Abril-2006

 

La Tierra no necesita homenajes, sino respeto

 

Ahí está la Naturaleza, que se abre y se cierra cada día, y nos mantiene y sostiene gratuitamente.

¿Tendrán mucho que ver realmente todos esos “días homenajes” (día del agua, día contra la desertización, día de la bicicleta,…) con esa naturaleza?.

Hay gente que dudamos. Los formalismos, la publicidad no arregla la naturaleza, como no arregla ningún tipo de problemas en la vida. ¿Para qué tantos discursos y homenajes, por ejemplo aquí en España, si, por otra parte, sabemos que somos actualmente el país de Europa que menos está respetando el Protocolo de Kyoto, porque es el que más contamina, el que emite más gases de efecto invernadero?.

 

Así actuamos los humanos con la naturaleza. O disimulamos los daños que le producimos, o directamente los ocultamos. Hace 20 años que, en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), una serie de errores humanos produjo la explosión de uno de sus cuatro reactores, expulsando a la atmósfera 200 toneladas de material nuclear y generando una radiación equivalente a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima. Se habla de 200.000 muertos, 350.000 personas fueron evacuadas de un área de 155.000 kilómetros, se calcula que habrá otras 100.000 víctimas mortales. Cuatro kilómetros cuadrados de pinares alrededor de la central se tornaron marrones de un golpe y murieron, se le bautizó como “Bosque Rojo”. Todos los animales murieron con el tiroides desintegrado. Los animales están volviendo, aunque muchos zorros, tejones, castores, ciervos, liebres,…tienen dos cabezas.

¡Qué imbéciles los humanos!...Andamos de prepotentes por la vida y nos estamos suicidando al destruir la naturaleza, estamos talando la rama que nos sostiene…

 

En muchas ocasiones comentamos sobre el considerado “pulmón del planeta”, la Amazonía. Desgraciadamente, los negocios de unas cuantas empresas multinacionales están ahogando nuestro principal “pulmón”.

Un reciente informe de Greenpeace denuncia lo siguiente: Tres gigantes empresas norteamericanas (Cargill, Bunge y ADM) controlan el 60% de la producción de soja en Brasil y más de tres cuartas partes de la industria europea transformadora de soja que provee de soja y de aceite de soja al mercado de los piensos. Soja para alimentar animales. Para plantar esa soja están destruyendo la selva amazónica. Han construido ilegalmente su propio puerto fluvial en el corazón de la Amazonía (en Santarém, estado de Amazonas). Durante 2004 y 2005 enviaron sólo a España más de un millón de toneladas de soja.

Las empresas Sun Valley y el Grupo Sada son los principales destinatarios en Europa. Precisamente son los proveedores de pollos a McDonald’s en toda Europa. Ya ves, si quieres darle un bocaíto a la selva amazónica, lo tienes fácil, acude a un McDonald’s.  ¡Qué cosas!

 

Otros que se van a quedar roncos, a la vez que aburridos, son un grupo de científicos que no paran de señalar las locuras que estamos haciendo contra el planeta.

En la revista ‘Sciencie’ vuelven a insistir que el calentamiento global ha desencadenado una serie de “terremotos glaciales” en zonas polares. La capa de hielo se está deshelando, lo que puede aumentar el nivel oceánico más rápido de lo que se creía. Estos choques de moles de hielo se han duplicado en Groenlandia desde 2002.

Las emisiones de dióxido de carbono es la principal causa. Los humanos somos los únicos causantes.

Normalmente, cuando se leen o escuchan estas cosas, mucha gente, con la cara más dura que las piedras, mira para otro lado, como preguntándose…¿Y quiénes serán esos “humanos hijoputas”?

 

Este año 2006 ha sido declarado como “Año internacional de los desiertos y la desertificación”. El tema está relacionado directamente con el agua.

El caso es que en los próximos 20 años podrían desaparecer dos terceras partes (66%) de las tierras cultivables en África, el 30% de las de Asia y un 20% de las de América Latina. Dice la ONU que la desertificación reduce la fertilidad del suelo y provoca pérdidas de productividad. Esto amenaza la subsistencia de más de 1.000 millones de seres humanos en 100 países y provoca la desaparición de miles de especies animales y vegetales.

Los causantes siempre son los mismos: los que derrochamos el agua, los que implantamos una lógica productiva planetaria inviable u homicida. “Los que transformamos en mercancía todo lo que tocamos, aún los más estratégicos recursos naturales como la tierra y el agua”.

 

Dejémoslo aquí. No son precisos más números ni estadísticas. Lo que sí jode es que te llegue alguien, después de leer estas cosas, y te diga agorero. ¡Agorero, tu padre!.


d.t.