naturaleza4 (Noviembre/99)

 

¡COLEGAS TERRICOLAS!

O CAMBIAMOS NUESTRA MENTALIDAD CONSUMISTA,

O ACABAREMOS DE SERRUCHAR LA RAMA QUE NOS SOSTIENE.

Hay un informe titulado "Signos vitales, 1998/99", elaborado por el Worldwatch Institute (una organización independiente de investigación medioambiental) que expone algunas de las dificultades a las que debemos hacer frente si queremos luchar contra las injusticias actuales y no poner en peligro a las generaciones futuras:

Bosques amenazados: Unos 200 millones de hectáreas de bosque han desaparecido desde 1980 hasta 1995, una superficie equivalente a la de cuatro veces España. La destrucción del bosque se debe principalmente a la extracción de madera y la extensión de pastos y cultivos a costa de los terrenos arbolados y tiene consecuencias ambientales muy negativas: Porque son los bosques y selvas los que acogen a más especies animales y vegetales que el resto de ecosistemas terrestres, son grandes almacenes de materias primas y alimentos y medicamentos, evitan la erosión del suelo, regulan el clima y mejoran la calidad del aire (atrapando el exceso de CO2 que hay en la atmósfera)...

EN CONTRAPARTIDA, van apareciendo tímidas respuestas responsables:

Aumenta el uso de energías renovables (el viento o energía eólica, el sol o energía fotovoltaica, el agua o energía hidroeléctrica, los paneles solares,....) y por tanto más respetuosas con la naturaleza, aunque no hay que olvidar que la energía más limpia es la que no se consume.

Cada vez se recicla más papel: Entre 1975 y 1995 el volumen de papel recuperado en todo el mundo se multiplicó por dos. Actualmente se recupera más del 40% del papel usado y en el año 2010 será casi la mitad.

Esto conlleva que se reduzca la cantidad de basura producida evitando parte de los costes para su eliminación y la contaminación que producen.

Se ahorra energía, al ser menos costoso fabricar papel a partir de papel usado.

Disminuye la presión sobre los bosques, principales proveedores de la materia prima para el papel.

La única pega es que crece sin cesar la demanda de papel y el desperdicio de papel.

Disminuye la producción de CFC: Los clorofluorocarbonos (CFC o productos químicos que destruyen la capa de ozono, presentes a aerosoles y pulverizadores) ha disminuido en un 80% desde 1988 hasta 1996 y continúa disminuyendo. Mucho ha tenido que ver el Protocolo de Montreal de 1987 comprometiendo a los países a dejar de fabricar este dañino producto. Si se destruye la capa de ozono dañaríamos un extraordinario protector del planeta, quedando expuesto a las radiaciones ultravioletas del sol. La radiación ultravioleta dañaría a los seres humanos, los cultivos y la vida en general.