Octubre-2003

 

Solidaridad y alimentos transgénicos:

 

Cuando los diccionarios se quedan sin palabras

En días pasados, Mariano Coreijo, consultor ambiental y ecologista español, levantaba su voz contra la invasión de alimentos y semillas transgénicas solapados de solidaridad. Lo decía con estas palabras: A veces, la solidaridad se puede transformar en el peor enemigo de millones de pobres en el mundo. En una especie de prototipo de Caballo de Troya moderno y maquillado. En su interior, oscuros fines y el estereotipo del Atila Don Dinero. Por donde pasa, no crece la vida.

La "Alianza por una Nicaragua Libre de Transgénicos", abrió la caja de Pandora. Dos sorprendentes hallazgos, zarandean y muestran los grotescos fines de organismos aparentemente impecables, que enarbolan sin ningún pudor, la bandera de la solidaridad y la cooperación con los más desfavorecidos. Por una parte, dicha alianza encontró maíz manipulado genéticamente (transgénico), en la ayuda alimenticia que llega a Nicaragua, y que es donada a través del Programa Mundial de Alimentación (PMA) de la ONU. Por otra parte, dos muestreos aleatorios llevaron a esta alianza a sospechar fuertemente de la introducción de semillas transgénicas, en algunos departamentos de Nicaragua, a través del Proyecto de Mejoramiento de Semillas (PROMESA). Dicho proyecto fue cancelado recientemente, y aunque formaba parte de un programa del gobierno nicaragüense, era financiado por la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID).

Tras un intenso trabajo de investigación advirtió cantidad de irregularidades: la cantidad de maíz transgénico excedía de los límites permitidos, una de las variedades transgénicas era propiedad de la controvertida multinacional Monsanto y está totalmente prohibida en Europa, ni siquiera venía etiquetada,… Se entragaba como ayuda solidaria un material que está prohibido en los países donantes.   

Apunta el Sr. Sánchez, que las muestras de ayuda alimenticia en las que se encontraron los componentes transgénicos, iban destinadas a sectores muy vulnerables de la población nicaragüense. Primero que nada, porque los receptores eran personas y comunidades muy pobres. Segundo, porque los alimentos iban dirigidos a madres embarazadas y a niños en edad de preescolar. Son ellos precisamente, los que menos acceso tienen a una sanidad digna y adecuada, y a una dieta rica y equilibrada. Cualquier efecto adverso, conllevaría consecuencias más trágicas y dañinas en estas personas. Imagínense cómo una madre llevaría a su hijo a un hospital, aquejado de una alergia producida por algún alimento transgénico, si a duras penas puede comprar la comida diaria. Se ha otorgado comida basura a los hambrientos, y se ha arriesgado la salud de los que no pueden comprar ni una aspirina.

Otro agravante de esta truculenta historia, es el silencio y mutismo con el que se ha llevado a término. Nadie sabía nada. Ni los ciudadanos, ni las ONG's, y ni tan siquiera el gobierno nicaragüense (Por lo menos, eso alegan). Se han introducido alimentos susceptibles de producir desequilibrios nutricionales y daños médicos, de una forma cobarde y ruin. Sin informar, sin avisar, y sin dar opción a nadie a poder tomar medidas para prevenir futuras consecuencias negativas en la población.

Nicaragua no ha sido el único país en donde se ha encontrado ayuda alimenticia con presencia de transgénicos. El Foro Boliviano para el Desarrollo y el Medio Ambiente (FOBOMADE), ha denunciado que en muestras de alimentos donados por USAID y repartidos por el PMA en Bolivia, se ha detectado la presencia del maíz StarLink. En Guatemala, el Colectivo Madre Selva, encontró tres variedades de maíz transgénico en ayuda alimenticia, totalmente prohibidos para consumo humano en la Unión Europea. Otros países como Ecuador y Colombia, también fueron víctimas de esta peculiar forma de solidaridad.

Para mayor cinismo, el Sr. Oliver Garza, antiguo embajador norteamericano en Nicaragua, fue más lejos. En una actitud entre injerencista y profética, manifestó públicamente que los transgénicos son la única solución para que Nicaragua pueda sobrevivir. Además, reconoció que el 40% de la ayuda alimenticia que llega a Nicaragua, contiene porcentajes transgénicos. Al parecer, no interesa lo más mínimo la opinión, visión, testimonios, temores, sospechas y preocupaciones de los nicaragüenses en todo este asunto… Y encima, a todo esto se le llama cooperación, solidaridad, _____________, (ponga Ud. una); y toda esa retahíla de palabras prostituidas y secuestradas de los diccionarios por políticos y estrategas.

