Junio-2006

 

Sin más comentarios, éste es el resumen que Carlos Ballesteros hace del último

Informe sobre el Desarrollo Humano dedicado al cambio climático.

Tarea ardua y difícil tratándose de un documento de 400 páginas. Publicado en Noticias Obreras n.1457

 

Solidaridad frente a un mundo dividido

 

Un año más el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha publicado su «Informe sobre el Desarrollo Humano», esta vez dedicado transversalmente al cambio climático, considerado como el desafío decisivo del siglo XXI en materia de desarrollo humano, pues si no se encuentra pronto una respuesta a este fenómeno, no sólo se paralizarán todos los esfuerzos internacionales por erradicar la pobreza sino que todos los países del mundo sufriremos las consecuencias.

 

El IDH (Índice de Desarrollo Humano) nace como expresión matemática de las ideas de un premio Nóbel de Economía, Amartya Sen, como una iniciativa para clasificar los países a partir de otras variables que no fueran las usadas tradicionalmente en economía (PIB, balanza comercial, consumo energético, desempleo, etc.), en educación (tasa de alfabetización, número de matriculados según nivel educacional, etc.), en salud (tasa de natalidad, esperanza de vida, etc.)

o en otras áreas (gasto militar).

El IDH trata de resumir en un solo indicador el «desarrollo» entendido como oportunidad de participar plenamente. Por eso incluye variables económicas, de participación en la vida política y social (acceso real al voto y otros derechos políticos; alfabetización como reflejo de poder leer y así participar en los debates públicos), etc.

 

Tras casi 20 años, (el primer informe se redactó en 1990) el IDH se ha convertido en un referente básico y fundamental tanto para los estudiosos de la Cooperación como para la aplicación de políticas. Incluso hay ONG que deciden sus prioridades de actuación de acuerdo a este IDH.

El IDH clasifica a los países del mundo en tres tramos (IDH alto, bajo y medio): España ocupa en esta edición el lugar 13, habiendo escalado 7 puestos desde el año 2004 (en el que ocupaba el 20).

Por otro lado Sierra Leona, Burkina Faso; Niger o Guinea Bissao (todos africanos) ocupan las últimas plazas de este ranking.

 

La tesis fundamental que defiende esta edición del Informe es que el cambio climático es un fenómeno mundial que nos afecta a todos y que además es aquello que nos recuerda lo que todos compartimos: un planeta enfermo que cada vez enferma más. Todos los seres humanos respiramos de la misma atmósfera. A esto, técnicamente, el informe le llama Interdependencia ecológica y considera que este problema es el único problema ecológico que nos obliga a pensar de forma diferente, pues nos desafía a pensar en términos de interdependencia planetaria.

 

El problema es grave y urgente, no tiene marcha atrás y lamentablemente si se produjera hoy una reacción a escala mundial, que necesita de un liderazgo y una cooperación internacional desconocidos hasta ahora, tan sólo conseguiríamos ralentizar el calentamiento, pero nunca pararlo. Esta amenaza real es una oportunidad para que, de una vez por todas, el mundo se una para dar una respuesta común.

La otra vez que el mundo se unió así fue hace ahora sesenta años cuando, a raíz de una catástrofe (tragedia humana la llama el Informe) como la que supuso la II Guerra Mundial, se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Informe compara y pone al mismo nivel de tragedia humana esta Guerra y el Cambio climático. Ningún país puede ganar la batalla solo: la acción conjunta no es una alternativa, es una obligación.

 

La otra gran tesis que defiende el Informe de este año es que, si bien es necesario ese concurso global, los pobres sufren más que los ricos las consecuencias de este fenómeno. En este sentido se han identificado al menos cinco mecanismos clave a través de los cuales el cambio climático puede paralizar e incluso revertir el desarrollo humano:

 

            1º El cambio climático perturbará la producción agrícola y la seguridad alimentaria, pues afecta a precipitaciones, temperatura y disponibilidad de agua en zonas vulnerables y propensas a las sequías (se calcula un aumento de 60 a 90 millones de hectáreas de zonas secas).

 

            2º Estrés por falta de agua e inseguridad, pues el derretimiento de las zonas glaciares y el cambio de las corrientes comprometerán el agua disponible para, al menos, 1.800 millones de personas. Los glaciares se repliegan a una velocidad de 10 a 15 metros al año. Todo esto tendrá consecuencias en países y regiones empobrecidos que lucharán encarnecidamente por el acceso al agua.

 

            3º Aumento del nivel del mar y de los desastres metereológicos. Un aumento de 3º C ó 4º C en el agua del mar provoca inundaciones que llevará a más de 330 millones de personas a emigrar a otros lugares (70 en Bangladesh, 6 en Egipto, 22 en Vietnam…). Otros 340 millones de personas están expuestas a aumentos en la virulencia de tifones tropicales y huracanes. En fin, 1.000 millones viven en zonas urbanas inundables o en laderas inestables.

 

            4º Ecosistemas y biodiversidad. Decoloración de los corales, aumento de la acidez de los océanos, etc. Los efectos del cambio climático en términos de pérdida de biodiversidad se calculan entre un 20% y 30% de desaparición de las especies.

 

            5º Salud humana. Olas de calor y condiciones extremas, que también se han sufrido en Europa y otros países occidentales aunque éstos pueden adaptar sus sistemas de salud pública y que suponen un aumento de entre 200 y 400 millones de personas expuestas, por ejemplo, al paludismo.

Otro ejemplo es que el dengue se ha empezado a expandir por latitudes más altas, que antes se libraban de esta epidemia por ser mas frías.

 

El informe termina con una denuncia, tres criterios y cuatro recomendaciones urgentes que necesitan del consenso de todos los países del mundo para evitar los retrocesos en el desarrollo humano y los riesgos catastróficos que se avecinan si no se pone remedio a esto.

 

La denuncia: si bien los gobiernos utilizan una retórica de crisis mundial al describir este problema, lo que hacen y dejan de hacer en el ámbito de las reformas de políticas energéticas (principales causantes del problema) sugiere algo muy diferente y no representa el compromiso que dicen tener.

 

Los criterios:

         información accesible a todos, pues muchos de los países con menor IDH carecen de capacidad y recursos para evaluar los riesgos climáticos;

         2º Infraestructura preventiva y de acumulación comunitaria de agua que reduzca la vulnerabilidad; y

         Seguros de protección social que ayuden a paliar los riesgos que las personas pobres corren por causa del cambio climático.

 

Las medidas:

         1ª Desarrollar un marco multilateral para evitar el cambio peligroso (cifrado en un aumento de 2º C) en el contexto posterior a Kyoto 2012 (reducciones mundiales de 50% (80% en el caso de países desarrollados) de gases de efecto invernadero de aquí a 2050;

         2ª Adoptar políticas de mitigación de la dependencia del carbono;

         3ª Fortalecer la cooperación internacional; y

         Ubicar la adaptación al cambio climático a largo plazo (2050-marco posterior a Kyoto 2012) y de las alianzas internacionales de reducción de la pobreza.

 

Como bien cita el Informe sobre el Desarrollo Humano 2007-2008 en su primera página, la pregunta a responder por toda la Humanidad ante los retos del cambio climático unidos al desarrollo humano es aquella que se hacía a sí mismo Martín Luther King: «¿Qué rumbo tomamos ahora, el del caos o el de la comunidad?»