Abril-2007

 

Alarmas que rebotan contra las sorderas

 

A veces parece que unos informes científicos sobre el cambio climático son más importantes que otros. Eso depende de la conveniencia de los medios de comunicación. En realidad hace años que diversos grupos de científicos e instituciones nos vienen haciendo llamados sobre el calentamiento global del planeta y las graves consecuencias que conllevará.

Durante este mes de abril se está resaltando fuertemente el Informe de Bruselas, resultante de una reunión de expertos internacionales de cien países (Representantes de la ONU).

En el fondo repiten lo ya sabido: pronostican aumento de temperatura, de inundaciones, sequías,…que afectarán a los más pobres. ¿Será por esto último que nos resbala tanto el asunto en los países más ricos?.

 

Ya saben, habrá más enfermedades, malnutrición, olas de calor, sequías y aumento del nivel del mar… POR CULPA DE LA ACCIÓN DEL HOMBRE. Y como no podía ser de otro modo, el mayor impacto lo sufrirán los pobres y los países pobres. Es una verdad repetida, porque eso es lo que ha ocurrido siempre con los llamados desastres naturales, por eso es que no son tan “naturales”.

Lo curioso del caso es que no está por pasar, sino que ya está pasando. El Informe recuerda las 35.000 personas que fallecieron en Europa a causa de la ola de calor en 2003.

 

Se habla de una subida como mínimo de 2 grados en este siglo, lo que extinguirá un tercio de las especies, caerá la producción de alimentos y aumentará el nivel del mar de 4 a 6 metros. En estos próximos cinco años, es decir pasado mañana, habrá 50 millones de personas  que serán “emigrantes climáticos” procedentes de zonas inundadas por el mar.

Pero nuestra sordera es tan fuerte que no permite la menor intranquilidad. Sordera que se acentúa cuando escuchamos que la mayor emisión de gases contaminantes o de “efecto invernadero” se debe a los automotores y a las fábricas. O con otras palabras, por el uso del carbón, del petróleo,… y por la falta de controles. Aquí no le podemos echar la culpa a la Naturaleza, ella es la víctima.

También es cierto que no todos somos igualmente responsables: ¿No se querrá usted comparar con la petrolera Exxon o con la empresa General Motor? Curiosamente cuanto más ricos son los países más contaminan (EEUU responsable del 30,3% del calentamiento global, Unión Europea del 27,7%...) y cuanto más grandes son las empresas más contaminan (Según el comisionado de Justicia de la Unión Europea, las empresas son responsables del 73% de los delitos medioambientales).

Al menos tendremos que reconocer nuestro cinismo. Estados Unidos, además, su alevosía por negarse a firmar el protocolo de Kyoto sobre el Cambio Climático.

 

Pareciera que a los seres humanos nos gustara presumir de irracionalidad. No solamente envenenamos la naturaleza, sino que aniquilamos sus propios recursos de defensa.

Adena acaba de denunciar que en la pasada década se arrasaron 94 millones de hectáreas de bosque.

Greenpeace denuncia que todavía se siguen destruyendo bosques primarios para fabricar papel y cartón. El 17% de la fibra virgen utilizada por la industria papelera mundial procede de bosques primarios, especialmente de Canadá, Finlandia, Rusia e Indonesia.

Saramago dice que estamos en la “era de la mentira”… ¿De la mentira o del cinismo?

 

d.t.