Pero esto no es todo. Si se ha sorprendido con lo que ha leído hasta ahora, prepárese para la segunda historia. No es menos escalofriante.

Nos cuenta el Sr. Sánchez, que la Alianza por una Nicaragua Libre de Transgénicos, detectó presuntas semillas transgénicas, en los campos de experimentación de PROMESA. Dicho proyecto se suspendió hace unos meses. Se sospecha que el descubrimiento efectuado por la Alianza, fue decisivo para la cancelación del mismo.

De haberse confirmado la existencia de estas semillas, uno de los principales problemas que tendrían que haber afrontado los agricultores nicaragüenses era el de la contaminación genética. Es decir, los nuevos genes añadidos a las semillas (transgénicas), podrían ser adquiridos muy rápidamente por los cultivos de maíz autóctonos (no transgénicos); amenazando así, la existencia, características y propiedades de las especies endémicas nicaragüenses. Es como un vertido tóxico en el afluente de un río. Se propaga por otros ríos a gran velocidad. En su trayecto, contamina pozos, acuíferos, lagos, etc... Y finalmente, acaba amenazando la vida de ecosistemas y humanos. De la nada, se pasa a miles de metros cúbicos de agua contaminados en cuestión de días. En nuestro caso, de una pequeña plantación de maíz transgénico, se podrían contaminar grandes extensiones de maíz autóctono. Pero... ¿Qué sucedería si los genes contaminantes fueran peligrosos para el ser humano? (Recuerden el caso del maíz StarLink). El resultado sería trágico: Grandes extensiones de maíz, contaminadas con genes peligrosos para la salud humana, en países con importantes e inverosímiles deficiencias sanitarias y alimenticias.

Llegado el caso, todas las toneladas de maíz contaminado deberían eliminarse del mercado para evitar un incremento de los problemas médicos. Las consecuencias socio-económicas en el campesinado y la sociedad podrían ser desastrosas. Fluctuaciones en el precio del maíz, tensión y pánico en la sociedad ante la nueva epidemia, más desempleo en países con tasas superiores al 50%, hambre, pobreza etc... A pesar de que el proyecto se canceló, existe la posibilidad de que durante su funcionamiento, los supuestos cultivos transgénicos contaminarán otros cultivos. Por eso, la Alianza no descarta la posibilidad de hacer estudios al respecto.

Y todo esto... ¿Por qué?. ¿Qué motivo lleva a los países ricos y a las multinacionales a pender de un hilo la salud, el bienestar y la autonomía de los pobres?. ¿Qué maquiavélico plan se esconde detrás de todo este conglomerado solidario? El Sr. Sánchez es claro y nos da la respuesta. El objetivo único y final es monopolizar la alimentación en el mundo. Que algo tan esencial, básico, importante y primario como es la comida, dependa de los intereses económicos y políticos de unos cuantos. La maquinaria de las multinacionales es muy fuerte, la información escasa, y el agricultor pobre y desesperado resulta ser presa fácil. Primero, se introducen las variedades transgénicas bajo el barniz de la solidaridad y la cooperación al desarrollo. Son promocionadas hasta sus últimas consecuencias. Se engaña al agricultor para que abandone sus semillas tradicionales. Suculentas cosechas o reducción de herbicidas, son algunas de las apologías utilizadas para tentarlo. Hay que subrayar porque es vital para entender todo este plan, que las semillas transgénicas están patentadas. Son propiedad de la multinacional que las proporciona. Por eso, cuando el agricultor se ha decidido por las variedades transgénicas y ha abandonado las suyas, empieza a depender de la multinacional que le vende las semillas. Se inicia el monopolio. La alimentación, la economía y el desarrollo de unos países ya de por si moribundos, se subordina única y exclusivamente a las condiciones, intereses, precios y caprichos de la multinacional propietaria de las semillas. Si ya hay hambre en el mundo, imagínense el futuro, cuando la comida de un niño centroamericano esté condicionada por los gritos y el estrés de los extraterrestres de Wall Street.

