(septiembre-2000)

 

Dado que Estados Unidos constituye "la referencia simbólica de la democracia liberal en el mundo",

la "cabeza visible" del Sistema neoliberal imperante en el planeta,

conviene mirarlos de vez en cuando como si de un espejo se tratase.

Al fin y al cabo ¿no son numerosísimas las personas que sueñan con el "sueño americano"?

 

 

Amnistía Internacional denuncia la próxima ejecución

de un menor deficiente mental en Estados Unidos

Amnistía Internacional (AI), la organización dedicada a la defensa de los de derechos humanos, realizó un llamamiento para que se conmute la pena de muerte de un joven deficiente mental, condenado a la pena capital por un delito que cometió cuando todavía era menor de edad, cuya ejecución está prevista para el próximo jueves en Georgia (Estados Unidos). Alexander Williams será ejecutado en la silla eléctrica.

«Estados Unidos encabeza un reducido grupo de países que desobedecen abiertamente la prohibición mundial que pesa sobre la aplicación de la pena de muerte a menores de edad, o sea, personas que tenían menos de 18 años cuando se cometió el delito por el que fueron condenadas», puntualizó AI.

Según el informe de AI, en 1986, cuando Aleta Bunch, de 16 años, fue asesinada, Alex Williams tenía 17 años. «De ser ejecutado, se convertiría en el quinto delincuente menor de edad ejecutado este año en Estados Unidos, lo que supondría una cifra mayor que la registrada en cualquier año desde 1954», indica AI.

«También significaría que Estados Unidos ha ejecutado a más delincuentes menores de edad durante los últimos siete meses que el resto del mundo en los últimos siete años», añade. Recuerda que «durante los últimos tres años sólo se han documentado ejecuciones de delincuentes menores de edad en Irán y en la República Democrática del Congo». AI también informa que mientras espera su ejecución, la enfermedad mental de Alex Williams se ha venido agravando.

 

Como complemento a la reseña anterior, se ofrece la siguiente:

Un estudio  del departamento de Derecho de la Universidad de Columbia aviva la polémica sobre las condenas de muerte.

 

Los tribunales de EE UU hallan errores

en dos de cada tres penas de muerte


El País

El sistema de aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos "se está colapsando bajo el peso de sus propios errores", afirman los autores de un estudio. Según ese estudio, dos tercios de las condenas a muerte recurridas entre 1973 y 1995 fueron anuladas por tribunales superiores.

"El dato es estremecedor, prueba que millares de personas fueron enviadas al corredor de la muerte como resultado de juicios plagados de errores", dice el profesor de Derecho James Liebman, director del estudio. "No estamos hablando de un caso", prosigue Liebman, "sino de miles de casos. No estamos hablando de un solo Estado como Tejas, sino de casi todos los Estados que contemplan en sus legislaciones la pena capital. El riesgo de injusticias es general". La Universidad de Columbia, una de las de Washington, ha seguido 4.578 apelaciones contra condenas a muerte dictadas en primera instancia. En el 68% de los casos, tribunales superiores, de rango estatal o federal, anularon esas condenas por flagrantes violaciones de los derechos de los acusados. Fue anulado el 52% de las condenas iniciales a muerte en Tejas y el 73% de las de Florida. Las principales razones fueron una flagrante incompetencia en la defensa del acusado o abusos y manipulaciones de pruebas cometidos por la policía o la fiscalía. Los condenados fueron juzgados de nuevo y declarados inocentes en un 7% de los casos y condenados en un 75% a sanciones menores.

El Tribunal Supremo de EE UU anuló la pasada semana la condena a muerte en Tejas de un argentino por estar motivada por criterios racistas. El Supremo ordenó la celebración de un nuevo juicio, ya que en el jurado inicial que condenó al argentino pesó decisivamente el argumento de la fiscalía de que su condición de hispano era una prueba de su peligrosidad. El estudio de la Universidad de Columbia se añade a la creciente polémica en EE UU sobre la pena de muerte. Hasta George Bush, que ha dado luz verde a 131 ejecuciones en Tejas en sus cinco años y medio como gobernador, se ha visto obligado a moderar su actitud.