestra libertad. Nuestra libertad asegurará nuestro pan. Y cada uno de nosotros tiene el deber de ejercer la libertad del pan (Anna Swaraj) - por el bien de la tierra, de todas las especies, para nosotros y las generaciones futuras.