Las agendas neoliberales completan este magnífico pastel. Con el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) que quiere imponer el gobierno de George Bush al resto de América Latina, se le proporciona más poder a las multinacionales que a los propios estados. Se azucaran las leyes laborales y medioambientales. Se cortan las subvenciones y ayudas. Prevalece el producto externo al local. Y se reducen los gastos sociales, entre otros muchos latigazos. Transgénicos + neoliberalismo = pena de muerte para los pobres. Apunta el Sr. Sánchez que "Quién domina el alimento, domina el mundo". Y todo esto, en el contexto de unos países cuyas creencias más ancestrales, narran que los humanos somos hijos del maíz. Hoy, en pleno siglo XXI, las fuerzas del dinero y la demencia humana más visceral e inescrupulosa, amenazan el génesis centroamericano, para introducir su dominio y sus productos llenos de contraindicaciones y minas anti-persona. ¿Hemos tocado fondo como especie? o... ¿Aún podemos cavar un agujero para hundirnos más?


¿QUE ES UN GEN?. ¿QUE ES UN ORGANISMO MODIFICADO GENÉTICAMENTE?.

Un gen es cada uno de los trozos de ADN que contiene la información sobre el funcionamiento y reproducción de cualquier ser vivo. Por ejemplo, el color de los ojos, la textura de una determinada fruta o el crecimiento de las células del estómago están determinados por los genes de cada individuo.

Un organismo modificado genéticamente, es un ser vivo de una determinada especie al que se le ha cortado uno o más genes de su cadena de ADN, y se le ha añadido uno o más genes de otra especie para darle propiedades y características inéditas en su especie. Por ejemplo, existe un tomate al que se le añadió un gen de otra especie con la finalidad de que su piel tardara más en madurar y pudrirse, dándole así una propiedad extraña y nueva en su especie. Ese tomate pasa a ser transgénico.

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Numerosas campañas publicitarias, proclamaban años atrás, que los cultivos transgénicos iban a enterrar el hambre y la pobreza en el mundo. Era la imagen que multinacionales y políticos serviles querían dar a la sociedad, para que ésta, acabara aceptando este nuevo invento. Alimentos con mejores propiedades nutritivas, cultivos con menos necesidades hídricas, o cosechas más productivas. Eran (y siguen siendo) algunos de los argumentos esgrimidos para humanizar lo que a duras penas se puede humanizar.

Lejos de traer el cielo a la tierra, las multinacionales siguen buscando como maximizar sus intereses por encima de todo. Primero, porque las semillas transgénicas no son patrimonio de la humanidad. Están patentadas. Tienen amo. Hay que firmas contratos y cláusulas. Hay que comprarlas. Segundo, porque el grupo de cultivos transgénicos más numeroso, no es el del "milagro de los peces y los panes". El 60% de la investigación agrobiotecnológica, intenta desarrollar plantas que resistan herbicidas en altas dosis. Mientras las "malas hierbas" perecen por los efectos del herbicida, estos cultivos están modificados para resistir altas cantidades. Lo paradójico del caso es que la misma multinacional vende la semilla y el herbicida. El beneficio de la multinacional es doble, la dependencia del agricultor también, y en unos años, la pobreza y el hambre en el mundo, puede que lo mismo.


ALGUNAS PREGUNTAS…PARA TERMINAR

¿Cómo puede hacerse esto a países tan pobres como Nicaragua? Sus habitantes no tiene derecho a medicinas básicas, enfermos que sufren en las camas del hospital porque no pueden costearse los analgésicos, con una tasa de mortalidad en el 2001 de 38 por cada 1000 niños nacidos  (en Canadá es el 6),…

¿Por qué la ayuda alimenticia se hace con los excedentes de los países que las donan (o con alimentos que no les sirven a los donantes), en lugar de ayudar para que esos alimentos se obtuvieran en los mismos países en los que se va a consumir? Se obtendrían más toneladas de alimentos, se fortalecería la agricultura local, se crearían puestos de trabajo entre los mismos pobres, crecería la economía, se ahorrarían costos de transporte,…

 

¿De qué sirve que una ONG construya un hospital en Nicaragua, si la introducción de transgénicos pueden aumentar vertiginosamente el número de enfermos y la necesidad de medicinas? En unos meses, se requeriría otra ONG para construir un nuevo hospital, que diera atención a los enfermos de alergias y otras enfermedades por consumir maíz transgénico. Eso no es apoyar el desarrollo, sino el retroceso de los hermanos del Sur. Esto es asistencialismo y complicidad con los ricos y no buscar un cambio de sistema y unas relaciones justas entre el Norte y el Sur.