Noviembre-2007

 

 

"Cada individuo del mundo rico consume demasiado"

 

El otro día pasaba por Barcelona, para recibir el Premio Ramón Margalef de Ecología 2007, Harold Money, un reconocido científico, biólogo y ecólogo, y gran colaborador de la ONU.

Como es natural, le llovieron las preguntas:

 

- ¿Cómo han cambiado los ecosistemas del planeta en los últimos 50 años?

- Se están degradando más de lo que deberían. Hemos estado desperdiciando recursos, utilizándolos con poca consideración, lo que está destruyendo el capital natural, que es diferente del capital económico o del capital social. El capital natural permite los movimientos de agua, los movimientos de los nutrientes, la propagación de insectos para la polinización. Dependemos de estos recursos, pero no pagamos por ellos, no hay un mercado, lo que lleva a que se desperdicien. El 60% de los servicios aportados por los ecosistemas que hemos estudiado se está degradando, como las pesquerías o los combustibles.

 

- ¿Qué ecosistemas están más en peligro?

- Pues uno de los sitios más amenazados es aquí donde viven. Los ecosistemas de tipo mediterráneo están sufriendo un gran impacto en el mundo. El clima es muy bueno, el crecimiento demográfico muy alto y las costas, maravillosas para casas de verano.

En próximos años habrá cambios lineales. Es uno de los aspectos que más asusta con vistas al futuro. Un ecosistema puede haber sido degradado, pero de alguna forma no deja de ser el mismo ecosistema. Sin embargo, de pronto se produce un cambio de régimen que lo cambia por completo. Justo porque lo has empujado por encima de su límite. 


- ¿Cómo cree que debería revertirse esta tendencia?         
- Tenemos una gran población a la que alimentar, y al mismo tiempo recursos naturales que proteger. Así que debemos hacer las cosas de forma más eficiente. Vamos a ser más eficientes en el uso de la energía, y eso es fantástico. Pero debemos conseguir también una reducción en la utilización de recursos. Las naciones ricas están consumiendo demasiado por individuo.      

La cuenca del Congo acoge la segunda masa forestal de bosques tropicales del mundo. Exactamente después de la Amazonia. A este respecto, su conservación representa una apuesta capital en la lucha contra el calentamiento climático provocado por las emisiones de CO2, lo que el Banco mundial reconoció expresamente e hizo, en 2005, una llamada a las autoridades de la República Democrática del Congo y a las empresas concernidas: “El Banco no financia la explotación forestal en ninguna parte de África y recomendamos al gobierno de la República Democrática del Congo que no amplíe las actividades de explotación industrial del bosque”.

Pero en el verano pasado Greenpeace revelaba que la International Finance Corporation (IFC), sociedad filial del grupo del Banco Mundial, financia a OLAM International Ltd, empresa forestal con sede en Singapur, para operaciones de explotación ilegal de los bosques de la provincia de Bandundu. Una superficie superior a 300.000 hectáreas estaría afectada, en violación de la moratoria instaurada en mayo de 2002 por el ministerio congoleño de Asuntos territoriales. 

¿EN QUÉ QUEDAMOS, SRES. DEL BANCO MUNDIAL? ¿POR QUÉ NOS ENGAÑAN?

         Inicialmente el Banco Mundial lo negó con indignación, después se resignó a reconocer, con la boca pequeña, que una “investigación interna” corroboraba desgraciadamente la acusación presentada y añadía, contra toda verosimilitud, que la IFC “no sabía que la empresa con la que trabajaba en el Congo poseía una licencia cuestionable”. 

Para mayor alucine: Sólo un puñado de funcionarios, poco o nada formados, se encargan de que se respete la ley en los bosques de Bandundu. No disponen de medios de transporte, apenas algunas bicicletas y una vieja máquina de escribir. Teóricamente así tienen que controlar cientos de miles de hectáreas.

 

Definitivamente, NOS ESTAMOS BURLANDO DE LA NATURALEZA. Premiamos a ecologistas y defensores del medio ambiente, pero ni se ponen, ni se quieren  poner medidas correctoras de los abusos contra la naturaleza.

         NOS ESTAMOS BURLANDO DE LA SOCIEDAD, se hacen proclamas políticas y promesas electorales con la seguridad de que nunca podrán cumplirse. Se empuja continuamente a la población para que aumente su nivel de consumismo, para después echarle a la misma población la culpa del deterioro de la naturaleza.

         Y, por supuesto, los “voceros oficiales” se encargan del consuelo permanente: “NO PASA NADA”.

Las olas de calor este verano en Estados Unidos, que supuso más de 50 muertos.  Los tifones asiáticos de verano con decenas de muertos y millones de personas evacuadas.

Las tormentas tropicales en América del Norte, Central y Sur: fallecieron centenares de personas, miles y miles de viviendas destruidas,… El reciente fenómeno NOEL acaba de cobrarse sus vidas por Haití, Cuba, México… Inundaciones en México y Colombia…Y más muertos…

         Pero “Voces Oficiales” nos reprenderán por “alarmistas”, por “asusta-viejas”, por “desocupados que nos dedicamos a poner malos cuerpos”,…

        

         Oigan, pero la Organización Mundial de Salud (OMS) dice en su reciente informe que: 13 millones de muertes anuales podrían ser evitadas gracias a un ambiente más sano. ¡SON MUCHAS MUERTES!

         ¿O la OMS también son un grupo de viejos ociosos y alarmistas, que les gusta dar el pego a costa del tema de la naturaleza?. El caso es que insisten en su Informe: “En 23 países, más del 10% de las muertes se deben a dos factores de riesgo ambiental: el consumo de agua no potable y la contaminación. Las principales víctimas son los niños de menos de cinco años, quienes alcanzan el 74% de las muertes por diarreas y enfermedades respiratorias”.

        

         El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) acaba de reconocer que, en los últimos 20 años, se ha reducido en un 95% la producción de químicos que afectan al ozono. Pero no es suficiente, dice, el ser humano está viviendo por encima de sus posibilidades. Para el 2025, 1.800 millones de personas vivirán en países con absoluta carencia de agua. ¡SON MUCHOS MILLONES!

         Los 390 expertos que han elaborado este informe de Geo4, (y a los que no sabemos cómo calificarán ahora los demagogos de la política, de las multinacionales y de la prensa) advierten de la rápida pérdida de biodiversidad: El 30% de los anfibios, el 23% de los mamíferos y el 12% de las aves se encuentran amenazados. Y respecto al cambio climático consideran la amenaza tan urgente que se necesitan grandes recortes en los gases de efecto invernadero. En los países desarrollados, esta reducción debería alcanzar entre el 60% y el 80% en 2050.

 

Nuestro amigo comentó todo esto en el grupo de gente con la que iba paseando: uno hizo guiños de incredulidad, otro de “no será para tanto”, otro se cabreó “porque no paran de dar por culo con el temita”, otro simplemente solicitó opinión sobre qué coche sería el mejor para comprarle a la niña…

Los científicos de la ONU estaban reunidos en Valencia y aún no habían emitido el comunicado final sobre el cambio climático.

 

d.t.